Pedos de monja
Crujientes por fuera, suaves por dentro y con un nombre que despierta curiosidad, los pedos de monja son un dulce tradicional que ha viajado desde Europa hasta México, donde se han convertido en un antojo irresistible. Este postre, conocido originalmente como pets de nonne, es en realidad un tipo de buñuelo elaborado con pasta choux, frito hasta obtener una textura esponjosa y ligera, y cubierto con azúcar, a veces con un toque de canela. Su popularidad en estados como Puebla, Querétaro y el Bajío demuestra cómo las recetas extranjeras pueden integrarse perfectamente en la gastronomía mexicana.
Detrás de su peculiar nombre existen múltiples historias, desde anécdotas en conventos franceses hasta interpretaciones españolas que transformaron su significado original. Lo cierto es que hoy en México estos pequeños bocados dulces representan una deliciosa fusión cultural con siglos de historia. Prepararlos en casa es más sencillo de lo que parece, y el resultado son bolitas doradas, aireadas y llenas de sabor que conquistan a cualquiera desde el primer bocado.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 1 hora
- Raciones: 6 personas
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Mexicana
- Calorías por ración: 320 kcal
Ingredientes
- 120 ml de agua
- 120 ml de leche
- 100 g de mantequilla
- 1 cucharada de azúcar
- ½ cucharadita de sal
- 130–150 g de harina de trigo
- 4 huevos
- 2 cucharadas de agua de azahar o 1 cucharadita de vainilla
- 1 limón (para ralladura, opcional)
Para freír y decorar
- 500 ml a 1 litro de aceite vegetal
- 100 g de azúcar
- 1 cucharadita de canela en polvo (opcional)
Como hacer Pedos de Monja
- Preparar la base líquida: Coloca en una olla el agua, la leche, la mantequilla, el azúcar y la sal, y lleva a fuego medio hasta que comience a hervir. En este punto asegúrate de que la mantequilla esté completamente derretida y bien integrada, ya que esto influye directamente en la textura final de la masa.
- Incorporar la harina: Retira la olla del fuego y agrega la harina de golpe, mezclando enérgicamente con una cuchara de madera hasta eliminar cualquier grumo. Luego regresa a fuego bajo y continúa moviendo hasta que la masa se despegue de las paredes y forme una bola uniforme; este paso es clave porque permite que la masa pierda humedad y garantiza que los pedos de monja queden esponjosos y no crudos por dentro.
- Integrar los huevos: Deja reposar la masa unos minutos para que baje ligeramente la temperatura y no cocine los huevos al incorporarlos. Añade los huevos uno por uno, mezclando muy bien después de cada adición hasta obtener una masa suave, brillante y ligeramente espesa; si notas que queda demasiado dura, puedes ajustar con una pequeña cantidad de huevo adicional, ya que la textura correcta debe ser tipo crema espesa que cae lentamente.
- Aromatizar la masa: Agrega el agua de azahar o la vainilla, la ralladura de limón (previamente obtenida del limón), mezclando hasta integrar completamente. Estos ingredientes aportan el aroma característico, pero puedes ajustarlos a tu gusto; incluso sin ellos, la receta funciona, aunque el resultado será menos tradicional.
- Reposar la masa: Deja reposar la masa entre 20 y 30 minutos a temperatura ambiente, lo que ayuda a que se relaje el gluten y mejora la textura al freír. Este reposo también favorece que los pedos de monja se inflen mejor durante la cocción.
- Calentar el aceite: Calienta el aceite en una olla profunda hasta alcanzar aproximadamente 180 °C; si no tienes termómetro, puedes probar con un poco de masa, que debe subir lentamente a la superficie sin quemarse de inmediato. Es importante mantener una temperatura estable, ya que si el aceite está demasiado caliente se dorarán por fuera pero quedarán crudos por dentro, y si está frío absorberán demasiado aceite.
- Formar y freír: Con ayuda de dos cucharas o una manga pastelera, toma pequeñas porciones de masa y colócalas cuidadosamente en el aceite caliente, procurando no saturar la olla. Durante la fritura, muévelos suavemente para que se cocinen de manera uniforme; notarás que se inflan y giran solos mientras se doran, lo cual es señal de que la masa está bien preparada.
- Escurrir y cubrir: Retira los pedos de monja cuando estén dorados y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Mientras aún están calientes, pásalos por el azúcar y, si lo deseas, mézclala previamente con canela para darles un toque más tradicional; este paso es importante hacerlo en caliente para que el azúcar se adhiera mejor.
- Sugerencias para servir: Puedes disfrutarlos solos o acompañarlos con miel de piloncillo, leche condensada o un café caliente, ya que su textura esponjosa y su sabor suave combinan perfectamente con bebidas calientes.