Sopaipillas chilenas

Sopaipillas chilenas
Receta de sopaipillas chilenas

Las sopaipillas chilenas son una de las preparaciones más emblemáticas de Chile, especialmente durante los días fríos y lluviosos. Su origen se remonta a varios siglos atrás y forma parte de una larga tradición gastronómica que ha pasado de generación en generación. Esta receta, inspirada en las versiones de la abuela, combina ingredientes sencillos como harina, zapallo, mantequilla y polvos de hornear para crear una masa suave y sabrosa que se transforma en irresistibles sopaipillas doradas al freírse.

Tradicionalmente se sirven recién hechas y fritas, acompañadas con pebre, mostaza o ketchup en su versión salada, aunque también pueden disfrutarse dulces con azúcar o bañadas en chancaca. A diferencia de otras masas que utilizan levadura, las sopaipillas clásicas destacan por su preparación rápida y su textura tierna. Con su característico color anaranjado y su sabor casero, siguen siendo uno de los antojos más queridos de la cocina chilena.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 30 minutos
  • Tiempo total: 1 hora
  • Raciones: 12 sopaipillas
  • Categoría: Masas y frituras
  • Tipo de cocina: Chilena
  • Calorías por ración: 280 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 500 g de harina de trigo común
  • 250 g de zapallo cocido y bien escurrido
  • 30 g de mantequilla derretida
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de polvos de hornear
  • 2 a 4 cucharadas del caldo de cocción del zapallo (solo si fuera necesario)

Para freír

  • 800 ml a 1 litro de aceite vegetal

Como hacer sopaipillas chilenas

  1. Cocinar el zapallo y preparar el puré: Pela el zapallo, retira las semillas y córtalo en trozos de tamaño similar. Colócalo en una olla con agua suficiente para cubrirlo y cocínalo a fuego medio durante 15 a 20 minutos, o hasta que esté completamente tierno. Escúrrelo muy bien, reservando parte del líquido de cocción, y déjalo reposar unos minutos para que elimine el exceso de humedad. Luego tritúralo hasta obtener un puré suave y homogéneo. Es importante que el zapallo quede bien escurrido, ya que un puré demasiado húmedo obligará a incorporar más harina y las sopaipillas podrían quedar pesadas y menos tiernas.
  2. Preparar la masa: En un bol grande mezcla la harina, la sal y los polvos de hornear. Añade el puré de zapallo tibio junto con la mantequilla derretida y comienza a integrar todos los ingredientes hasta formar una masa uniforme. Si la mezcla se siente demasiado seca, agrega poco a poco algunas cucharadas del caldo reservado de la cocción del zapallo; si estuviera demasiado húmeda, incorpora una pequeña cantidad adicional de harina. La textura ideal es una masa suave, flexible y apenas húmeda, que no se adhiera a las manos ni a la superficie de trabajo.
  3. Amasar y dejar reposar: Pasa la masa a una mesa limpia y amasa durante unos 3 a 5 minutos, únicamente hasta que quede lisa y homogénea. No conviene amasarla en exceso porque el desarrollo excesivo del gluten puede endurecer las sopaipillas después de freírlas. Forma una bola, cúbrela con un paño limpio y deja que repose entre 20 y 30 minutos. Este descanso permite que la masa se relaje, facilitando el estirado y ayudando a conseguir una textura más agradable una vez cocinada.
  4. Estirar la masa: Espolvorea ligeramente la superficie de trabajo con harina y estira la masa con un rodillo hasta obtener un grosor aproximado de 5 milímetros. Procura mantener un espesor uniforme en toda la superficie para que las sopaipillas se cocinen de manera pareja. Un grosor cercano a medio centímetro es el más utilizado en las versiones tradicionales chilenas porque permite lograr un exterior dorado y crujiente mientras el interior permanece suave y esponjoso.
  5. Cortar y perforar las sopaipillas: Utiliza un vaso o un cortador redondo de aproximadamente 8 a 10 centímetros de diámetro para cortar discos de masa. Reúne los recortes, vuelve a unirlos suavemente, deja reposar unos minutos si la masa se contrae y repite el proceso hasta aprovecharla por completo. Con un tenedor realiza varias perforaciones en el centro de cada disco. Este paso tradicional no es solo decorativo, ya que ayuda a controlar el inflado durante la fritura y favorece una cocción más uniforme.
  6. Freír hasta dorar: Calienta abundante aceite en una sartén profunda o en una olla hasta alcanzar aproximadamente 180 °C. Si no dispones de termómetro, introduce un pequeño trozo de masa; si sube rápidamente a la superficie rodeado de burbujas sin oscurecerse de inmediato, el aceite está listo. Fríe las sopaipillas en tandas pequeñas para evitar que la temperatura del aceite disminuya demasiado. Cocínalas durante 1 a 2 minutos por cada lado, volteándolas cuando adquieran un color dorado uniforme. Mantener una temperatura adecuada durante toda la fritura es fundamental para evitar que absorban exceso de grasa.
  7. Escurrir y servir: Retira las sopaipillas con una espumadera y colócalas sobre una rejilla o sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Déjalas reposar apenas unos minutos antes de servirlas calientes. Tradicionalmente pueden disfrutarse solas o acompañadas con pebre, mostaza, ketchup, palta o manjar. También son la base de las populares sopaipillas pasadas, una preparación típica chilena en la que se bañan en una salsa dulce elaborada con chancaca durante los meses más fríos del año.

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