Buñuelos bolivianos

Buñuelos bolivianos tradicionales
Receta de buñuelos bolivianos

Los buñuelos bolivianos son uno de los clásicos más queridos de la gastronomía tradicional de Bolivia, especialmente durante los días fríos y las celebraciones populares. Dorados por fuera, suaves y esponjosos por dentro, se disfrutan recién fritos junto a un vaso bien caliente de api, la bebida ancestral elaborada con maíz morado, canela y limón. Tomar api caliente y morder un buñuelo es parte de una experiencia cotidiana que mezcla sabor, tradición y abrigo, muy presente en mercados, ferias y hogares bolivianos.

Esta receta clásica se prepara a partir de una masa sencilla de harina, huevo y agua, aromatizada con anís y frita en abundante aceite. Puede elaborarse con levadura seca, levadura fresca o incluso con royal, según la costumbre de cada familia. Tradicionalmente se sirven bañados en miel de caña o panela, aunque también se disfrutan solos. Aunque existen versiones similares en otros países, en Bolivia los buñuelos conservan un carácter propio que los convierte en un verdadero manjar popular.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 20 minutos
  • Tiempo total: 40 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: Postres
  • Tipo de cocina: Cocina boliviana
  • Calorías por ración: 320 kcal

Ingredientes

  • 2½ tazas de harina de trigo común (aprox. 300–320 g)
  • 1 taza de agua tibia (250 ml)
  • 2 cucharadas de levadura fresca (o 7 g de levadura seca)
  • 1 cucharada de azúcar
  • ½ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de anís en grano
  • 2 huevos medianos

Para freír

  • 3 tazas de manteca vegetal o aceite vegetal neutro

Para servir

  • Miel de caña de azúcar

Como hacer Buñuelos bolivianos

  1. Activar la levadura: Coloca el agua tibia en un bol amplio, añade el azúcar y mezcla hasta disolverla por completo. Incorpora la levadura y deja reposar entre 7 y 15 minutos, hasta que la superficie esté espumosa y se note activa. Este paso es clave para que los buñuelos queden livianos; si la levadura no espuma, es mejor empezar de nuevo antes de continuar.
  2. Preparar el anís: Machaca ligeramente el anís y agrégalo directamente a la mezcla de levadura para que libere su aroma mientras reposa. También puedes infusionarlo previamente calentándolo brevemente con parte del agua y dejándolo entibiar antes de incorporarlo. Este detalle es uno de los sellos más tradicionales del buñuelo boliviano y define su sabor característico.
  3. Formar la masa: Añade los huevos y la sal al bol, mezclando suavemente con la mano. Incorpora la harina poco a poco, siempre mezclando, hasta obtener una masa muy blanda y pegajosa. La textura correcta no es una masa que se pueda amasar como pan, sino una preparación suelta, casi aguanosa pero ligada; resistir la tentación de agregar demasiada harina es fundamental para lograr buñuelos livianos y crujientes.
  4. Levar la masa: Cubre el bol con un paño limpio o film y deja reposar en un lugar tibio hasta que la masa duplique su volumen. Dependiendo del clima, este proceso puede tardar entre 30 minutos y una hora. Una masa bien levada debe verse aireada y elástica, pero seguirá siendo pegajosa, lo cual es completamente normal en esta receta.
  5. Calentar la fritura: Coloca la manteca vegetal o el aceite en una olla profunda y caliéntalo a fuego medio-alto. El aceite debe estar bien caliente antes de empezar a freír, pero sin llegar a humear; si el aceite está frío, los buñuelos absorberán grasa, y si está demasiado caliente, se dorarán por fuera sin cocinarse bien por dentro.
  6. Formar los buñuelos: Unta bien tus manos con aceite para evitar que la masa se pegue. Toma un pequeño puñado de masa con los dedos y estírala suavemente formando un disco. Afina bien el centro y deja los bordes un poco más gruesos; luego haz un agujero en el medio. Esta forma, que se trabaja en el aire y no sobre una mesa, es tradicional y permite que el buñuelo se infle y quede crujiente al freírse.
  7. Freír: Introduce el buñuelo cuidadosamente en el aceite caliente. Con una cuchara de madera, gíralo suavemente tomando el centro para asegurar una cocción pareja. Fríe hasta que esté dorado por ambos lados, inflado y liviano. Retira con una coladera y deja escurrir el exceso de grasa; un buen buñuelo debe sentirse liviano en la mano, no pesado.
  8. Servir: Sirve los buñuelos bien calientes y acompáñalos con miel de caña, idealmente servida aparte para que cada persona se sirva a gusto. Tradicionalmente se disfrutan con api morado, tojorí o café negro, especialmente en carnavales, ferias y desayunos familiares.