Crema de queso cubana
La crema de queso cubana es una receta tradicional de Cuba que destaca por su textura suave, su sabor intenso y su increíble facilidad de preparación. Esta versión casera combina una base cremosa de leche con queso fundido, logrando un plato reconfortante que conquista a todos desde la primera cucharada. De raíces francesas pero adoptada plenamente en la cocina cubana, se ha convertido en un clásico presente en hogares y mesas familiares, ideal como entrada o para disfrutar en cualquier ocasión especial.
Su popularidad radica no solo en su delicioso sabor, sino también en lo sencilla que resulta de preparar, siempre que se sigan algunos trucos clave para lograr una textura perfecta y sin grumos. Esta sopa cremosa representa la fusión de influencias europeas con el toque caribeño, dando como resultado una receta rica, equilibrada y llena de historia. Si buscas una opción reconfortante, económica y llena de tradición, esta crema de queso es una apuesta segura que querrás repetir una y otra vez.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 20 minutos
- Tiempo total: 30 minutos
- Raciones: 4
- Categoría: Sopas
- Tipo de cocina: Cubana
- Calorías por ración: 350 kcal
Ingredientes
- 4 cucharadas de mantequilla
- 4 cucharadas de harina de trigo (todo uso)
- 3 tazas de leche entera
- 1 taza de caldo de pollo (o de res suave)
- 1 ½ a 2 tazas de queso amarillo (tipo cheddar, gouda o mezcla)
- 1 cucharada de cebolla (opcional)
- 1 pizca de nuez moscada
- Pimienta al gusto
- Sal al gusto
Como hacer Crema de Queso Cubana
- Sofrito base y comienzo del roux: En una olla a fuego medio, derrite la mantequilla y, mientras se calienta, pica o muele finamente la cebolla incorporarla. Sofríe suavemente sin dejar que se dore demasiado, solo hasta que desprenda su aroma. Añade la harina de golpe y mezcla constantemente con cuchara o batidor hasta formar una pasta uniforme. Cocina por uno o dos minutos para eliminar el sabor a harina cruda, cuidando que no se queme, ya que esto afectaría el sabor final de la crema.
- Integración de los líquidos: Calienta previamente la leche y el caldo para facilitar la emulsión y evitar grumos. Incorpora primero el caldo poco a poco sin dejar de batir enérgicamente, y luego añade la leche en varias tandas, siempre removiendo constantemente para lograr una textura lisa. Mantén el fuego medio-bajo y continúa mezclando hasta que la preparación comience a espesar; este paso es clave, ya que una incorporación brusca de líquidos o falta de movimiento puede arruinar la textura.
- Sazonado y cocción de la base: Agrega la pimienta y la nuez moscada mientras la crema se cocina lentamente, integrando bien los sabores. Evita añadir la sal en este punto, ya que el queso aportará suficiente, y es mejor ajustar al final. Cocina removiendo constantemente para evitar que la crema se adhiera al fondo o forme grumos, manteniendo siempre un fuego suave para lograr una consistencia cremosa y estable.
- Incorporación del queso: Ralla o corta en trozos pequeños el queso antes de añadirlo para facilitar su fusión. Cuando la crema tenga una textura ligeramente espesa, agrega primero la mitad del queso y mezcla hasta que se derrita completamente. Luego incorpora el resto poco a poco, sin dejar de remover, asegurándote de que se integre de forma homogénea. Este proceso debe hacerse a fuego bajo para evitar que el queso se separe o la grasa se corte.
- Ajuste final y textura: Prueba la crema y ajusta la sal según sea necesario. Si notas que espesa demasiado, puedes añadir un poco más de leche o caldo para aligerarla hasta alcanzar la textura deseada, siempre removiendo para mantener la uniformidad.
- Servicio tradicional: Sirve la crema bien caliente inmediatamente para disfrutar su mejor textura. Si lo deseas, puedes rallar un poco más de queso al momento de servir para intensificar el sabor, o incluso añadir una pequeña cantidad de mantequilla en el plato antes de verter la crema, como se hace en algunas versiones tradicionales. Esta crema se acompaña muy bien con pan, especialmente tostado, y debe consumirse recién hecha para apreciar su cremosidad.