Aceitadas zamoranas

Aceitadas zamoranas
Receta de aceitadas zamoranas

Las aceitadas zamoranas son unas tradicionales pastas de Zamora muy ligadas a la Semana Santa, cuando las panaderías y obradores llenan las calles de un inconfundible aroma a anís y aceite recién horneado. Este dulce artesanal, de forma redonda, textura compacta y color tostado gracias al baño de huevo, forma parte del recetario popular desde hace generaciones. Elaboradas con ingredientes sencillos como harina, azúcar, huevos, aceite y anís, recuerdan a unas rústicas galletas tradicionales, aunque con un carácter propio que las convierte en una de las especialidades más queridas de la repostería zamorana.

El nombre de estas pastas procede del uso generoso de aceite, ingrediente fundamental que las distingue de otros dulces de interior elaborados con manteca. Esta característica permitía consumirlas durante la Semana Santa, cuando las tradiciones religiosas limitaban ciertos alimentos. Hoy siguen siendo un imprescindible de la gastronomía local y muchos visitantes recorren las pastelerías del casco antiguo para comprar este dulce típico. Su sabor intenso a anís, su textura firme y su aroma durante el horneado explican por qué las aceitadas zamoranas continúan conquistando a los amantes de la repostería tradicional.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 40 minutos
  • Tiempo de cocinado: 25 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 5 minutos
  • Raciones: 20-22 aceitadas
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Española
  • Calorías por ración: 210 kcal

Ingredientes

  • 500 g de harina de trigo
  • 200 g de azúcar
  • 220 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 3 huevos tamaño L (2 para la masa + 1 para pintar)
  • 45 ml de licor de anís (3 cucharadas)
  • ½ cucharadita de canela molida (opcional)
  • ½ cucharadita de levadura química (opcional)
  • 1 pizca de sal

Como hacer aceitadas zamoranas

  1. Preparar la base de la masa: En un bol amplio se baten dos huevos junto con el azúcar hasta que queden bien integrados. A continuación se añade el aceite de oliva virgen extra y el licor de anís, mezclando de nuevo hasta conseguir una preparación homogénea.
  2. Incorporar la harina y formar la masa: En otro recipiente se mezclan la harina, la canela, la levadura química y la pizca de sal. Esta mezcla se incorpora poco a poco al bol con los ingredientes líquidos mientras se remueve primero con una cuchara o espátula y después con las manos. La masa debe quedar compacta, ligeramente grasa por el aceite y algo firme al tacto, que es la textura típica de las aceitadas. Si quedara demasiado seca se puede ajustar añadiendo una pequeña cantidad de anís o unas cucharadas de agua, mientras que si resultara demasiado blanda bastará con incorporar un poco más de harina.
  3. Dejar reposar la masa: Cuando la masa esté bien integrada se forma una bola y se deja reposar en el mismo recipiente, cubierta con un paño o film, durante unos treinta minutos. Este reposo es importante porque permite que la harina se hidrate bien y que el gluten se relaje, facilitando el formado posterior. Además, durante este tiempo los aromas del aceite de oliva y del anís se integran mejor en la masa.
  4. Formar las aceitadas: Se precalienta el horno a 170-180 °C con calor arriba y abajo y se prepara una bandeja con papel de horno. La masa se divide en porciones de unos 45-50 g aproximadamente y con cada una se forma una bola con las manos. Estas bolas se colocan en la bandeja ligeramente separadas entre sí y se aplastan suavemente con la palma de la mano hasta formar discos gruesos. Con la punta de un cuchillo se marca una pequeña cruz en la superficie de cada pieza, un gesto muy característico de estas pastas tradicionales.
  5. Pintar y hornear: Se bate el huevo restante y se pincela suavemente la superficie de cada aceitada antes de introducirlas en el horno. Se hornean durante unos 20-25 minutos, hasta que comiencen a dorarse ligeramente. Conviene no excederse en el horneado, ya que aunque deben quedar firmes al tacto, endurecerán un poco más al enfriarse, que es precisamente la textura típica de este dulce tradicional.
  6. Enfriar y conservar: Una vez horneadas se dejan reposar unos minutos en la bandeja y después se trasladan a una rejilla para que se enfríen completamente. Durante el enfriado adquirirán su textura definitiva, firme pero agradable al morder. Las aceitadas zamoranas se conservan muy bien durante varios días si se guardan en un recipiente hermético, lo que explica que tradicionalmente se preparasen en cantidad durante la Semana Santa para disfrutarlas durante toda la semana.