Berlines chilenos
Los berlines chilenos son uno de los dulces más tradicionales de la repostería del país, especialmente populares para acompañar las once con un café o té. Su origen se encuentra en la repostería alemana, desde donde llegaron a Chile durante el siglo XIX con los inmigrantes de aquel país. Con el tiempo, esta preparación adoptó características propias y pasó a formar parte de las panaderías y pastelerías chilenas. Su masa suave y ligera puede prepararse de forma tradicional, fritos en abundante aceite, o también al horno, aunque la versión frita es la más característica.
Después de cocinarse, estos berlines quedan tiernos y esponjosos, listos para convertirse en un delicioso bocado. Se sirven habitualmente rellenos con crema pastelera, considerada la opción más tradicional, aunque también son muy populares los de manjar y los de mermelada de frutas como membrillo, durazno, damasco o ciruela. Finalmente, se espolvorean con azúcar flor para darles ese acabado tan reconocible. Son sencillos de preparar en casa y perfectos para disfrutar recién hechos durante una merienda o reunión familiar.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 1 hora y 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 3 horas
- Raciones: 15 berlines
- Categoría: Postres y dulces
- Tipo de cocina: Chilena
- Calorías por ración: 430 kcal
Ingredientes
Para la masa
- 500 g de harina sin polvos de hornear
- 15 g de azúcar
- 8 g de levadura seca instantánea
- 240 ml de leche entera
- 2 huevos medianos
- 45 g de mantequilla sin sal
- 5 g de sal
Para la crema pastelera
- 500 ml de leche entera
- 5 yemas de huevo
- 100 g de azúcar
- 40 g de maicena
- 5 ml de esencia de vainilla
- 20 g de mantequilla
Para freír y terminar
- 1,5 litros de aceite vegetal
- Azúcar flor
Como hacer Berlines chilenos
- Activar la levadura: Calienta la leche hasta que esté tibia, aproximadamente a 35–40 °C. Coloca la levadura en un recipiente con una pequeña parte de la leche y una cucharadita del azúcar y deja reposar durante 5 a 10 minutos, hasta que comience a formar espuma. La leche no debe estar caliente, porque una temperatura demasiado elevada puede afectar la levadura.
- Preparar la masa: En un bol grande mezcla la harina, el resto del azúcar y la sal. Agrega los huevos y la mezcla de levadura y comienza a integrar mientras incorporas poco a poco el resto de la leche. Cuando la masa esté formada, añade la mantequilla a temperatura ambiente y amasa durante 8 a 10 minutos, hasta obtener una masa lisa, elástica y suave. Debe quedar ligeramente pegajosa, pero manejable; evita añadir harina en exceso, ya que una masa demasiado seca dará como resultado berlines más pesados.
- Dejar levar la masa: Forma una bola con la masa y colócala en un bol ligeramente engrasado. Cubre con un paño limpio y deja reposar en un lugar tibio durante aproximadamente 1 hora, o hasta que haya duplicado su volumen. El tiempo puede variar según la temperatura del ambiente, por lo que es preferible observar el crecimiento de la masa en lugar de guiarse únicamente por el reloj.
- Dividir y formar los berlines: Presiona suavemente la masa para retirar parte del aire acumulado durante la fermentación y pásala a una superficie ligeramente enharinada. Divide la masa en 15 porciones de aproximadamente 60 g cada una. Forma cada porción en una bola lisa llevando los bordes hacia el centro y luego girándola sobre la superficie para tensar la parte exterior. Coloca las bolas sobre una bandeja cubierta con papel de hornear, dejando espacio suficiente entre ellas para que puedan crecer.
- Dejar levar nuevamente: Cubre los berlines con un paño limpio y déjalos reposar en un lugar tibio durante 40 a 60 minutos, hasta que estén notablemente inflados y ligeros. Esta segunda fermentación es importante para conseguir una miga esponjosa y evitar que queden compactos después de freírlos.
- Preparar la crema pastelera: Mientras los berlines fermentan, coloca las yemas, el azúcar y la maicena en un bol y mezcla hasta obtener una preparación homogénea. Incorpora aproximadamente 100 ml de la leche y remueve hasta disolver bien la maicena. Calienta el resto de la leche en una olla a fuego medio y, cuando esté bien caliente pero antes de que hierva, vierte una parte sobre la mezcla de yemas mientras remueves constantemente. Devuelve todo a la olla y cocina a fuego medio-bajo, sin dejar de revolver, hasta que la crema espese y comience a hervir suavemente.
- Terminar y enfriar la crema: Cuando la crema haya espesado, continúa cocinándola durante aproximadamente 1 minuto sin dejar de remover y retírala del fuego. Incorpora la vainilla y la mantequilla y mezcla hasta que queden completamente integradas. Pasa la crema por un colador para eliminar posibles grumos, colócala en un bol y cúbrela inmediatamente con film plástico en contacto con la superficie para evitar que se forme una costra. Déjala enfriar por completo y, una vez fría, bátela brevemente para recuperar una textura cremosa antes de pasarla a una manga pastelera.
- Calentar el aceite: Vierte el aceite en una olla profunda, procurando que haya suficiente cantidad para que los berlines puedan flotar sin tocar el fondo. Caliéntalo hasta alcanzar aproximadamente 175–180 °C. Esta temperatura es especialmente importante: si el aceite está demasiado caliente, los berlines se dorarán rápidamente por fuera mientras permanecen crudos en el centro, mientras que un aceite demasiado frío hará que absorban más grasa.
- Freír los berlines: Fríe los berlines en tandas pequeñas para evitar que la temperatura del aceite disminuya demasiado. Colócalos con cuidado y cocínalos durante aproximadamente 2 minutos por cada lado, hasta que estén inflados y dorados de manera uniforme. Dales la vuelta con cuidado y controla el tiempo de fritura, ya que el tamaño de los berlines y la temperatura del aceite pueden hacer que necesiten algunos minutos más. Si es la primera vez que los preparas, conviene abrir uno para comprobar que la masa esté completamente cocida antes de continuar con el resto.
- Escurrir y enfriar: Retira los berlines del aceite con una espumadera y colócalos sobre una rejilla con papel absorbente debajo para eliminar el exceso de grasa. Déjalos enfriar hasta que estén tibios o completamente fríos antes de rellenarlos, ya que al cortarlos demasiado calientes la miga puede desgarrarse y la crema pastelera se calentará innecesariamente.
- Rellenar los berlines: Haz un corte diagonal en uno de los lados de cada berlin, procurando cortar aproximadamente tres cuartas partes del bollo sin separarlo por completo. Abre ligeramente el corte y rellena generosamente con crema pastelera utilizando una manga. También puedes rellenarlos con manjar, una de las variantes habituales de los berlines chilenos.
- Espolvorear y servir: Espolvorea los berlines con azúcar flor justo antes de servir. Lo ideal es consumirlos el mismo día, cuando la masa conserva su textura tierna y esponjosa y el exterior mantiene su agradable textura después de la fritura.