Dulce de tejocote
El dulce de tejocote es un postre tradicional de la cocina mexicana que reúne sabor, memoria y historia en cada cucharada. Preparado con fruta de temporada cocida lentamente en almibar aromático de canela y piloncillo, este manjar conserva el carácter original de las recetas festivas que acompañan altares y celebraciones familiares durante otoño e invierno. Su textura suave y perfume cálido evocan tradición hogareña y momentos compartidos alrededor de la mesa mexicana que perduran con el tiempo y el recuerdo.
Más allá de su dulzor equilibrado, este postre casero puede prepararse solo con tejocote o acompañarse con guayaba. Sus beneficios nutricionales y su sencillez lo convierten en una receta accesible, económica y reconfortante, perfecta para compartir en celebraciones, conservar en frascos y mantener viva la herencia culinaria mexicana durante todo el año en familia y comunidad siempre presente hoy también aquí.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 40 minutos
- Tiempo total: 1 hora
- Raciones: 6–8 porciones
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Mexicana
- Calorías por ración: 220 kcal
Ingredientes
- 1 kg de tejocotes maduros
- 500 g de piloncillo en trozos (o 1½ tazas de azúcar)
- 1 raja grande de canela
- 4–5 clavos de olor
- 1 litro de agua
- 1 cucharadita de vainilla (opcional)
- 1 cucharada de jugo de limón (opcional)
- 2–3 guayabas (opcional)
Como hacer Dulce de tejocote
- Cocer y pelar los tejocotes: Coloca suficiente agua en una olla y llévala a ebullición, luego añade los tejocotes y déjalos hervir durante unos minutos hasta que notes que la piel comienza a desprenderse con facilidad. Retíralos del agua caliente y pásalos a un recipiente con agua fría para poder manipularlos sin quemarte, después pélalos cuidadosamente y, si lo prefieres, retira los huesos en este momento para obtener una textura más suave en el dulce final.
- Preparar el almíbar aromático: En una olla limpia vierte el litro de agua junto con el piloncillo, la raja de canela y los clavos de olor, y cocina a fuego medio removiendo ocasionalmente hasta que el piloncillo se disuelva por completo y se forme un líquido fragante. Usar piloncillo dará un color más oscuro y un sabor profundo característico de la preparación tradicional, mientras que el azúcar produce un almíbar más claro y delicado.
- Cocinar los tejocotes en el almíbar: Agrega los tejocotes ya pelados al almíbar caliente y cocina a fuego medio durante aproximadamente media hora, moviendo de vez en cuando para evitar que se peguen al fondo y permitir que absorban el sabor de las especias. Continúa la cocción hasta que la fruta esté muy suave y el líquido tenga una consistencia ligeramente espesa, similar a un jarabe, ya que este punto garantiza la textura clásica del dulce.
- Integrar los aromas y frutas (opcional): Incorpora la vainilla, el jugo de limón y las guayabas en caso de utilizarlas, cortando estas últimas en el momento de añadirlas para que conserven mejor su forma y frescura dentro de la preparación. Cocina unos minutos adicionales para que los sabores se mezclen y el almíbar termine de tomar cuerpo, ajustando el tiempo según prefieras un resultado más ligero o más concentrado.
- Reposar, servir y conservar: Retira la olla del fuego y deja enfriar el dulce a temperatura ambiente, permitiendo que repose al menos una o dos horas para que el almíbar espese ligeramente y los tejocotes terminen de impregnarse de sabor, ya que este postre suele mejorar después de reposar. Puedes servirlo tibio o frío y guardarlo en un frasco hermético dentro del refrigerador, donde se conservará bien durante varios días y continuará intensificando su dulzor tradicional.