Ku bak con gambas

Ku bak con gambas
Receta de ku bak con gambas

El ku bak con gambas es uno de esos platos de restaurante chino que sorprenden por su sonido, su contraste de texturas y su irresistible aroma. Nacido como receta de aprovechamiento, transforma el arroz cocido en un bocado crujiente que revive al mezclarse con una salsa caliente llena de verduras y marisco, creando una preparación vistosa, sabrosa y muy fácil de disfrutar en casa. Además, su presentación chisporroteante lo convierte en una experiencia memorable desde el primer momento en mesa.

En esta versión paso a paso aprenderás a preparar el auténtico arroz inflado y una salsa intensa al estilo chino, con consejos claros para lograr el equilibrio perfecto entre crujiente y jugoso. También descubrirás cómo adaptar ingredientes, aprovechar sobras y servir el plato bien caliente para obtener ese efecto característico que tanto gusta en los restaurantes. El resultado es una receta completa, casera y sorprendente que siempre invita a repetir en cualquier ocasión especial o reunión familiar memorable y festiva.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 45 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
  • Raciones: 4 personas
  • Categoría: Plato principal
  • Tipo de cocina: Cocina china
  • Calorías por ración: 520 kcal

Ingredientes

Para el arroz ku-bak

  • 250 g de arroz largo o basmati
  • Agua abundante
  • 500 ml de aceite de girasol

Para la salsa con gambas

  • 250–300 g de gambas o langostinos crudos, pelados y desvenados
  • 1 clara de huevo
  • 2 cucharadas de maicena
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 1 calabacín pequeño
  • ½ pimiento rojo
  • ½ pimiento verde
  • 1 diente de ajo
  • 10 g de jengibre fresco o 1 cucharadita en polvo
  • 200–250 ml de caldo de pescado o pollo
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cucharada de salsa de ostras
  • 1 cucharadita de vinagre de arroz (opcional)
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo
  • Sal al gusto
  • Pimienta blanca al gusto

Como hacer ku bak con gambas

  1. Cocer y secar el arroz: Lava el arroz varias veces hasta que el agua salga clara para eliminar el exceso de almidón y conseguir un grano suelto. Cuécelo en abundante agua durante unos 18-20 minutos hasta que esté tierno pero aún firme, escúrrelo, enfríalo con agua fría y déjalo secar completamente extendido en una bandeja. Después sécalo en el horno a 100 °C durante 60-90 minutos, abriendo la puerta de vez en cuando para liberar el vapor, ya que un arroz muy seco es imprescindible para que se infle correctamente al freír y logre la textura crujiente característica del ku-bak.
  2. Freír el arroz hasta inflarlo: Calienta el aceite de girasol a unos 170-180 °C y fríe el arroz seco en pequeñas tandas hasta que se infle y adquiera un tono blanco dorado. Retíralo rápidamente y colócalo sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Este paso debe hacerse justo antes del servicio o reservarse en un lugar seco, porque la humedad ablanda el crujiente que define el plato.
  3. Marinar y sellar las gambas: Mezcla la clara de huevo con una cucharada de maicena y una pizca de sal hasta obtener una preparación homogénea, añade las gambas y déjalas reposar unos minutos para que queden más jugosas y con textura sedosa al cocinarlas. Saltéalas brevemente en un wok o sartén amplia con un poco de aceite hasta que cambien de color sin cocinarse en exceso, retíralas y resérvalas para incorporarlas al final y evitar que se vuelvan duras.
  4. Preparar la base aromática y las verduras: En el mismo wok sofríe primero el ajo y el jengibre finamente picados hasta que desprendan su aroma, añade la cebolla cortada en tiras o dados y cocina hasta que esté transparente. Incorpora después las zanahorias, el calabacín y los pimientos troceados en piezas pequeñas y saltea a fuego medio-alto hasta que estén tiernos pero aún ligeramente firmes, manteniendo así contraste de textura y frescura vegetal en la salsa.
  5. Formar la salsa y espesarla: Agrega la salsa de soja, la salsa de ostras y el vinagre de arroz, mezcla bien y vierte el caldo caliente para integrar todos los sabores. Disuelve la cucharada restante de maicena en un poco de líquido frío, incorpórala al wok y cocina removiendo hasta obtener una salsa brillante, ligeramente gelatinosa pero fluida, que es la consistencia tradicional que debe envolver el arroz sin volverlo pesado.
  6. Incorporar las gambas y terminar el plato: Devuelve las gambas a la salsa ya espesa y cocina solo un minuto para que se integren sin perder jugosidad, corrige de sal y pimienta blanca y finaliza con el aceite de sésamo, que aporta el aroma característico de la cocina china. Sirve inmediatamente vertiendo la salsa muy caliente sobre el arroz inflado para que chisporrotee y se combine el contraste entre crujiente y sedoso, removiendo suavemente en el momento de comer para que el arroz se impregne de la salsa y se hidrate de manera uniforme sin perder del todo su textura característica.