Milanesa a la Suiza

Milanesa a la Suiza
Receta de milanesa a la Suiza

La milanesa a la Suiza es uno de los grandes clásicos de la cocina de Argentina, famosa por combinar una milanesa crujiente con abundante queso gratinado y una suave salsa blanca cremosa. Su origen está ligado a la influencia europea en la gastronomía rioplatense, dando lugar a un plato reconfortante y lleno de sabor que suele acompañarse con papas fritas, puré o incluso papas noisette. Tradicionalmente se prepara con ternera, aunque también existen versiones con pollo o cerdo.

La combinación de la carne empanizada y dorada con el queso fundido convierte a esta receta en una de las favoritas de bodegones y restaurantes argentinos. Su preparación es sencilla, pero el resultado destaca por el contraste entre el exterior crocante y el interior jugoso y cremoso. Perfecta para un almuerzo abundante o una cena especial, la milanesa a la Suiza sigue conquistando generaciones gracias a su sabor casero y su irresistible gratinado.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 35 minutos
  • Tiempo de cocinado: 30 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 5 minutos
  • Raciones: 4 raciones
  • Categoría: Plato principal
  • Tipo de cocina: Argentina
  • Calorías por ración: 890 kcal

Ingredientes

Para las milanesas

  • 4 milanesas delgadas de res
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • 1 cucharadita de ajo en polvo

Para empanizar

  • 1 taza de harina de trigo
  • 4 huevos
  • 2 cucharadas de leche
  • 1 cucharada de mostaza
  • 2 tazas de pan rallado
  • Aceite vegetal suficiente para freír

Para la salsa blanca

  • 50 g de manteca
  • 50 g de harina de trigo
  • 500 ml de leche
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • Nuez moscada al gusto

Para gratinar

  • 300 g de queso mozzarella o queso cremoso
  • 2 cucharadas de queso parmesano rallado

Para servir

  • Papas fritas
  • Perejil fresco picado

Como hacer milanesa a la Suiza

  1. Preparar la salsa blanca: Derrite la manteca en una cacerola a fuego medio y agrega la harina de golpe, mezclando constantemente durante uno o dos minutos para cocinarla bien y evitar sabor a harina cruda. Este paso forma un roux, la base clásica de la salsa blanca. Incorpora poco a poco la leche caliente mientras mezclas con un batidor para evitar grumos y cocina hasta obtener una salsa espesa y cremosa. Sazona con sal, pimienta y nuez moscada al gusto. La salsa debe quedar suave y untuosa para cubrir bien las milanesas al momento del gratinado.
  2. Preparar las milanesas: Si los cortes de carne están muy gruesos, aplánalos ligeramente entre dos hojas de plástico hasta conseguir un grosor uniforme. Sazona ambos lados con sal, pimienta y ajo en polvo. En un recipiente bate los huevos junto con la leche y la mostaza hasta integrar bien.
  3. Empanizar las milanesas: Pasa cada milanesa primero por harina, luego por la mezcla de huevo y finalmente por el pan rallado, presionando suavemente para que el empanizado se adhiera correctamente. Para lograr una costra más firme y crocante, puedes repetir una segunda capa de huevo y pan rallado. Coloca las milanesas empanizadas en una bandeja y refrigéralas durante 20 minutos antes de cocinarlas; este paso ayuda a que el empanizado no se desprenda durante la fritura.
  4. Freír las milanesas: Calienta suficiente aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto y fríe las milanesas durante 2 a 4 minutos por lado, evitando moverlas demasiado al principio para que el empanizado selle bien y quede dorado y crujiente. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente o una rejilla para eliminar el exceso de aceite. Las milanesas no deben cocinarse demasiado en esta etapa porque terminarán de calentarse en el horno.
  5. Gratinar la milanesa a la Suiza: Precalienta el horno a 200 °C. Coloca las milanesas en una fuente apta para horno y cubre cada una con abundante mozzarella o queso cremoso. Añade encima una capa generosa de salsa blanca y espolvorea un poco de queso parmesano rallado para lograr un gratinado más intenso y dorado. Hornea entre 8 y 12 minutos, o hasta que el queso esté completamente fundido y ligeramente gratinado en la superficie. La combinación de queso y salsa blanca es la característica más tradicional de la milanesa a la Suiza argentina.
  6. Servir: Sirve las milanesas recién gratinadas acompañadas de papas fritas bien calientes y termina con un poco de perejil fresco picado por encima para aportar color y frescura. Tradicionalmente también pueden acompañarse con puré de papas o ensalada, aunque las papas fritas son una de las guarniciones más clásicas de bodegón.

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