Buñuelos cubanos
Los buñuelos cubanos son un postre tradicional profundamente ligado a la memoria y las celebraciones familiares en Cuba, especialmente durante Navidad y Año Nuevo. A diferencia de otros países donde los buñuelos se preparan en Pascua o Carnaval, en la isla se elaboran principalmente con yuca y malanga, aunque también es común combinarlos con boniato o calabaza. Estas viandas se hierven, se convierten en una masa suave ligada con un poco de harina de trigo, y luego se moldean en la clásica forma de número ocho, símbolo que los identifica y los hace inconfundibles.
Una vez fritos, los buñuelos de yuca se bañan generosamente en un almíbar de anís y canela, logrando un contraste irresistible entre un exterior dorado y ligeramente crujiente y un interior tierno y delicado. Son dulces caseros, sencillos pero llenos de sabor, que también pueden disfrutarse solos, como rosquitas. Aunque existen muchas variantes de buñuelos en el mundo, el secreto está en respetar la tradición local, y en Cuba, esta receta refleja como pocas el espíritu festivo, la cocina de viandas y el gusto por los sabores aromáticos y reconfortantes.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 40 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 10 minutos
- Raciones: 6
- Categoría: Postres
- Tipo de cocina: Cocina cubana
- Calorías por ración: 420 kcal
Ingredientes
Para los buñuelos
- 1 lb (450 g) de yuca
- 1 lb (450 g) de malanga
- 1 huevo grande
- ½ taza de harina de trigo todo uso
- 1 cdta de sal
- 1 cdta de anís (molido, semillas machacadas o extracto)
- Aceite vegetal suficiente para freír
Para el almíbar
- 2 tazas de azúcar blanca
- 1 taza de agua
- 1 palo de canela
- 1–2 estrellas de anís
- Piel de ½ limón (solo la parte amarilla)
- 1–2 cdas de ron dorado (opcional)
Como hacer Buñuelos Cubanos
- Cocción de las viandas: Pela la yuca y la malanga y colócalas en una olla con abundante agua. Cocina hasta que estén bien blandas, pero sin que se deshagan; este punto es clave porque una vianda pasada de cocción aporta demasiada humedad a la masa. Una vez cocidas, escúrrelas muy bien y, en el caso de la yuca, retira cuidadosamente el nervio central. Deja enfriar por completo y asegúrate de que no quede agua retenida; si es necesario, déjalas reposar escurridas un buen rato, ya que una masa húmeda dará buñuelos pesados.
- Elaboración de la masa: Pasa las viandas ya frías por un molino, pasapurés o machácalas hasta obtener una textura muy fina y uniforme. Coloca la masa en un bol amplio y añade el huevo batido, el anís, la sal y la harina poco a poco. Comienza a amasar hasta obtener una masa lisa, suave y manejable que no se pegue a los dedos. Si notas la masa ligeramente húmeda, espolvorea apenas un poco más de harina, siempre con moderación, ya que el exceso endurece el buñuelo.
- Formado de los buñuelos: Toma pequeñas porciones de masa y trabájalas con las manos hasta que queden parejas. Luego forma cilindros largos y delgados y dales la clásica forma de lazo o número ocho, presionando bien las uniones para que no se abran al freír. Colócalos sobre una superficie ligeramente enharinada mientras terminas el resto; este reposo corto ayuda a que mantengan la forma al entrar en el aceite.
- Fritura: Calienta abundante aceite vegetal a fuego medio; es importante que no esté demasiado fuerte para que los buñuelos se cocinen por dentro sin quemarse por fuera. Fríelos en tandas pequeñas, sin moverlos al principio, y cuando estén dorados aproximadamente hasta la mitad, voltéalos con cuidado para que se doren de forma pareja. Una vez listos, retíralos y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
- Preparación del almíbar: Coloca el agua, el azúcar, la canela, el anís y la piel de limón en una cacerola y lleva a hervor sin remover. Cocina a fuego medio hasta que el almíbar tenga una textura ligera pero ligeramente espesa, suficiente para cubrir sin empapar en exceso. Retira del fuego y, si lo deseas, añade el ron mientras aún está caliente para que se integre bien. Déjalo reposar unos minutos antes de usar.
- Servicio: Coloca los buñuelos en una fuente y báñalos con el almíbar tibio o sírvelo aparte para que cada quien se sirva a gusto. Se pueden consumir tibios o fríos, y con el reposo el almíbar se adhiere mejor, dando ese acabado brillante y aromático tan característico de los buñuelos cubanos tradicionales.