Guasacaca venezolana
La guasacaca venezolana es una de las salsas más emblemáticas de Venezuela, imprescindible en cualquier parrilla y presente tanto en restaurantes como en puestos de comida callejera. Esta vibrante salsa guasacaca combina la frescura del aguacate con cilantro, perejil, pimentón verde, ajo y el toque inconfundible del vinagre, responsable de su carácter ácido y refrescante. A diferencia del guacamole, su textura es más ligera y fluida, pensada para napar carnes asadas, pollo en brasa, arepas o yuca frita, aportando un contraste herbal y brillante que realza cada bocado.
Tradicionalmente licuada hasta lograr una consistencia cremosa pero suave, la guasacaca puede prepararse con o sin aguacate, coexistiendo ambas versiones en los hogares venezolanos. Versátil y llena de sabor, se disfruta como aderezo, dip o acompañante en empanadas, tequeños y pasapalos. Esta receta auténtica te permitirá preparar en casa una guasacaca equilibrada, fresca y perfecta para elevar cualquier comida con un toque genuinamente venezolano.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 0 minutos
- Tiempo total: 15 minutos
- Raciones: 6
- Categoría: Salsa
- Tipo de cocina: Venezolana
- Calorías por ración: 180 kcal
Ingredientes
- 2 aguacates maduros grandes
- 1 cebolla mediana
- 1/2 pimentón verde
- 2 dientes de ajo
- 1/2 taza de cilantro fresco bien compacto
- 1/2 taza de perejil fresco bien compacto
- 1–2 ajíes dulces rojos
- 3 cucharadas de vinagre blanco
- 1 cucharada de jugo de limón o lima
- 1/2 taza de aceite neutro (maíz, canola o aguacate)
- 2–4 cucharadas de agua
- 1 cucharadita de sal (ajustar al gusto)
- 1/4 cucharadita de pimienta negra
Como hacer Guasacaca Venezolana
- Preparar y cortar los ingredientes: Pela los aguacates, retira la semilla y reserva la pulpa. Pela la cebolla y córtala en trozos medianos. Retira las semillas y venas del pimentón y de los ajíes, y córtalos también en trozos. Pela los dientes de ajo. Lava bien el cilantro y el perejil, elimina tallos muy gruesos si los hubiera y resérvalos. Es importante no abusar de la cebolla, ya que en exceso puede amargar la salsa. Usa aguacates bien maduros para garantizar una textura cremosa y un sabor equilibrado.
- Procesar la base vegetal y aromática: Coloca en la licuadora la cebolla, el pimentón, los ajíes dulces, el ajo, el cilantro, el perejil, el vinagre blanco y el jugo de limón. Procesa hasta que todos los ingredientes estén bien integrados y finamente triturados. El vinagre es fundamental en la guasacaca tradicional venezolana, ya que aporta la acidez característica que la diferencia claramente del guacamole. Si prefieres un perfil menos ácido, puedes ajustar ligeramente al final, pero conviene respetar esta base para mantener autenticidad.
- Incorporar el aguacate y dar cuerpo: Añade la pulpa de aguacate a la mezcla ya triturada y procesa nuevamente hasta obtener una crema homogénea. La textura debe ser suave, pero no excesivamente espesa como un dip; la guasacaca tradicional es más ligera y pensada como salsa. Si deseas una versión más fluida, especialmente para parrillas, puedes añadir poco a poco entre 2 y 4 cucharadas de agua hasta alcanzar la consistencia deseada.
- Emulsionar con el aceite: Con la licuadora en funcionamiento, incorpora el aceite neutro en forma de hilo fino para que la salsa emulsione correctamente. El uso de aceite de maíz, canola o aguacate es más tradicional que el aceite de oliva, ya que no interfiere con el sabor fresco de las hierbas. Este paso es clave para lograr una textura cremosa, brillante y estable.
- Ajustar sazón y equilibrar sabores: Agrega la sal, la pimienta y procesa brevemente para integrar. Prueba y ajusta el nivel de acidez con unas gotas adicionales de vinagre o limón si lo consideras necesario. Si deseas más picante, incorpora un poco más de ají de forma gradual, ya que el picor puede intensificarse al reposar.
- Reposar y conservar correctamente: Transfiere la guasacaca a un recipiente de vidrio hermético y presiona papel film directamente sobre la superficie para minimizar la oxidación del aguacate. Refrigera al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se integren plenamente. Se conserva bien durante 3 a 4 días en refrigeración, aunque es mejor consumirla fresca. No se recomienda congelarla, ya que la textura puede alterarse.