Morcilla de verano

Morcilla de verano murciana con berenjena, cebolla y piñones
Receta de morcilla de verano

La morcilla de verano es una preparación tradicional de la huerta de Murcia, conocida por su sabor especiado y su textura melosa. Su origen está ligado a la cocina humilde murciana, donde las verduras de temporada permitían crear platos sabrosos con ingredientes sencillos. La berenjena, la cebolla, los piñones y las especias consiguen una mezcla que recuerda al tradicional embutido de cebolla, aunque no contiene carne ni productos de origen animal. Por eso, además de ser una receta murciana muy apreciada, es una opción vegana perfecta para disfrutar como aperitivo.

El secreto de una buena morcilla de verano está en cocinar lentamente la berenjena y la cebolla hasta conseguir una preparación suave, jugosa y fácil de untar. El orégano aporta el aroma característico, mientras que una pequeña cantidad de comino puede potenciar sus matices. Se sirve habitualmente sobre pan tostado, biscotes o tostas, y puede disfrutarse caliente, templada o fría. Es una receta económica, sencilla y perfecta para compartir.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 1 hora y 20 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 50 minutos
  • Raciones: 4
  • Categoría: Aperitivo
  • Tipo de cocina: Murciana
  • Calorías por ración: 235 kcal

Ingredientes

  • 600 g de berenjena
  • 500 g de cebolla
  • 40 g de piñones
  • 1 cucharada de orégano seco
  • 40 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cucharadita de comino molido (opcional)
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Pan tostado o biscotes (para acompañar)

Como hacer morcilla de verano

  1. Preparar la berenjena: Lavamos bien las berenjenas, retiramos los extremos y las pelamos. Las cortamos en trozos pequeños y las colocamos en un colador con un poco de sal. Dejamos reposar durante 20-30 minutos para que suelten parte de su agua. Después las enjuagamos y las escurrimos muy bien. Este paso puede omitirse si las berenjenas son tiernas y no resultan amargas, pero ayuda a conseguir un sabor más suave y evita incorporar un exceso de líquido a la preparación.
  2. Picar y pochar la cebolla: Pelamos las cebollas y las picamos finamente. Calentamos el aceite de oliva virgen extra en una cazuela o sartén amplia y añadimos la cebolla con una pizca de sal. La cocinamos a fuego bajo durante 25-30 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté muy tierna y bien pochada. La cocción lenta es importante porque la cebolla es una de las bases del sabor de esta preparación; si empieza a pegarse al fondo, añadimos una pequeña cantidad de agua y continuamos cocinando.
  3. Incorporar la berenjena: Cuando la cebolla esté bien pochada, añadimos la berenjena muy bien escurrida y mezclamos todo. Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 25-30 minutos, removiendo de vez en cuando. La berenjena debe ir ablandándose hasta quedar prácticamente deshecha y formar una mezcla espesa y melosa junto con la cebolla.
  4. Cocinar la mezcla: Destapamos la cazuela y continuamos cocinando a fuego bajo hasta que la berenjena y la cebolla estén completamente tiernas y la preparación haya perdido el exceso de humedad. Removemos de vez en cuando para evitar que se pegue y dejamos que las verduras se vayan concentrando lentamente. No es necesario añadir agua ni vino; si la cocción se hace a fuego suave, las propias verduras aportarán la humedad necesaria.
  5. Incorporar las especias: Añadimos el orégano seco y una pizca de pimienta negra. Si queremos utilizar el comino, incorporamos también la 1/2 cucharadita en este momento. Mezclamos bien y dejamos cocinar a fuego bajo durante 10-15 minutos más para que las especias perfumen toda la preparación. El orégano debe ser el aroma predominante y el comino, si se utiliza, debe aportar profundidad sin ocultar el sabor de la berenjena y la cebolla.
  6. Tostar los piñones: Mientras termina de cocinarse la mezcla, ponemos los piñones en una sartén sin aceite y los tostamos a fuego bajo, removiéndolos con frecuencia para que se doren de manera uniforme y no se quemen. Una vez tostados, los retiramos del fuego. Este pequeño paso potencia su sabor y aporta el contraste de textura característico de muchas versiones de la morcilla de verano.
  7. Terminar la morcilla de verano: Incorporamos los piñones tostados a la cazuela y mezclamos con cuidado. Probamos y rectificamos de sal y pimienta si fuera necesario. La preparación debe quedar espesa, melosa y bien ligada, sin exceso de líquido; si todavía estuviera demasiado húmeda, la dejamos unos minutos más al fuego sin tapa, removiendo de vez en cuando.
  8. Reposar y servir: Retiramos del fuego y dejamos reposar unos minutos para que los sabores se asienten. La morcilla de verano puede servirse caliente, templada o fría, y suele disfrutarse sobre pan tostado, tostas o biscotes. También puede prepararse con antelación y conservarse refrigerada en un recipiente hermético, ya que el reposo permite que los aromas del orégano y las demás especias se integren todavía mejor.

Recetas relacionadas