Hojaldras colombianas

Hojaldras colombianas caseras
Receta de Hojaldras colombianas

Las hojaldras colombianas son una preparación que sabe a Navidad. También conocidas como hojuelas colombianas, estas frituras de masa fina destacan por su textura crujiente y forman parte de las tradiciones navideñas de Colombia. Su origen está ligado a costumbres regionales, y el nombre cambia según la región. En Medellín suelen llamarse hojuelas, mientras que en otras regiones, como Valle del Cauca, es común decir hojaldras. Se preparan con harina de trigo, huevo, naranja y mantequilla para conseguir una masa fina y dorada.

Preparar estas hojaldras colombianas caseras es fácil. La clave está en trabajar la masa hasta que quede suave, estirarla fina y freírla a la temperatura adecuada para obtener piezas crujientes. Tradicionalmente se espolvorean con azúcar y se disfrutan durante diciembre, aunque pueden acompañarse con queso o bocadillo para convertirlas en un bocado especial en cualquier momento del año.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 40 minutos
  • Tiempo de cocinado: 15 minutos
  • Tiempo total: 55 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: Postres
  • Tipo de cocina: Colombiana
  • Calorías por ración: 300 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 210 g de harina de trigo
  • 1 cucharada de azúcar blanca
  • 1 huevo
  • 100 ml de jugo de naranja
  • 1 cucharadita de mantequilla sin sal
  • 1 pizca de sal

Para freír y decorar

  • Aceite vegetal
  • Azúcar blanca

Como hacer Hojaldras colombianas

  1. Preparar la masa: Coloca la harina de trigo, el azúcar y la sal en un recipiente y mézclalos hasta distribuirlos bien. Forma un hueco en el centro y añade el huevo. Mezcla desde el centro hacia afuera para ir incorporando poco a poco la harina.
  2. Incorporar los líquidos: Agrega el jugo de naranja y la mantequilla, y continúa mezclando hasta que todos los ingredientes estén integrados y se forme una masa. Si al principio está algo pegajosa, es normal; añade solo un poco más de harina sobre la superficie de trabajo y continúa amasando, evitando incorporar demasiada para que las hojaldras no queden duras.
  3. Amasar y dejar reposar: Pasa la masa a una superficie ligeramente enharinada y amásala durante unos minutos, hasta obtener una masa suave, lisa y manejable. Forma una bola, colócala en un recipiente y cúbrela con un paño limpio. Déjala reposar durante unos 20 minutos para que la masa se relaje y después pueda estirarse con mayor facilidad.
  4. Dividir la masa: Después del reposo, divide la masa en varias porciones pequeñas. Trabaja una porción a la vez y mantén las demás cubiertas para que no se resequen mientras preparas las hojaldras.
  5. Estirar la masa: Coloca una porción sobre una superficie ligeramente enharinada y estírala con un rodillo hasta dejarla muy fina, de aproximadamente 1 a 2 mm de grosor. Este es uno de los puntos más importantes de la preparación, ya que cuanto más fina quede la masa, más ligera y crujiente será la hojaldra. Si se pega a la superficie, espolvorea apenas un poco de harina y continúa estirando.
  6. Cortar las hojaldras: Cuando la masa esté bien fina, córtala con un cuchillo en tiras, rombos, semicírculos o la forma que prefieras. Separa cuidadosamente las piezas de la superficie para que no se deformen y continúa con las demás porciones de masa hasta terminar.
  7. Calentar el aceite: Calienta abundante aceite vegetal en una olla o sartén profunda hasta alcanzar aproximadamente 175-180 °C. Si no tienes termómetro, puedes comprobar la temperatura introduciendo un pequeño trozo de masa; debe comenzar a burbujear rápidamente alrededor de inmediato, sin quemarse. Mantener una temperatura estable ayudará a conseguir hojaldras doradas y crujientes sin que absorban demasiado aceite.
  8. Freír las hojaldras: Introduce las piezas en el aceite caliente, trabajando en tandas y sin llenar demasiado el recipiente. La masa puede inflarse o formar burbujas durante la fritura, algo normal en esta preparación. Fríelas durante unos minutos, dándoles la vuelta cuando sea necesario, hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados. No las retires demasiado pronto, ya que deben quedar completamente secas y crujientes.
  9. Escurrir y espolvorear con azúcar: Retira las hojaldras con una espumadera y déjalas escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Mientras todavía estén calientes o tibias, espolvoréalas por ambos lados con azúcar blanca para que se adhiera mejor.
  10. Servir: Sirve las hojaldras colombianas preferiblemente recién hechas, cuando conservan su textura ligera y crujiente. En Colombia son especialmente tradicionales durante la época navideña y suelen disfrutarse junto con preparaciones como la natilla y los buñuelos.

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