Chupe de locos
El chupe de locos es una de las preparaciones más emblemáticas de la cocina tradicional de Chile, un plato marino que une historia, sabor casero y una textura profundamente reconfortante. Este clásico combina locos tiernos, pan, leche y queso fundido en una mezcla cremosa que recuerda a la calidez del hogar. Ideal para días fríos o reuniones especiales, su carácter contundente y su delicado equilibrio entre mar y crema lo convierten en una receta infaltable para compartir en familia siempre.
El loco es un molusco apreciado de las costas del Pacífico sur, valorado por su carne firme y sabor delicado, capaz de realzar sopas, salteados y guisos tradicionales. En esta versión de chupe, su intensidad marina se integra con suavidad en una base espesa y gratinada que perfuma la mesa y despierta el apetito. Prepararlo en casa es una forma simple de celebrar la herencia culinaria chilena con ingredientes accesibles y un resultado memorable para compartir en cualquier ocasión especial.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 1 hora 15 minutos
- Tiempo total: 1 hora 35 minutos
- Raciones: 6 porciones
- Categoría: Plato principal
- Tipo de cocina: Chilena
- Calorías por ración: 520 kcal
Ingredientes
- 8–10 locos cocidos
- 1 taza de caldo de cocción de los locos
- 1 marraqueta grande o 3 rebanadas de pan blanco
- 1 taza de leche
- ½ taza de crema o nata
- 1 cebolla grande
- 1 diente de ajo
- ½ pimentón rojo
- 1 cucharada de mantequilla
- 1 cucharada de aceite
- 2 cucharadas de vino blanco
- 1 cucharadita de ají color o páprika
- ½ cucharadita de merkén u orégano (opcional)
- Perejil picado (opcional)
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
Para gratinar
- 150–200 g de queso rallado, idealmente mezcla de mantecoso y parmesano
- 1 cucharada de mantequilla adicional
Como hacer chupe de locos
- Cocer y preparar los locos: Si los locos están crudos, se cocinan en agua con sal durante 45 a 60 minutos hasta que queden blandos, dejándolos luego enfriar dentro de su propio caldo para mantener su textura suave y sabor marino. Una vez fríos, se cortan en cubos pequeños y se reserva una taza del caldo de cocción, ya que este líquido concentrado será clave para intensificar el gusto del chupe sin necesidad de añadir más sal.
- Remojar el pan y formar la base cremosa: El pan se trocea y se deja reposar en la leche junto con la crema y una pequeña cantidad del caldo reservado hasta que esté completamente blando. Después se deshace o muele hasta obtener una crema espesa y homogénea, que será la responsable de dar cuerpo al chupe de manera tradicional, evitando el uso de harinas y logrando una textura más suave y natural.
- Preparar el sofrito aromático: En una sartén amplia se calientan el aceite y la mantequilla, donde primero se sofríen la cebolla y el ajo previamente picados finamente hasta que estén transparentes y fragantes. Luego se añade el pimentón cortado en cubos pequeños junto con el ají color y los condimentos, permitiendo que todo se cocine lentamente para desarrollar dulzor y profundidad. Finalmente se incorpora el vino blanco y se deja evaporar el alcohol, paso fundamental para equilibrar la cremosidad posterior del plato.
- Integrar la mezcla del chupe: Se agregan los locos picados al sofrito y se mezclan suavemente para que absorban los sabores sin endurecerse por exceso de cocción. A continuación se incorpora la crema de pan remojado y se añade caldo de locos poco a poco hasta conseguir una consistencia cremosa y semi-espesa, cuidando que la preparación no hierva de forma intensa para mantener la textura tierna del marisco. En este punto se ajusta la sazón con sal, pimienta y perejil, recordando que el queso del gratinado también aportará salinidad.
- Rellenar los pocillos y gratinar: La mezcla se distribuye en pocillos de greda o en una fuente previamente enmantequillada, lo que evita que se adhiera y aporta sabor. Encima se espolvorea el queso rallado y se agregan pequeños trozos de mantequilla para favorecer un dorado parejo. Luego se hornea a 180 °C durante 12 a 15 minutos hasta que la superficie esté burbujeante y dorada, pudiendo activarse el grill uno o dos minutos finales para formar la clásica costra crujiente.
- Servir correctamente: El chupe de locos debe servirse muy caliente, recién salido del horno, momento en que su textura cremosa y el queso gratinado están en su punto óptimo. Tradicionalmente se acompaña con vino blanco chileno o una ensalada fresca que contraste la untuosidad del plato, logrando así una presentación equilibrada y fiel a la cocina costera tradicional.