Sajta de pollo
La sajta de pollo es un plato boliviano emblemático de la región andina, especialmente de La Paz, reconocido por su sabor equilibrado y su carácter tradicional. Preparada con pollo cocido en una salsa espesa a base de ají amarillo, cebolla y especias, esta receta destaca por su textura suave y su picante moderado. A diferencia de otras preparaciones similares, la sajta ofrece un perfil más delicado y cremoso, convirtiéndose en una opción ideal para quienes buscan sabores intensos sin exceso de picor.
Con una rica historia ligada a celebraciones como el Carnaval y Todos los Santos, la sajta de pollo es mucho más que un plato cotidiano: es una expresión cultural. Tradicionalmente se sirve con papas, tunta y una fresca sarza de cebolla y tomate, logrando un contraste perfecto entre lo caliente y lo fresco. Esta receta reúne lo mejor de la cocina casera andina, manteniendo técnicas auténticas y un sabor profundamente arraigado en la tradición.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 25 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
- Raciones: 4-6
- Categoría: Plato principal
- Tipo de cocina: Boliviana
- Calorías por ración: 520 kcal
Ingredientes
Para el pollo y la salsa
- 1 pollo grande
- 3–4 cebollas grandes
- ½ taza de arvejas tiernas
- 6 vainas de ají amarillo fresco o ½ taza de ají amarillo molido
- 3–4 dientes de ajo
- 1 cucharadita de comino
- 1 cucharadita de pimienta
- Sal al gusto
- Agua (cantidad necesaria)
- 3–4 cucharadas de aceite vegetal
Para acompañar
- 8–10 papas
- 500 g a 1 kg de tunta
Para la sarza
- 1 cebolla
- 1 tomate
- Sal al gusto
- 2–3 cucharadas de aceite
- Quilquiña o cilantro (opcional)
Como hacer Sajta de Pollo
- Preparar el ají base: Lava el ají amarillo y retira semillas si usas fresco, luego muélelo junto con el ajo, el comino y la pimienta hasta obtener una pasta homogénea; si utilizas ají molido, mézclalo directamente con los condimentos. Este paso es fundamental porque define el sabor auténtico de la sajta, y mientras más fino y bien integrado quede, más intenso y equilibrado será el resultado final.
- Cocer el pollo y preparar la base: Despresa el pollo, lávalo bien y colócalo en una olla con agua y sal, llevándolo a cocción hasta que esté semi tierno. No sobrecocines el pollo en esta etapa, ya que terminará de cocinarse después y así conservará mejor su textura, además el mismo líquido de cocción servirá como base para la preparación.
- Preparar el ahogado (sofrito principal): En una olla amplia calienta el aceite y añade las cebollas previamente picadas finamente, cocinándolas hasta que estén transparentes y ligeramente doradas; en ese momento incorpora las arvejas y deja que suelten sabor, luego agrega la pasta de ají y cocina removiendo constantemente hasta que el aceite comience a separarse de la mezcla. Este punto es clave, ya que indica que el ají está bien cocido y evitará un sabor crudo o amargo en la preparación.
- Integrar el pollo y formar la salsa: Añade las presas de pollo al ahogado y mezcla bien para que se impregnen del sabor, luego vierte el mismo líquido de cocción hasta cubrir ligeramente la preparación y deja cocinar a fuego medio hasta que el pollo esté completamente tierno y la salsa espese. Ajusta la sal si es necesario y procura que la salsa tenga una textura ligeramente espesa y no aguada, ya que esa es una de las características tradicionales del plato.
- Preparar la tunta: Remoja la tunta con suficiente anticipación, idealmente desde horas antes, cambiando el agua varias veces para suavizar su sabor, luego cocínala en agua limpia hasta que esté suave.
- Cocer las papas: Hierve las papas en abundante agua con sal hasta que estén bien cocidas pero firmes, evitando que se deshagan, ya que deben mantener su forma al momento de servir y absorber parte de la salsa sin perder textura.
- Preparar la sarza: Corta la cebolla en pluma fina y el tomate en tiras o cubos, luego mézclalos y sazona con sal y aceite, añadiendo quilquiña o cilantro si lo tienes disponible. Esta preparación debe hacerse al final para conservar su frescura y aportar contraste al plato, equilibrando la intensidad del ají con un toque fresco y ligeramente crujiente.
- Servir la sajta de pollo: Coloca en el plato una porción de papas y tunta, añade encima las presas de pollo bien bañadas en su salsa y termina coronando con la sarza fresca. Sirve inmediatamente para disfrutar la combinación de sabores, donde el picante del ají, la suavidad del pollo y la frescura de la ensalada crean el equilibrio perfecto característico de la sajta tradicional.