Queque de vainilla

Queque de vainilla peruano esponjoso y casero
Receta de queque de vainilla

El queque de vainilla es un clásico de la repostería peruana y una de esas preparaciones que suelen acompañar las tardes en familia. Este keke peruano destaca por su miga esponjosa, sabor delicado y textura suave, perfecta para disfrutar con una taza de café, té o chocolate caliente durante el lonche. Su elaboración es muy fácil y utiliza ingredientes sencillos como harina, huevos, azúcar, mantequilla, leche y vainilla, por lo que resulta ideal para preparar un postre casero sin complicaciones. Además, su aroma mientras se hornea convierte cualquier cocina en un espacio acogedor y lleno de recuerdos.

Preparar este queque de vainilla en casa también permite disfrutar de una receta tradicional de Perú, perfecta para desayunos, meriendas, celebraciones o simplemente para acompañar una bebida caliente. Aunque algunas versiones incorporan aceite para conseguir una textura más húmeda, la preparación clásica se basa en la mantequilla y el método de cremado, logrando un resultado tierno y equilibrado. Puedes servirlo tal cual o espolvorearlo con azúcar impalpable, convirtiéndolo en un delicioso keke casero para compartir.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 55 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
  • Raciones: 10
  • Categoría: Postres
  • Tipo de cocina: Peruana
  • Calorías por ración: 495 kcal

Ingredientes

  • 300 g de harina de trigo sin preparar
  • 15 g de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • 300 g de mantequilla sin sal
  • 300 g de azúcar blanca
  • 300 g de huevos, aproximadamente 5 huevos grandes
  • 10 ml de esencia o extracto de vainilla
  • 180 ml de leche fresca

Para preparar el molde

  • 20 g de harina de trigo sin preparar
  • 20 g de aceite vegetal

Para decorar (opcional)

  • Azúcar impalpable al gusto (opcional)

Como hacer Queque de vainilla

  1. Preparar el molde y el horno: Precalienta el horno a 180 °C. Para conseguir la presentación más tradicional, utiliza un molde con tubo central tipo flanera o Bundt de 26 a 28 cm de diámetro. Mezcla la harina con el aceite hasta obtener una pasta y úntala por todo el interior del molde, incluyendo la base, las paredes y el tubo central. Reserva el molde mientras preparas la masa.
  2. Cernir los ingredientes secos: Pasa la harina, el polvo de hornear y la sal por un colador fino. Para conseguir una miga más ligera y distribuir bien el polvo de hornear, puedes repetir el proceso dos o tres veces. Reserva los ingredientes secos hasta el momento de incorporarlos a la masa.
  3. Cremar la mantequilla con el azúcar: Coloca la mantequilla a temperatura ambiente en un recipiente amplio y bátela hasta que esté completamente cremosa. Añade el azúcar poco a poco y continúa batiendo durante 5 a 8 minutos, hasta que la preparación se vea más pálida, aireada y esponjosa. Este paso es importante porque el aire incorporado durante el cremado contribuye a conseguir la textura suave y ligeramente esponjosa característica del queque.
  4. Incorporar los huevos y la vainilla: Añade los huevos uno por uno, batiendo bien después de cada adición para que se integren antes de agregar el siguiente. Si la preparación parece cortarse ligeramente, no es necesario preocuparse, ya que recuperará su textura al incorporar la harina. Agrega la vainilla y mezcla hasta integrarla por completo.
  5. Alternar la harina y la leche: Incorpora los ingredientes secos en tres tandas, alternándolos con la leche y comenzando y terminando con la harina. Mezcla a velocidad baja o con una espátula solamente hasta que cada adición quede integrada. Cuando incorpores la última parte de harina, evita batir de más y termina de mezclar suavemente con una espátula si fuera necesario, ya que trabajar demasiado la masa puede desarrollar el gluten y hacer que el queque quede más compacto.
  6. Colocar la masa en el molde: Vierte la preparación en el molde previamente acondicionado y distribúyela de manera uniforme. Da uno o dos golpes suaves al molde sobre la superficie de trabajo para eliminar las bolsas de aire grandes, pero sin golpearlo con fuerza. Procura no llenarlo completamente, ya que la masa aumentará de volumen durante el horneado.
  7. Hornear el queque: Lleva el molde al horno precalentado a 180 °C y hornea durante aproximadamente 50 a 60 minutos. El tiempo puede variar según el horno y el material del molde, por lo que conviene empezar a comprobar la cocción hacia los 50 minutos. Evita abrir el horno durante los primeros 35 a 40 minutos para que el cambio brusco de temperatura no haga que el queque se hunda.
  8. Comprobar la cocción y reposar: Cuando el queque esté dorado y firme en la superficie, introduce un palillo o brocheta en el centro; si sale limpio o con unas pocas migas secas, está listo. Retíralo del horno y déjalo reposar dentro del molde durante unos 10 minutos. Este breve reposo permite que la estructura se asiente y facilita el desmolde sin que el queque se rompa.
  9. Desmoldar y enfriar: Pasa cuidadosamente una espátula fina por los bordes si fuera necesario y desmolda el queque sobre una rejilla. Déjalo enfriar por completo antes de cortarlo, ya que la miga termina de asentarse durante el enfriado y así conservará mejor su forma.
  10. Servir: Cuando esté completamente frío, puedes servir el queque de vainilla tal cual o espolvorear la superficie con azúcar impalpable. Su textura mantecosa, miga fina y delicado sabor a vainilla lo hacen perfecto para acompañar una taza de café o té, especialmente durante la merienda.

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