Pan amasado
El pan amasado chileno es uno de esos sabores que evocan vacaciones, viajes al sur, días de playa y paradas obligadas en la carretera donde los paños blancos anuncian pan recién hecho. Infaltable en la mesa familiar, el pan amasado acompaña almuerzos, onces y desayunos, ideal para untar pebre, mantequilla o simplemente para disfrutar solo. Esta preparación tradicional, transmitida muchas veces de la abuela a las nuevas generaciones, destaca por su sencillez, aroma y ese carácter rústico que define a la cocina chilena.
Preparar pan amasado casero es un ritual que comienza con un buen amasado, donde la levadura y la manteca se transforman en una masa esponjosa y elástica, formada en discos y pinchada con tenedor antes de ir al horno. El resultado es una corteza dorada y ligeramente crujiente, con un interior suave y lleno de sabor. Aunque existen versiones con aceite, la receta tradicional mantiene su esencia intacta y sigue siendo uno de los panes más queridos de Chile.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 2 horas
- Raciones: 12 panes medianos
- Categoría: Panadería
- Tipo de cocina: Cocina chilena
- Calorías por ración: 260 kcal
Ingredientes
- 500 g de harina sin polvos de hornear (aprox. 4 tazas)
- 7 g de levadura seca activa (1 sobre)
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 80 g de manteca (vegetal o de cerdo) a temperatura ambiente
- 250–300 ml de agua tibia
- Leche, agua o huevo batido para pincelar (opcional)
Como hacer pan amasado
- Activar la levadura: Coloca el agua tibia en un recipiente y agrega el azúcar. Mezcla hasta disolver y añade la levadura. Deja reposar entre 5 y 10 minutos hasta que la superficie se vea espumosa y con burbujas, señal de que la levadura está activa. Si no aparece espuma, es mejor reemplazarla, ya que una levadura inactiva impedirá que el pan leve correctamente.
- Preparar la base de la masa: En un bol grande incorpora la harina junto con la sal y mezcla bien. Forma un volcán en el centro y agrega la manteca. La manteca debe estar blanda para integrarse mejor, lo que aportará el sabor y la textura tradicional del pan amasado. Evita derretirla completamente si buscas un resultado más clásico.
- Formar la masa: Vierte la mezcla de agua con levadura en el centro del volcán y comienza a integrar desde adentro hacia afuera hasta formar una masa. Si notas que la masa está seca o se desarma, añade un poco más de agua de a poco; si está demasiado pegajosa, espolvorea una mínima cantidad de harina, sin excederte para no endurecer el pan.
- Amasar correctamente: Pasa la masa a una superficie limpia y amasa durante 10 a 15 minutos hasta que esté lisa, elástica y suave al tacto. La masa debe sentirse viva y, al golpearla suavemente contra la mesa, debe emitir un sonido seco. Un buen amasado es clave para lograr un pan esponjoso y de miga pareja.
- Reposar la masa: Forma una bola con la masa, colócala en el mismo bol y cúbrela con un paño. Déjala reposar entre 20 y 30 minutos para que el gluten se relaje, lo que facilitará el formado de los panes y mejorará su textura final, aunque este paso suele omitirse en preparaciones más rápidas.
- Dividir y dar forma: Estira la masa formando un cilindro y divídela en 12 porciones similares. Trabaja cada porción formando una bola y luego aplástala suavemente con la mano hasta obtener discos de grosor medio. Este formato permite una cocción pareja y mantiene la forma clásica del pan amasado chileno.
- Pinchar y leudar: Coloca los panes sobre una bandeja y pincha la superficie varias veces con un tenedor. Este paso evita que se inflen de manera irregular durante el horneado. Cubre con un paño y deja reposar en un lugar tibio durante aproximadamente 1 hora, hasta que los panes se vean más inflados y livianos.
- Hornear: Precalienta el horno a 180 °C. Antes de llevar al horno, pincela la superficie de los panes con leche, agua o huevo, según el acabado que prefieras. Hornea entre 25 y 30 minutos hasta que estén ligeramente dorados y firmes al tocarlos. El pan amasado no debe quedar demasiado tostado, sino suave y fragante.
- Servir y conservar: Retira los panes del horno y sírvelos calientes, ideales para acompañar con mantequilla, pebre o palta. Si sobran, puedes recalentarlos envueltos en un paño ligeramente húmedo o partirlos y tostarlos, lo que devuelve gran parte de su textura y sabor original.