Mojo trujillano

Mojo trujillano
Receta de Mojo trujillano

El mojo trujillano, conocido por muchas familias como mojito trujillano, es uno de los desayunos más emblemáticos de la cocina venezolana. Su origen se encuentra en el estado Trujillo, en la región andina de Venezuela, donde generación tras generación ha acompañado las tradicionales arepas de maíz pelao. Elaborado con una mezcla cremosa de huevo, leche, sofrito y hierbas frescas, este plato destaca tanto por su sabor como por la paciencia que requiere su preparación, ya que una cocción lenta y un movimiento constante son esenciales para lograr su característica textura sedosa.

La historia del mojo trujillano está profundamente ligada a la tradición familiar y a las recetas transmitidas por abuelas y madres, convirtiéndose en un símbolo de identidad regional. Aunque sus ingredientes son sencillos y económicos, el secreto reside en la técnica y el cariño con el que se cocina. Si quieres descubrir cómo preparar la receta más tradicional, aquí encontrarás el paso a paso para conseguir un auténtico mojito trujillano, cremoso, suave y lleno del inconfundible sabor de los Andes venezolanos.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 35 minutos
  • Tiempo total: 55 minutos
  • Raciones: 4-6 porciones
  • Categoría: Desayuno
  • Tipo de cocina: Venezolana
  • Calorías por ración: 255 kcal

Ingredientes

  • 6 huevos grandes
  • 250 ml de leche entera (o suero de leche)
  • 2 cucharadas de mantequilla o aceite
  • 9-12 semillas de onoto (opcional)
  • 1 cebolla mediana
  • 2 tallos de cebollín
  • 2 dientes de ajo
  • ½ pimentón rojo pequeño
  • 2 ajíes dulces (opcional)
  • 1 tomate maduro
  • 1 cucharada de cilantro fresco
  • 1 cucharada de perejil fresco
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto

Para servir (opcional)

  • Ajicero o salsa picante
  • Arepas de maíz pelao
  • Queso fresco andino o queso blanco
  • Arepas tradicionales
  • Pan campesino

Como hacer Mojo trujillano

  1. Preparar el aceite y los ingredientes: Si vas a utilizar onoto, coloca la mantequilla o el aceite en una sartén amplia junto con las semillas y caliéntalo a fuego bajo durante 3 a 5 minutos, removiendo de vez en cuando hasta que el aceite adquiera un bonito color amarillo-anaranjado. Retira las semillas antes de continuar y procura que no lleguen a quemarse, ya que podrían aportar un sabor amargo. Mientras tanto, pela y pica finamente la cebolla, el cebollín, el ajo, el pimentón, los ajíes dulces y el tomate. Retira la piel y las semillas del tomate para obtener una textura más suave y, por último, pica también el cilantro y el perejil.
  2. Elaborar el sofrito: Añade al aceite la cebolla, el cebollín, el ajo y el ají dulce, y sofríe a fuego medio-bajo durante unos 5 minutos hasta que la cebolla se vuelva completamente transparente, procurando que no llegue a dorarse. Incorpora el pimentón y cocina durante un par de minutos más. Agrega el tomate y continúa la cocción durante otros 5 minutos, removiendo ocasionalmente hasta obtener un sofrito jugoso y bien integrado. Cocinar lentamente es una de las claves para conseguir el sabor tradicional del mojo trujillano.
  3. Mezclar los huevos: Casca los huevos en un recipiente amplio y bátelos ligeramente, solo hasta integrar las yemas y las claras. Incorpora la leche o el suero, la sal y la pimienta, mezclando suavemente sin introducir demasiado aire. Si utilizas suero de leche obtendrás un sabor ligeramente más ácido y muy característico de algunas versiones tradicionales de esta receta.
  4. Cocinar el mojo trujillano: Reduce el fuego al mínimo y vierte poco a poco la mezcla de huevos sobre el sofrito. A partir de este momento comienza el paso más importante de la receta: remueve continuamente con una cuchara de madera o una espátula, realizando siempre movimientos suaves en un mismo sentido. Evita que la preparación hierva o que el fuego sea demasiado fuerte, ya que el huevo podría coagular demasiado rápido y quedar como un revuelto. La cocción debe ser lenta y paciente, entre 12 y 20 minutos aproximadamente, hasta conseguir una mezcla cremosa, lisa y homogénea, con una consistencia similar a una salsa espesa, nunca seca.
  5. Incorporar las hierbas y finalizar: Cuando el mojo haya alcanzado la textura deseada, añade el cilantro y el perejil picados. Remueve durante 1 o 2 minutos más para que las hierbas desprendan todo su aroma sin perder su frescura y retira inmediatamente la sartén del fuego. Si accidentalmente la mezcla llegara a cortarse, puedes licuarla durante unos segundos y volver a cocinarla a fuego muy bajo durante un par de minutos, removiendo continuamente hasta recuperar una textura uniforme.
  6. Servir: Sirve el mojo trujillano bien caliente acompañado de arepas de maíz pelao o arepas tradicionales. También es muy común servirlo con queso fresco andino o queso blanco, que complementa perfectamente su textura cremosa y su sabor suave. Si lo deseas, añade pan campesino como alternativa. Lo habitual es colocar un ajicero o una salsa picante en la mesa para que cada comensal añada el nivel de picante que prefiera. El resultado debe ser un mojo sedoso, muy cremoso y perfectamente ligado, con un delicado equilibrio entre los huevos, la leche, el sofrito y las hierbas frescas, tal y como se prepara tradicionalmente en los hogares del estado Trujillo.

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