Tarta de queso La Viña
Pocas tartas han conquistado tantos paladares como la tarta de queso La Viña, un postre nacido en un restaurante de San Sebastián que se ha convertido en uno de los grandes referentes de la repostería española. Su éxito está en la sencillez de sus ingredientes y en una elaboración sin complicaciones que da como resultado una superficie intensamente tostada y un interior irresistiblemente cremoso. Esta especialidad vasca no necesita base de galletas, coberturas ni adornos para destacar, porque el sabor del queso y su textura fundente son los verdaderos protagonistas.
Prepararla en casa es mucho más fácil de lo que parece, incluso si tienes poca experiencia con los postres horneados. Con queso crema, huevos, azúcar, nata y un poco de harina conseguirás una tarta original, con ese contraste entre el exterior dorado y el centro suave que la hace tan reconocible. Solo necesitas respetar el horneado y dejarla reposar para disfrutar de una auténtica delicia casera, perfecta para compartir después de una comida especial o acompañar un café.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 50 minutos
- Tiempo total: 5 horas y 10 minutos aproximadamente, incluido el enfriado y un mínimo de 4 horas de refrigeración
- Raciones: 10
- Categoría: Postres
- Tipo de cocina: Española, vasca
- Calorías por ración: 550 kcal aproximadamente
Ingredientes
- 1 kg de queso crema
- 7 huevos L
- 400 g de azúcar
- 500 ml de nata para montar (mínimo 35 % de materia grasa)
- 15 g de harina de trigo
Cómo hacer tarta de queso La Viña
- Prepara los ingredientes y el molde: Precalienta el horno a 210 °C, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Saca el queso crema y los huevos de la nevera con antelación para que alcancen la temperatura ambiente y se mezclen con facilidad, evitando que queden grumos. Forra un molde desmontable de 22 cm de diámetro con dos hojas de papel de horno arrugadas previamente para que se adapten mejor a las paredes. Deja que el papel sobresalga varios centímetros por encima del borde, ya que la tarta crecerá bastante durante el horneado.
- Mezcla el queso crema con el azúcar: Coloca el queso crema en un recipiente amplio y bátelo con unas varillas manuales o eléctricas a velocidad baja hasta conseguir una crema suave y sin grumos. Añade el azúcar y mezcla hasta integrarlo por completo, procurando no batir en exceso para evitar incorporar demasiado aire a la preparación.
- Incorpora los huevos: Añade los huevos de uno en uno, mezclando después de cada incorporación hasta que se integren antes de agregar el siguiente. Continúa a velocidad baja y evita batir demasiado, ya que no es necesario montar los huevos para conseguir la textura cremosa característica de la tarta de queso La Viña.
- Añade la nata y la harina: Vierte la nata líquida sin montar y mezcla hasta obtener una preparación homogénea. Incorpora la harina tamizada y remueve hasta que desaparezca por completo y no queden grumos. La nata debe tener al menos un 35 % de materia grasa para aportar una textura rica y untuosa. No es necesario utilizar nata montada ni añadir otros ingredientes, como aromas o levadura.
- Vierte la mezcla y hornea: Pasa la preparación al molde forrado y alisa ligeramente la superficie si fuera necesario. Introduce la tarta en la parte media del horno y hornea a 210 °C durante unos 45-50 minutos. Vigila el dorado durante los últimos minutos, porque cada horno funciona de manera diferente. La superficie debe quedar intensamente tostada, de color marrón dorado con algunas zonas más oscuras, mientras que el centro debe temblar ligeramente al mover el molde con cuidado. Si la superficie se dora demasiado pronto, cúbrela holgadamente con papel de aluminio y continúa la cocción.
- Deja enfriar la tarta: Retira el molde del horno y deja que la tarta se enfríe a temperatura ambiente sin desmoldarla. Durante este proceso bajará de altura y el centro se asentará; es completamente normal y forma parte de su aspecto característico. Aunque al salir del horno parezca muy blanda, adquirirá consistencia a medida que se enfríe. No es necesario dejarla durante horas dentro del horno apagado, ya que puede enfriarse fuera de él.
- Refrigera y sirve: Cuando la tarta se haya enfriado, refrigérala tapada o protegida durante un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar hasta el día siguiente para que la textura termine de asentarse y el sabor se intensifique. Para conservarla de forma segura, introdúcela en la nevera dentro de las dos horas posteriores al horneado. Antes de servir, sácala unos 30 minutos para que recupere parte de su cremosidad, retira cuidadosamente el papel de horno y desmolda. Córtala en porciones y sírvela sola, sin necesidad de añadir mermeladas, frutas ni otros acompañamientos.