Calzones rotos

Calzones rotos tradicionales chilenos
Receta de calzones rotos

Los calzones rotos son una receta chilena clásica del invierno, profundamente ligada a la tradición y a la memoria culinaria de los chilenos. Este dulce típico se prepara a partir de una masa simple de harina, huevos y polvos de hornear, que al freírse da como resultado calzones rotos esponjosos por dentro y crocantes por fuera. Es una preparación fácil y económica, muy popular en panaderías, puestos callejeros y hogares durante los meses fríos, ideal para acompañar con café, té o chocolate caliente, especialmente a la hora de la once.

Esta versión corresponde a la receta de la abuela, elaborada con leudantes químicos y no con levadura, respetando la técnica tradicional frita y no al horno. Aunque existen variantes modernas con ingredientes como zapallo, la versión clásica mantiene su forma característica y su sabor delicado con notas cítricas. Más que un postre, los calzones rotos representan una costumbre viva de Chile, perfecta para compartir en familia y disfrutar en los días de invierno.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 15 minutos
  • Tiempo total: 45 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: Postres tradicionales
  • Tipo de cocina: Cocina chilena
  • Calorías por ración: 320 kcal

Ingredientes

  • 3 tazas de harina sin polvos de hornear
  • 1 ½ cucharadita de polvos de hornear
  • ½ taza de azúcar flor
  • 60–70 g de mantequilla
  • 1 huevo
  • 2 yemas
  • ¼ a ½ taza de leche o agua
  • 1 cucharada de pisco, ron o coñac (opcional)
  • Ralladura de 1 limón o naranja
  • 1 pizca de sal

Para freír y terminar

  • Aceite vegetal o manteca
  • Azúcar flor

Como hacer calzones rotos

  1. Cernido y base seca: En un bol grande se cierne la harina junto con el azúcar flor, los polvos de hornear y la pizca de sal. Este paso es clave para lograr una masa liviana y pareja, ya que evita grumos y permite que los calzones rotos queden crujientes sin resultar pesados. Mezcla bien para distribuir los ingredientes de manera uniforme.
  2. Incorporación de los ingredientes húmedos: Se agrega la mantequilla, el huevo, las yemas, el licor y la ralladura del cítrico directamente sobre los ingredientes secos. Con cuchara o con las manos se comienza a integrar todo, procurando no amasar en exceso en esta etapa. La mantequilla debe estar blanda para que se incorpore de forma homogénea y no queden vetas de grasa en la masa.
  3. Formación de la masa: Se añade la leche o el agua de a poco, integrando suavemente hasta obtener una masa firme, lisa y manejable. La textura correcta no debe ser pegajosa ni dura; si la masa se siente seca, se puede añadir un poco más de líquido, y si está muy blanda, apenas una pizca de harina. Es importante amasar solo lo necesario para unir, ya que un exceso de trabajo endurece el resultado final.
  4. Reposo de la masa: La masa se tapa y se deja reposar entre 20 y 30 minutos. Este reposo relaja el gluten, facilita el estirado posterior y ayuda a que los calzones rotos queden más parejos al freír. Puede hacerse a temperatura ambiente o en refrigeración si el clima es muy cálido.
  5. Uslereado y corte: Sobre un mesón apenas enharinado se estira la masa hasta dejarla de un grosor aproximado de 3 a 5 milímetros. Se cortan rectángulos de tamaño regular y luego se realiza un corte vertical en el centro de cada uno. Para dar la forma tradicional, se pasa una de las puntas por el corte y se estira suavemente, cuidando no romper la masa. Usar poca harina en esta etapa evita que el aceite se ensucie al freír.
  6. Fritura: El aceite o manteca se calienta a fuego medio hasta alcanzar una temperatura aproximada de 170 a 180 °C. Los calzones rotos se fríen de a pocos, dándolos vuelta para que se doren de manera uniforme. El tiempo de cocción es corto; deben inflarse levemente, tomar un color dorado parejo y quedar crujientes sin oscurecerse. Una fritura muy caliente los dora rápido pero los deja crudos por dentro.
  7. Escurrido y terminación: Una vez fritos, se retiran y se colocan sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Mientras aún están tibios, se espolvorean generosamente con azúcar flor, ya que el calor ayuda a que se adhiera mejor. Tradicionalmente se sirven así, simples y crujientes, acompañados de café o té caliente, especialmente en días fríos o lluviosos.