Tamales de chocolate
Los tamales de chocolate son una deliciosa versión de los tradicionales tamales mexicanos que combinan el sabor profundo del cacao con la suavidad de la masa, creando un postre irresistible. Preparados con chocolate tipo abuelita, cocoa y un toque de mantequilla, estos tamales logran una textura esponjosa similar a un pan suavecito, perfecta para disfrutar calientes. Su aroma especiado y su sabor intenso los convierten en una opción ideal para quienes buscan algo diferente dentro de los postres dulces tradicionales.
Estos tamales pueden llevar distintos rellenos, desde trozos de chocolate que se derriten en el centro hasta versiones más cremosas, lo que los hace aún más especiales. Muy populares en celebraciones como Navidad y Año Nuevo, tienen raíces que se remontan a la época prehispánica, cuando se preparaban con miel natural. Hoy en día, siguen siendo un favorito en muchas regiones de México, especialmente en el centro y sur del país, donde los sabores tradicionales se reinventan sin perder su esencia.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 45 minutos
- Tiempo de cocinado: 1 hora 30 minutos
- Tiempo total: 2 horas 15 minutos
- Raciones: 25-30 tamales
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Mexicana
- Calorías por ración: 320 kcal
Ingredientes
Para la masa
- 1 kg de masa fresca para tamales o 3½ tazas de harina de maíz (masa harina)
- 1 taza (225 g) de mantequilla o ¾ taza de aceite vegetal
- 2 tazas de azúcar (preferentemente morena)
- 3 tabletas de chocolate mexicano
- ½ taza de cocoa en polvo sin azúcar
- 1 cucharadita de canela molida
- 1 pizca de clavo molido (opcional)
- 1 pizca de sal
- 3 tazas de leche tibia (puede ser mitad leche y mitad agua)
Para el relleno cremoso (opcional 1)
- 2 tabletas de chocolate mexicano
- ¼ taza de agua caliente
- 3 cucharadas de cocoa en polvo
Para el relleno tradicional (opcional 2)
- 1 a 2 tazas de chispas o trozos de chocolate semiamargo
Para envolver
- 25 a 30 hojas de maíz secas o hojas de plátano
- Agua caliente suficiente para remojar
Como hacer Tamales de Chocolate
- Preparar las hojas para envolver: Coloca las hojas de maíz en un recipiente grande y cúbrelas con agua muy caliente, dejándolas reposar durante al menos 30 minutos hasta que estén suaves, flexibles y fáciles de manipular sin romperse; este paso es fundamental para lograr un buen armado. Si utilizas hojas de plátano, pásalas brevemente por el fuego o sumérgelas en agua caliente para suavizarlas y realzar su aroma. Es recomendable mantenerlas húmedas mientras trabajas, ya que si se secan pueden quebrarse y dificultar el proceso.
- Elaborar el relleno de chocolate: Coloca las tabletas de chocolate en un recipiente y vierte el agua caliente encima; en este punto debes comenzar a mezclar vigorosamente hasta que el chocolate se funda completamente. Es normal que al inicio la mezcla parezca cortada o granulada, pero al seguir batiendo se transformará en una crema suave. Añade la cocoa en polvo e intégrala hasta obtener una mezcla espesa y homogénea. Luego cubre y refrigera durante aproximadamente 2 a 3 horas hasta que alcance una consistencia firme pero cremosa, similar a un yogur espeso. Si decides usar la versión más tradicional, simplemente reserva el chocolate y lo incorporarás directamente dentro del tamal durante el armado, lo que dará un centro fundente más rústico.
- Preparar la base de la masa: En un recipiente amplio, comienza batiendo la mantequilla junto con el azúcar durante varios minutos hasta que la mezcla se vea esponjosa, aireada y de color más claro; este paso es clave para lograr tamales suaves y ligeros. Mientras tanto, toma las tabletas de chocolate mexicano y tritúralas o rállalas finamente para facilitar su integración. Incorpora este chocolate a la mezcla junto con la cocoa, la canela, el clavo (si decides usarlo) y la pizca de sal, mezclando bien hasta obtener una base uniforme y aromática.
- Integrar la masa y lograr la textura correcta: Añade poco a poco la masa de maíz o masa harina alternando con la leche tibia, mezclando constantemente hasta formar una masa homogénea, suave y ligeramente aireada. Es importante trabajar la mezcla durante varios minutos para desarrollar una textura similar a una masa de pastel espesa. Si notas que está seca, agrega un poco más de líquido; si está demasiado húmeda, ajusta con un poco más de masa. Un truco tradicional es tomar una pequeña porción de masa y colocarla en agua: si flota ligeramente, está lista, lo que indica que tiene suficiente aire incorporado y dará tamales esponjosos.
- Formar y rellenar los tamales: Toma una hoja de maíz con la parte lisa hacia arriba y coloca en el centro aproximadamente ¼ de taza de masa, extendiéndola suavemente sin llegar a los bordes para permitir que el tamal se cierre correctamente. Añade en el centro una porción del relleno de chocolate ya frío o algunos trozos de chocolate si elegiste la versión rústica. Luego dobla los lados de la hoja hacia el centro cubriendo el relleno, y finalmente dobla la parte inferior hacia arriba para sellar. Es importante no apretar demasiado el tamal, ya que la masa necesita espacio para expandirse durante la cocción.
- Cocinar los tamales al vapor: Coloca los tamales en una vaporera con agua caliente en el fondo, acomodándolos de forma vertical con la abertura hacia arriba para evitar que se derramen. Cubre con hojas adicionales y tapa bien la olla para conservar el vapor. Cocina a fuego medio durante aproximadamente 1 a 1½ horas, asegurándote de que el agua no se evapore por completo; si es necesario, agrega más por un costado sin mojar los tamales. Un método tradicional es colocar una moneda en el fondo de la olla: cuando deja de sonar, es señal de que el agua se está terminando.
- Reposo y verificación final: Una vez transcurrido el tiempo de cocción, deja reposar los tamales dentro de la olla tapada durante unos 10 a 15 minutos, ya que este reposo permite que la masa termine de asentarse y mejore su textura. Para comprobar que están listos, abre un tamal y verifica que la masa se despegue fácilmente de la hoja; si aún está pegajosa, déjalos cocer un poco más. El resultado final debe ser un tamal suave, húmedo y esponjoso, con un sabor profundo a chocolate y un centro cremoso o ligeramente fundente dependiendo del relleno elegido.