Gorditas de nata

Gorditas de nata
Receta de Gorditas de nata

Las gorditas de nata son un dulce tradicional de Mexico que conquista por su textura esponjosa y su irresistible aroma. Preparadas con harina, azucar y nata, estas delicias recuerdan a las recetas de la abuela, esas que se disfrutan recién hechas en un comal caliente. Su origen se asocia a regiones del centro del país como Hidalgo, donde se popularizaron como un antojito callejero fácil, económico y lleno de sabor, perfecto para acompañar con café o chocolate caliente.

Hoy en día, las gorditas de nata siguen siendo protagonistas en ferias, tianguis y puestos callejeros, donde su aroma atrae a todos. Esta receta casera reúne lo mejor de la tradición para que logres unas gorditas suaves por dentro y ligeramente doradas por fuera, tal como las que se venden en las calles de México. Además, son muy versátiles, ya que puedes disfrutarlas solas o rellenas de cajeta, mermelada o crema, convirtiéndolas en un antojo perfecto para cualquier momento.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 20 minutos
  • Tiempo total: 50 minutos
  • Raciones: 10-12 gorditas
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Mexicana
  • Calorías por ración: 280 kcal

Ingredientes

  • 500 g de harina de trigo (≈ 3 ½ tazas)
  • 200–250 g de nata (o crema espesa tipo clotted cream)
  • 2 huevos grandes
  • ¾ taza de azúcar
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 ½ cucharaditas de polvo para hornear
  • ½ cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de mantequilla (opcional)

Como hacer Gorditas de nata

  1. Mezclar los ingredientes húmedos: En un bowl grande, bate la nata hasta que tenga una textura cremosa y ligeramente aireada; este paso ayuda a que las gorditas queden más suaves. Agrega los huevos, el azúcar y la vainilla, y mezcla hasta obtener una preparación homogénea y bien integrada. Si decides usar mantequilla, incorpórala en este punto ligeramente suavizada para mejorar la textura final, aportando mayor humedad y sabor.
  2. Integrar los ingredientes secos: En otro recipiente, mezcla la harina, el polvo para hornear y la sal. Incorpora esta mezcla poco a poco a los ingredientes húmedos, comenzando con una cuchara o espátula y terminando con las manos cuando la masa se vuelva más firme. Es importante no añadir toda la harina de golpe para evitar una masa seca; busca una textura suave, ligeramente húmeda y manejable, ya que una masa demasiado dura dará como resultado gorditas pesadas.
  3. Amasar la masa: Amasa suavemente durante unos minutos hasta que la masa esté lisa y uniforme, evitando trabajarla en exceso para no desarrollar demasiado el gluten, lo que endurecería las gorditas. Si la masa se pega demasiado a las manos, puedes añadir una pequeña cantidad extra de harina, pero con moderación, ya que mantenerla suave es clave para lograr una textura esponjosa y tradicional.
  4. Reposar la masa: Cubre la masa con plástico o un paño limpio y déjala reposar en el refrigerador durante al menos 30 minutos, aunque una hora dará mejores resultados. Este reposo permite que la harina se hidrate completamente y relaje el gluten, lo que facilita el formado y mejora la textura final. Si decides usar levadura, este reposo también ayudará a que la masa desarrolle más aire y ligereza, acercándose a una versión tipo panadería.
  5. Formar las gorditas: Espolvorea ligeramente harina sobre una superficie de trabajo y extiende la masa con un rodillo hasta alcanzar aproximadamente 1 cm de grosor, procurando que quede uniforme para una cocción pareja. Corta círculos de unos 6–8 cm de diámetro con un cortador o un vaso; también puedes formar bolitas y aplastarlas con la mano, una técnica muy tradicional. Evita hacerlas demasiado delgadas, ya que perderían su característica suavidad interior.
  6. Cocinar en comal: Calienta un comal o sartén de fondo grueso a fuego bajo y cocina las gorditas sin añadir grasa. Colócalas dejando espacio entre ellas y cocínalas durante unos 4–5 minutos por lado, volteándolas dos o tres veces para asegurar una cocción uniforme. Mantener el fuego bajo es fundamental: si está muy alto, se dorarán demasiado rápido por fuera y quedarán crudas por dentro. Sabrás que están listas cuando estén doradas en ambos lados y al presionarlas ligeramente se sientan firmes pero suaves, incluso pueden sonar ligeramente huecas.
  7. Reposar y servir: Retira las gorditas del comal y colócalas en un plato cubriéndolas con un paño limpio para conservar su calor y suavidad. Este reposo final ayuda a que terminen de asentarse por dentro. Puedes servirlas calientes o tibias, acompañadas de leche condensada, cajeta, mantequilla o mermelada, aunque por sí solas ya tienen un sabor rico y tradicional gracias a la nata.