Bolas de fraile
Las bolas de fraile son uno de los dulces más queridos de las panaderías de Argentina, donde forman parte de las tradicionales facturas que se disfrutan durante el desayuno o la merienda, especialmente junto a unos mates. También conocidas como berlinesas, destacan por su forma redonda, su textura tierna y su exterior cubierto de azúcar. Aunque su origen se relaciona con los bollos fritos de Alemania, en Argentina y Uruguay adquirieron identidad propia y se convirtieron en un clásico de la repostería popular, presente en muchas panaderías y hogares.
Preparar estas bolas de fraile caseras es una forma fácil y económica de disfrutar un dulce tradicional, con una masa suave y esponjosa que recuerda a las recetas de la abuela. En esta receta aprenderás a elaborarlas paso a paso y a controlar la temperatura del aceite para que queden bien fritas, doradas por fuera y tiernas por dentro. Puedes disfrutarlas sin relleno o prepararlas rellenas de dulce de leche, una de las opciones más populares, aunque también quedan deliciosas con crema pastelera. Son ideales para acompañar el mate, compartir en familia o darse un capricho dulce.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 3 horas
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 3 horas y 30 minutos
- Raciones: 25 unidades aproximadamente
- Categoría: Postres y repostería
- Tipo de cocina: Argentina
- Calorías por ración: 250 kcal aproximadamente
Ingredientes
Para la masa
- 500 g de harina 0000
- 200 ml de leche
- 2 huevos
- 60 g de azúcar
- 80 g de manteca
- 25 g de levadura fresca o 8 g de levadura seca
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón
- 6 g de sal
Para freír y terminar
- 1 litro de aceite de girasol
- 150 g de azúcar
Para el relleno
- 400 g de dulce de leche repostero
Como hacer bolas de fraile
- Preparar el fermento: Entibia aproximadamente 100 ml de la leche, sin dejar que se caliente demasiado, y disuelve en ella la levadura. Añade una cucharada de harina y una cucharadita del azúcar de la receta. Mezcla bien, tapa el recipiente y deja reposar entre 10 y 20 minutos, hasta que se formen burbujas y aumente su volumen. Si utilizas levadura seca instantánea, puedes incorporarla directamente a la harina siguiendo las indicaciones del fabricante.
- Mezclar los ingredientes de la masa: Coloca la harina en un recipiente amplio y mézclala con el azúcar restante y la sal. Haz un hueco en el centro y añade los huevos, la esencia de vainilla, la ralladura de un limón y el fermento preparado. Incorpora poco a poco los 100 ml de leche restantes y mezcla hasta obtener una masa homogénea.
- Incorporar la manteca y amasar: Amasa durante unos 5 minutos y agrega la manteca blanda en varias tandas, esperando a que cada porción se integre antes de añadir la siguiente. Continúa amasando entre 8 y 12 minutos, hasta conseguir una masa lisa, elástica y ligeramente pegajosa. Evita añadir harina en exceso, ya que podría dejar las bolas de fraile secas y compactas. Si la masa parece demasiado pegajosa al principio, sigue amasando antes de decidir si necesita más harina.
- Dejar levar la masa: Forma un bollo y colócalo en un recipiente ligeramente engrasado. Cúbrelo con un paño limpio o film transparente y déjalo reposar en un lugar templado, sin corrientes de aire, durante aproximadamente 1 a 1 hora y media, o hasta que duplique su volumen. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente y de la actividad de la levadura, por lo que conviene guiarse por el crecimiento de la masa y no únicamente por el reloj.
- Dividir y formar las bolas: Presiona suavemente la masa para retirar el exceso de gas y pásala a una superficie de trabajo ligeramente enharinada. Divídela en porciones de unos 40 g y forma bolas con cada una, haciendo movimientos circulares con la mano hasta conseguir una superficie lisa y tensa. Colócalas sobre una bandeja cubierta con papel de horno, dejando espacio entre ellas para que puedan crecer sin pegarse.
- Realizar el segundo levado: Cubre las bolas con un paño limpio y déjalas fermentar entre 45 y 60 minutos, aproximadamente, hasta que estén hinchadas y ligeras. Deben aumentar considerablemente de tamaño, aunque el tiempo exacto dependerá de la temperatura de la cocina. Manipúlalas con cuidado después del levado para evitar que pierdan el aire acumulado y queden demasiado compactas al freírlas.
- Freír las bolas de fraile: Calienta el aceite de girasol en una olla o cacerola profunda hasta alcanzar unos 165-170 °C. Introduce pocas bolas por tanda para evitar que la temperatura baje demasiado y fríelas durante unos 2-3 minutos por lado, girándolas cuando estén doradas. Mantén el fuego moderado para que se cocinen también por dentro; si el aceite está demasiado caliente, se dorarán rápidamente por fuera y pueden quedar crudas en el centro. Si no tienes termómetro, comprueba la temperatura con una pequeña porción de masa: debe burbujear suavemente sin oscurecerse enseguida.
- Escurrir y rebozar en azúcar: Retira las bolas de fraile con una espumadera y déjalas escurrir brevemente sobre una rejilla o papel absorbente. Mientras todavía estén calientes, pásalas por el azúcar hasta cubrir toda la superficie. Es preferible rebozarlas en ese momento, ya que el azúcar se adhiere mejor con el calor residual. Evita dejarlas demasiado tiempo sobre el papel absorbente para que no se enfríen antes de terminar este paso.
- Rellenar con dulce de leche: Coloca el dulce de leche repostero en una manga pastelera con una boquilla de relleno. Cuando las bolas estén tibias o a temperatura ambiente, haz un corte lateral con unas tijeras de cocina e introduce el dulce de leche hasta conseguir un relleno generoso. También puedes perforar un lateral e introducir la boquilla sin abrirlas por completo. Si deseas que el relleno conserve bien su forma, utiliza dulce de leche repostero en lugar de uno demasiado fluido. Sirve las bolas de fraile preferentemente el mismo día, cuando la masa está más tierna y esponjosa.