Frangollo canario
El frangollo canario es un postre tradicional de las Islas Canarias, preparado con harina de millo de grano grueso y crudo, leche, huevos, azúcar, limón, canela, pasas y almendras. Su origen está ligado a la cocina canaria, dando como resultado una preparación nutritiva y cremosa. Aunque existen distintas versiones según la isla, el frangollo mantiene como característica principal el uso de millo molido, que necesita una cocción lenta para adquirir su textura característica.
Esta receta tradicional corresponde a la versión elaborada con leche, conocida en Tenerife, y se cocina a fuego suave hasta obtener una mezcla espesa y ligeramente granulosa. El limón y la canela aportan el aroma, mientras las pasas y las almendras completan cada bocado. Se puede disfrutar tibio o frío y suele servirse con miel o miel de palma, un acompañamiento ligado a la gastronomía canaria. Un postre sencillo y lleno de tradición, para compartir en celebraciones.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 45 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 5 minutos
- Raciones: 6–8
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Canaria
- Calorías por ración: 440 kcal
Ingredientes
- 1,5 litros de leche entera
- 250 g de harina de frangollo de millo
- 100 g de azúcar
- 3 yemas de huevo
- 50 g de almendras
- 50 g de pasas
- 30 g de mantequilla
- 1 cucharadita de matalahúva o anís en grano
- 1 rama de canela
- La piel de 1 limón
- Miel de palma (opcional, para servir)
Como hacer Frangollo canario
- Preparar las almendras y las pasas: Pon las pasas en un recipiente con agua templada y déjalas en remojo mientras preparas el resto de la receta. Tuesta las almendras en una sartén a fuego medio, removiéndolas con frecuencia hasta que estén ligeramente doradas y desprendan su aroma. Retíralas del fuego, déjalas enfriar y córtalas en trozos pequeños. Reserva algunas para decorar el frangollo al final.
- Aromatizar la leche: Vierte la leche en un caldero y añade la rama de canela y la piel de limón, procurando que esta última tenga solamente la parte amarilla para evitar el amargor de la parte blanca. Calienta a fuego suave durante unos 10–15 minutos para que la leche se impregne de los aromas, sin necesidad de que hierva con fuerza.
- Incorporar el frangollo: Retira la piel de limón y la rama de canela. Baja el fuego y añade poco a poco la harina de frangollo mientras remueves constantemente con unas varillas. Incorpórala gradualmente para que se integre bien con la leche y no se formen grumos. Añade también la matalahúva y continúa removiendo para repartirla por toda la mezcla.
- Cocinar y espesar: Incorpora el azúcar y la mantequilla y continúa cocinando a fuego bajo, removiendo constantemente para evitar que la mezcla se pegue al fondo del caldero. Cocina durante unos 20–30 minutos, hasta que el frangollo esté muy espeso y homogéneo y el millo esté bien cocido. La mezcla debe adquirir una consistencia compacta, pero todavía cremosa. La cocción debe hacerse a fuego suave, ya que una temperatura demasiado alta puede hacer que se pegue o se queme.
- Añadir las pasas y las almendras: Escurre bien las pasas y añádelas a la mezcla junto con las almendras tostadas, reservando algunas de ambas para la decoración. Remueve bien para distribuirlas por todo el frangollo y continúa cocinando unos minutos más para que queden integradas.
- Incorporar las yemas: Retira el caldero del fuego y deja reposar la mezcla durante unos minutos para que pierda parte del calor intenso. Bate las yemas aparte y añádelas poco a poco mientras remueves enérgicamente, aprovechando el calor residual para integrarlas sin que se cuajen. Este paso debe hacerse fuera del fuego para conseguir una mezcla uniforme y evitar que el huevo forme grumos.
- Repartir y enfriar: Vierte el frangollo en cuencos individuales o en una fuente grande y deja que se temple. Puedes servirlo tibio o refrigerarlo durante unas horas para disfrutarlo frío; al enfriarse, la preparación adquiere una textura más firme y compacta.
- Servir: Decora con las almendras y las pasas reservadas y acompaña cada porción con un poco de miel de palma. También puede disfrutarse sin este acompañamiento o con un pequeño chorrito de leche, ya que existen distintas formas tradicionales de servirlo.