Chongos zamoranos
Los chongos zamoranos son un postre tradicional de la gastronomía mexicana elaborado con leche cortada, azúcar y canela, cuya dulzura suave y textura delicada evocan las cocinas conventuales de Zamora, Michoacán. Aunque hoy pueden encontrarse en lata en muchos mercados y a distinto precio, nada se compara con su sabor recién hecho, cremoso y perfumado, servido solo o incluso acompañado de helado para resaltar su carácter artesanal. Esta receta explica cómo prepararlos de forma sencilla en casa con resultados auténticos.
Prepararlos caseros permite controlar ingredientes, lograr un equilibrio perfecto de dulzor y disfrutar su proceso lento de cocción hasta formar suaves nudos bañados en almíbar. Además, existe la alternativa de hacerlos sin cuajo usando jugo de limón para obtener la misma consistencia tierna que distingue a este clásico mexicano. Con esta guía descubrirás una preparación fácil, deliciosa y perfecta para compartir en familia o sorprender con un dulce lleno de historia y tradición mexicana en cada bocado inolvidable.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 3 horas 30 minutos
- Tiempo total: 4 horas
- Raciones: 8-10 porciones
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Mexicana
- Calorías por ración: 320 kcal
Ingredientes
- 3 litros de leche entera (de preferencia fresca o bronca pasteurizada)
- 2 a 2½ tazas de azúcar (400–500 g, ajustable al gusto)
- 1 pizca de sal
- 3 a 4 rajas de canela
- ¼ de pastilla de cuajo disuelta en 2 cucharadas de agua, o jugo de 2 limones como sustituto
- 1 cucharada de piloncillo rallado (opcional)
Como hacer Chongos zamoranos
- Entibiar la leche: Vierte la leche en una olla amplia de fondo grueso y caliéntala a fuego muy bajo hasta que esté tibia, aproximadamente a temperatura corporal, evitando que hierva porque el exceso de calor altera la textura final del postre. Este calentamiento suave permite que el cuajado posterior sea uniforme y delicado, lo que dará como resultado chongos firmes pero suaves.
- Cuajar la leche: Agrega la pizca de sal y el cuajo previamente disuelto en agua, o el jugo de limón si utilizas el método ácido, mezclando con movimientos suaves solo para integrar. Apaga el fuego y deja reposar sin mover durante 40 a 60 minutos, tiempo en el que la leche tomará una consistencia similar a una gelatina blanda y comenzará a separarse el suero; es importante no agitar ni mover la olla para que la cuajada se forme correctamente.
- Cortar la cuajada: Introduce un cuchillo largo hasta el fondo de la olla y realiza cortes grandes en forma de cruz o en cuadros amplios para facilitar la salida del suero. Después de cortar, deja reposar unos minutos adicionales para que la separación sea más evidente, lo que ayudará a que durante la cocción los trozos mantengan su forma característica.
- Primera cocción lenta: Coloca nuevamente la olla a fuego muy bajo y cocina sin mover durante 45 a 60 minutos, permitiendo que los trozos se afirmen mientras el suero se vuelve más visible. Mantener la flama baja es fundamental, ya que un calor alto doraría el exterior demasiado rápido dejando el interior blanco y blando.
- Endulzar y aromatizar: Añade el azúcar poco a poco por las orillas de la olla para evitar que los trozos se rompan, incorpora también la canela y el piloncillo si decides usarlo, y continúa la cocción a fuego bajo durante aproximadamente 2 a 3 horas. Durante este tiempo el líquido se transformará gradualmente en una miel clara y dorada y los chongos adquirirán firmeza; no es necesario remover, aunque puedes girar suavemente algunos trozos hacia el final para que el color sea uniforme.
- Alcanzar el punto final: Retira del fuego cuando los trozos presenten un tono dorado parejo, mantengan su forma al tocarlos y el suero se haya convertido en un almíbar ligero que los cubre parcialmente. Deja enfriar dentro de su propio jarabe para que conserven humedad y sabor, ya que moverlos en caliente puede romperlos o alterar su textura.
- Cómo servir y conservar: Sirve los chongos tibios o fríos con su miel, y si lo deseas espolvorea un poco de canela molida o añade frutos secos picados para un acabado tradicional. Pueden conservarse refrigerados alrededor de una semana, o por varios meses si se envasan calientes en frascos esterilizados bien cerrados y se guardan en un lugar fresco, seco y oscuro.