Torta de yema
La torta de yema es uno de los panes dulces más representativos de la tradición repostera de El Salvador. De miga suave, color dorado y aroma delicado, este pan de yema ha acompañado por generaciones las meriendas familiares, la hora del café y las celebraciones más queridas del país. Su elaboración, basada en yemas, levadura y un amasado paciente, da como resultado un pan ligeramente dulce, firme y equilibrado, muy distinto a un queque, y profundamente ligado a la identidad salvadoreña.
Además de disfrutarse solo, la torta de yema cumple un papel fundamental como pan para torrejas, ya que su estructura absorbe perfectamente el almíbar sin deshacerse. Gracias a estas cualidades, es la base ideal para preparar las tradicionales torrejas salvadoreñas, uno de los postres más emblemáticos del país. Esta receta de torta de yema ha perdurado en el tiempo por su sencillez y versatilidad, consolidándose como un verdadero tesoro culinario que sigue vigente en los hogares de El Salvador.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 40 minutos
- Tiempo de cocinado: 35 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
- Raciones: 8
- Categoría: Pan dulce
- Tipo de cocina: Salvadoreña
- Calorías por ración: 420 kcal
Ingredientes
- 4 tazas de harina de trigo (todo uso o de fuerza)
- 8 yemas de huevo (a temperatura ambiente)
- ¾ taza de azúcar
- 6 oz (¾ taza) de manteca vegetal
- 1¼ tazas de agua tibia
- 2 cucharadas de levadura seca (o 1½ cucharadas si usas levadura instantánea)
- ½ cucharadita de sal
- 1 cucharada de vainilla
- 2 rajas de canela
- 4–6 gotas de colorante amarillo (opcional)
Para terminar
- Claras de huevo o leche
- Ajonjolí
Como hacer Torta de Yema
- Activación de la levadura: Coloca el agua tibia en un recipiente amplio y disuelve una pequeña parte del azúcar junto con la levadura. Mezcla suavemente y deja reposar hasta que la superficie se vea espumosa y activa. Este paso asegura una buena fermentación y es clave para que la torta de yema tenga una miga suave y no compacta; si la mezcla no espuma, conviene repetir el proceso antes de continuar.
- Aromatizar la grasa: Coloca la manteca vegetal junto con las rajas de canela en una olla pequeña y calienta a fuego bajo hasta que la manteca se derrita por completo. Retira del fuego y deja reposar unos minutos para que la canela perfume la grasa. Luego retira las rajas y deja que la manteca se enfríe hasta quedar tibia, ya que agregarla caliente podría dañar la levadura.
- Mezcla de ingredientes secos: En un bol grande coloca la harina, el azúcar restante y la sal. Mezcla bien para distribuir todo de manera uniforme, lo que ayuda a que la masa fermente parejo y tenga un sabor equilibrado sin zonas saladas o dulces.
- Integración de los líquidos: Agrega a los ingredientes secos la levadura activada, la manteca aromatizada, la vainilla y el colorante amarillo si decides usarlo. Mezcla hasta formar una masa inicial; en esta etapa la masa puede verse irregular, lo cual es normal antes de incorporar las yemas.
- Incorporación de las yemas y amasado: Añade las yemas una por una, integrando bien cada adición antes de continuar. Amasa de forma constante hasta obtener una masa suave, elástica y ligeramente pegajosa. Este amasado desarrolla el gluten y es esencial para lograr la textura tradicional: una miga cerrada pero tierna, característica de la torta de yema. Si la masa se siente muy seca, puedes humedecer ligeramente las manos en lugar de agregar más harina.
- Primer levado: Forma una bola con la masa y colócala en un recipiente ligeramente engrasado. Cubre y deja reposar en un lugar tibio y sin corrientes de aire hasta que duplique su tamaño. Este reposo suele tomar entre una y una hora y media, dependiendo del clima; un levado lento mejora el sabor y la estructura del pan.
- Formado de la torta: Una vez fermentada, presiona suavemente la masa para retirar el exceso de aire. Divide en dos partes si usarás moldes medianos o deja entera si prefieres una torta grande. Forma piezas alargadas y colócalas en moldes previamente engrasados, procurando que la masa quede distribuida de manera uniforme para una cocción pareja.
- Segundo levado: Cubre los moldes y deja reposar nuevamente hasta que la masa crezca y sobresalga ligeramente del borde. Este segundo levado aporta suavidad y evita que la torta quede densa; no conviene apresurarlo ni dejar que sobrefermente.
- Barnizado y decoración: Barniza cuidadosamente la superficie con claras de huevo o leche, procurando no presionar la masa. Espolvorea ajonjolí al gusto, cubriendo de forma uniforme. Este paso aporta el acabado tradicional, tanto en sabor como en apariencia.
- Horneado: Lleva al horno precalentado a 350 °F / 175–180 °C y hornea hasta que la torta esté bien dorada y firme al tacto. El tiempo promedio es de 30 a 35 minutos. Si la superficie se dora demasiado rápido, puedes cubrirla ligeramente con papel aluminio sin afectar la cocción interna.
- Enfriado y reposo: Retira la torta del molde y deja enfriar sobre una rejilla. Puede consumirse una vez fría, acompañada de bebidas calientes, pero si se va a utilizar para torrejas, lo ideal es dejarla reposar entre 12 y 24 horas para que tome firmeza y absorba mejor el almíbar sin deshacerse.