Fideos con tuco

Fideos con Tuco
Receta de Fideos con Tuco

Los fideos con tuco son uno de los platos más emblemáticos de la cocina argentina, una receta heredada de la inmigración italiana que con el paso del tiempo adquirió identidad propia en Argentina, Uruguay y otros países del Cono Sur. Este clásico familiar combina una buena pasta con una salsa de tomate cocinada lentamente junto a carne, cebolla, ajo y especias, logrando un sabor profundo y reconfortante. Tradicionalmente se prepara los domingos, cuando la olla de tuco perfuma toda la casa y reúne a la familia alrededor de la mesa.

Aunque existen numerosas variantes, la versión más tradicional utiliza cortes de carne vacuna cocidos durante largo tiempo hasta quedar tiernos y jugosos. En esta receta aprenderás a preparar unos fideos con tuco caseros siguiendo el estilo clásico argentino, con una salsa espesa, abundante y llena de sabor. Es una preparación ideal para acompañar tallarines, spaghetti o cualquier tipo de pasta, además de ser perfecta para compartir en reuniones familiares y ocasiones especiales.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 1 hora y 40 minutos
  • Tiempo total: 2 horas
  • Raciones: 6
  • Categoría: Plato principal
  • Tipo de cocina: Argentina
  • Calorías por ración: 780 kcal

Ingredientes

Para el tuco

  • • 800 g de roast beef o cuadril, o 800 g de carne picada
  • 2 cucharadas de aceite
  • 2 cebollas medianas
  • 3 dientes de ajo
  • 1 zanahoria (opcional)
  • 2 cucharadas de extracto de tomate
  • 800 g de tomate triturado o puré de tomate
  • ½ taza de vino tinto (opcional)
  • 1 taza de caldo de carne o agua caliente
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • ½ cucharadita de ají molido (opcional)
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto

Para los fideos

  • 500 g de tallarines, spaghetti o fideos largos
  • Agua abundante
  • 1 cucharada de sal gruesa

Para servir

  • Queso parmesano, reggianito o queso rallado al gusto

Como hacer Fideos con Tuco

  1. Preparar los ingredientes: Corta la carne en cubos medianos si utilizas roast beef o cuadril. Si has elegido carne picada o molida, no necesitarás preparación previa. Pela y pica finamente las cebollas y los dientes de ajo. Si utilizas zanahoria, pélala y rállala o córtala en cubitos muy pequeños. Mide el resto de los ingredientes para tenerlos listos antes de comenzar la cocción. Este método facilita el trabajo y permite incorporar cada ingrediente en el momento adecuado sin interrupciones.
  2. Dorar la carne: Calienta una olla grande a fuego medio-alto y añade el aceite. Incorpora la carne y cocínala hasta que quede bien dorada. Si utilizas roast beef o cuadril en cubos, dóralos por todos sus lados procurando no moverlos constantemente para que desarrollen una buena costra y aporten más sabor a la salsa. Si utilizas carne picada o molida, cocínala removiendo ocasionalmente para deshacer los grumos y lograr un dorado uniforme. Este paso es fundamental para desarrollar los sabores profundos que caracterizan a un buen tuco. Una vez dorada la carne, continúa con la receta conservando todos los jugos que hayan quedado en el fondo de la olla, ya que aportarán gran parte del sabor final de la salsa.
  3. Cocinar la cebolla y el ajo: En la misma olla agrega la cebolla y la zanahoria si decides utilizarla. Cocina a fuego medio durante unos minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que estén tiernas. Añade el ajo picado y cocina aproximadamente un minuto más. Las verduras absorberán los sabores que dejó la carne y formarán la base aromática de la salsa.
  4. Concentrar el tomate e incorporar el vino: Agrega el extracto de tomate y cocina durante 2 minutos mientras mezclas constantemente. Este paso ayuda a intensificar el sabor del tomate y a suavizar su acidez. Si decides utilizar vino, viértelo ahora y raspa el fondo de la olla con una cuchara de madera para recuperar todos los jugos caramelizados. Cocina unos minutos hasta que el alcohol se evapore y permanezca únicamente su aporte de sabor.
  5. Cocinar el tuco lentamente: Añade el tomate triturado, el caldo o agua caliente, las hojas de laurel, el orégano, el ají molido si lo utilizas, la sal y la pimienta. Mezcla bien e incorpora nuevamente la carne. Cuando la preparación alcance el hervor, reduce el fuego al mínimo y cocina parcialmente tapada durante aproximadamente 1 hora y media. Remueve ocasionalmente para evitar que la salsa se pegue al fondo y, si observas que se espesa demasiado, agrega pequeñas cantidades de agua caliente. La cocción lenta es una de las claves del tuco tradicional argentino, ya que permite que la carne se vuelva muy tierna y que todos los sabores se integren de manera natural.
  6. Ajustar la salsa: Cuando la carne esté tierna y la salsa haya adquirido una consistencia espesa y uniforme, retira las hojas de laurel. Prueba el tuco y corrige la sal y la pimienta si es necesario. El resultado debe ser una salsa concentrada, con sabor profundo a tomate y carne, suficientemente espesa para adherirse bien a la pasta sin resultar seca.
  7. Cocinar los fideos: Mientras el tuco termina de cocinarse, lleva abundante agua a ebullición en una olla grande. Agrega la sal y luego incorpora los fideos. Cocínalos siguiendo las indicaciones del fabricante hasta que estén al dente. Es importante utilizar abundante agua para que la pasta tenga espacio suficiente durante la cocción y conserve una buena textura. Los fideos deben cocinarse al final para que lleguen a la mesa en su punto óptimo.
  8. Escurrir los fideos: Cuando los fideos estén al dente, escúrrelos inmediatamente. No es necesario enjuagarlos, ya que el almidón superficial ayuda a que la salsa se adhiera mejor. Colócalos en una fuente grande o repártelos directamente en los platos mientras aún están calientes. Lo ideal es cocinarlos cuando el tuco ya esté listo para que ambos lleguen a la mesa en su mejor punto.
  9. Servir los fideos con tuco: Cubre los fideos con una generosa cantidad de tuco caliente y sirve de inmediato. También puedes llevar la salsa a la mesa en una fuente aparte para que cada comensal se sirva a gusto, una costumbre muy habitual en numerosos hogares argentinos. Completa cada plato con queso rallado al gusto. Como sucede con muchas preparaciones tradicionales, el tuco suele desarrollar un sabor aún más intenso después de unas horas de reposo o al día siguiente.

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