Torrejas salvadoreñas
Las torrejas salvadoreñas son un postre emblemático de El Salvador, profundamente ligado a la Semana Santa y a la cocina de tradición familiar. Su historia y origen se remontan a recetas heredadas de la época colonial, adaptadas con ingredientes locales como la panela. Se elaboran a partir de pan de yema reposado, remojado en leche aromatizada con canela, pasado por huevo batido y frito hasta alcanzar un dorado oscuro perfecto, crujiente por fuera y suave por dentro.
El toque final lo aporta la miel de panela, cocida lentamente hasta formar un almíbar espeso, fragante y de color profundo, que baña las rebanadas y se cristaliza al enfriarse. Aunque la receta tradicional se fríe en aceite o margarina, hoy muchos buscan versiones modernas en air fryer, sin perder el sabor auténtico. Fácil de preparar y llena de identidad, esta receta refleja cómo cada familia salvadoreña imprime su sello a un dulce que trasciende generaciones.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 60 minutos
- Raciones: 8
- Categoría: Postres tradicionales
- Tipo de cocina: Cocina salvadoreña
- Calorías por ración: 420 kcal
Ingredientes
Para las torrejas
- 1 torta de yema (o brioche de huevo), aprox. 600 g, de 1–2 días
- 6 huevos grandes
- 2 cucharadas de harina de trigo
- 2 tazas de leche entera
- 1 raja de canela
- Margarina o aceite vegetal (cantidad necesaria para freír)
Para la miel de panela
- 1 litro de agua
- 400 g de panela (dulce de atado)
- 1 raja grande de canela
- 5 granos de pimienta negra
- 3 clavos de olor
- ¼ cucharadita de jengibre molido
- ¼ cucharadita de nuez moscada molida
- Piel de naranja o limón (opcional)
Como hacer Torrejas salvadoreñas
- Aromatizar la leche: Coloca la leche junto con la raja de canela en una olla y llévala a hervor suave. Cuando empiece a hervir, retira del fuego, tapa y deja reposar entre 20 y 30 minutos para que la canela perfume bien la leche. Este paso es importante para darle a las torrejas ese sabor tradicional tan característico. Antes de usarla, asegúrate de que la leche esté tibia o a temperatura ambiente para que el pan no se rompa.
- Preparar el pan: Corta la torta de yema en rebanadas de aproximadamente 2 centímetros de grosor, procurando que todas queden parejas. El pan no debe estar fresco del día, ya que ligeramente seco absorbe mejor la leche sin deshacerse, logrando una torreja firme por fuera y suave por dentro.
- Batir los huevos: Separa las claras de las yemas y bate primero las claras hasta que alcancen punto de turrón, bien firmes y aireadas. Luego incorpora las yemas poco a poco y continúa batiendo hasta integrarlas. Añade la harina y mezcla suavemente hasta obtener una preparación homogénea. Esta técnica tradicional evita que las torrejas queden pesadas o “huevudas”.
- Remojar y empanizar: Pasa cada rebanada de pan brevemente por la leche aromatizada, solo lo suficiente para humedecerla sin empaparla. Inmediatamente después, cúbrela con la mezcla de huevo, asegurándote de que quede bien envuelta pero sin exceso. El equilibrio en este paso es clave para que la torreja mantenga su forma y textura durante la fritura.
- Freír las torrejas: Calienta suficiente margarina o aceite en una sartén amplia a fuego medio hasta que esté bien caliente, pero sin humear. Fríe las torrejas en tandas, dorándolas lentamente por ambos lados hasta que tomen un color dorado uniforme. Es importante no subir demasiado el fuego para evitar que se quemen por fuera y queden crudas por dentro. Retíralas y resérvalas mientras preparas la miel.
- Preparar la miel de panela: Coloca en una olla el agua, la panela, la canela, la pimienta, los clavos, el jengibre, la nuez moscada y la piel de cítrico si decides usarla. Lleva a hervor a fuego medio, removiendo hasta que la panela se disuelva por completo. Luego baja el fuego y deja hervir suavemente entre 10 y 15 minutos, hasta que la miel tenga una consistencia ligeramente espesa y un aroma intenso. Al enfriarse, la miel espesará un poco más, lo cual es normal.
- Bañar y reposar: Coloca las torrejas fritas en una olla amplia o recipiente hondo resistente al calor y vierte la miel caliente sobre ellas, asegurándote de que queden bien cubiertas. Déjalas reposar al menos 20 minutos para que absorban la miel; mientras más reposen, más sabrosas quedan. Tradicionalmente se consumen tibias o frías y suelen estar aún mejores al día siguiente.