Sanguito peruano
El sanguito peruano es un dulce de profunda historia y sabor antiguo que forma parte esencial de la tradición criolla. Este postre, preparado con harina de maíz y chancaca aromatizada con especias, refleja el mestizaje culinario nacido entre raíces andinas y aportes africanos. Durante siglos fue vendido por pregoneros en las calles limeñas y consumido desde la colonia hasta hoy, convirtiéndose en un símbolo entrañable de la repostería popular peruana. Su presencia en la memoria colectiva demuestra la vigencia actual.
Hoy, aunque es menos común encontrar este postre en mercados y carretillas, su receta casera mantiene vivo un legado gastronómico único. Preparar sanguito peruano en casa permite redescubrir la textura suave, el aroma de la canela y el brillo de la chancaca, además de compartir un dulce sencillo que conecta generaciones. Esta preparación tradicional continúa siendo una deliciosa forma de preservar la cultura, celebrar lo antiguo y disfrutar un auténtico sabor peruano en cualquier ocasión especial para quienes aman tradicional.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 25 minutos
- Tiempo total: 35 minutos
- Raciones: 6-8 porciones
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Peruana
- Calorías por ración: 320 kcal
Ingredientes
- 2 tazas de harina de maíz amarillo
- 5 tazas de agua
- 300 g de chancaca
- ½ taza de azúcar rubia
- 1 rama de canela
- 4 clavos de olor
- 120 g de manteca vegetal o margarina
- ½ taza de pasas negras
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Grajeas de colores
Como hacer sanguito peruano
- Extraer los aromas base: Coloca en una olla tres tazas de agua junto con la canela y los clavos de olor. Lleva a hervor suave durante unos minutos hasta que el líquido concentre un aroma especiado intenso, paso fundamental porque este fondo perfumado define el sabor tradicional del sanguito desde el inicio.
- Formar la miel de chancaca: Incorpora la chancaca y el azúcar rubia al líquido aromatizado aún caliente y cocina removiendo hasta que ambos se disuelvan por completo y se obtenga una miel ligera, brillante y de color oscuro. Mantener un hervor moderado evita que el azúcar se queme y asegura un dulzor profundo y equilibrado, característico de las preparaciones criollas bien logradas.
- Disolver correctamente la harina: En un recipiente aparte mezcla la harina de maíz con las dos tazas de agua restantes hasta lograr una suspensión completamente lisa y sin grumos, ya que este detalle determina la suavidad final del postre. Una disolución deficiente produce textura arenosa, mientras que una mezcla homogénea permite que la cocción posterior espese de manera uniforme.
- Cocinar hasta espesar: Vierte la harina disuelta en la olla con la miel caliente y cocina a fuego muy bajo removiendo de forma constante con cuchara de madera para evitar que la preparación se adhiera o forme grumos. La cocción lenta durante varios minutos permite que la harina pierda su sabor crudo, espese gradualmente y alcance el punto tradicional en el que al mover se puede ver el fondo de la olla, señal clásica de que el sanguito está correctamente cocido.
- Enriquecer con grasa, fruta y aroma: Añade la manteca vegetal y mezcla hasta que se funda completamente y otorgue brillo, suavidad y untuosidad a la masa, luego incorpora las pasas y la vainilla integrando bien para distribuir dulzor y perfume. Este momento define la textura final, por lo que es importante mantener el fuego bajo y seguir moviendo para lograr una consistencia homogénea y sedosa.
- Dar forma y terminar la presentación: Retira la preparación del fuego y colócala en una fuente formando el montículo o pirámide tradicional mientras aún está caliente, dejando que repose hasta entibiar para que tome firmeza sin perder suavidad. Finalmente decora con más pasas y grajeas de colores, detalle clásico de las mesas populares, y deja reposar un tiempo adicional si se desea una textura más asentada y compacta antes de servir.