Espumilla
La espumilla es un merengue tradicional ecuatoriana que forma parte del patrimonio culinario de ecuador desde al menos 1907. Este popular postre callejero se elabora con clara de huevo, azúcar y pulpa de fruta, siendo la guayaba la versión más emblemática. Ligera, brillante y aireada, su textura recuerda al helado, aunque no se derrite, y tradicionalmente se bate a mano para lograr el punto perfecto. Servida en conos y coronada con arrope de mora, grajeas o coco rallado, es un clásico infaltable en plazas, mercados y salidas de escuelas.
Aunque nació en el centro de Quito, hoy se disfruta en todo el país y también ha llegado a nicaragua, honduras y el salvador. Además de guayaba y mora, existen versiones con plátano, fresa o naranjilla, adaptándose a ingredientes locales. Prepararla en casa es fácil y económico, convirtiéndola en una receta ideal para quienes buscan un postre tradicional latinoamericano lleno de historia, sabor y autenticidad.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 25 minutos
- Tiempo de cocinado: 10 minutos
- Tiempo total: 35 minutos
- Raciones: 10 a 12 porciones
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Ecuatoriana
- Calorías por ración: 220 kcal
Ingredientes
Para la espumilla
- 8 guayabas maduras
- 1 a 1½ tazas de azúcar (200–300 g), ajustar al gusto
- 3 claras de huevo grandes
- ½ cucharadita de jugo de limón (opcional)
- 1 pizca de sal
Para el arrope de mora (opcional)
- 400 g de moras frescas o congeladas
- 8 cucharadas de azúcar
- 100 ml de agua
- 1 cucharada de jugo de limón
Para servir (opcional)
- 10 a 12 conos de helado
- Grajeas de colores
- Coco rallado
Como hacer Espumilla
- Preparar la pulpa de guayaba: Lave las guayabas, pélelas y córtelas por la mitad para retirar la parte central con semillas. Coloque únicamente la pulpa en la licuadora sin agregar agua y procese hasta obtener un puré espeso y concentrado. Pase el puré por un colador fino para eliminar cualquier resto de semillas y lograr una textura suave. Mezcle la pulpa con una taza de azúcar y reserve. Es importante que las guayabas estén muy maduras y aromáticas, ya que esto dará el color rosado natural y el sabor característico; no agregue agua porque diluye la intensidad y afecta la consistencia final.
- Preparar el arrope de mora: Coloque las moras, el azúcar y el agua en una olla y cocine a fuego medio durante aproximadamente diez minutos, removiendo ocasionalmente hasta que la fruta se deshaga y la mezcla espese ligeramente. Retire del fuego, agregue el jugo de limón y procese si desea una salsa más fina; luego pásela por un colador para obtener un arrope sedoso. Deje enfriar completamente antes de usar, ya que si está caliente puede afectar la estructura de la espumilla al momento de servir.
- Batir las claras: Coloque las claras en un bol completamente limpio y seco, asegurándose de que no haya restos de grasa, ya que esto impediría que monten correctamente. Añada la pizca de sal y comience a batir hasta que espumen; incorpore el azúcar restante poco a poco mientras continúa batiendo. Cuando la mezcla comience a tomar cuerpo, agregue el jugo de limón para estabilizar el merengue y siga batiendo hasta obtener picos firmes, brillantes y bien definidos. Este proceso puede tomar entre cinco y ocho minutos, y es fundamental no detenerse antes de alcanzar la firmeza adecuada, pues la textura final depende de este punto.
- ncorporar la pulpa y dar volumen final: Con la batidora en funcionamiento, agregue la pulpa de guayaba en forma de hilo fino para que se integre de manera uniforme sin bajar el volumen del merengue. Continúe batiendo hasta que la mezcla esté aireada, cremosa y lo suficientemente firme como para sostener su forma al levantar las varillas. La espumilla debe quedar brillante y estable; si al levantar el batidor se forman picos que no se caen, está lista. Para una mayor estabilidad, especialmente en climas cálidos o si se desea que dure más tiempo firme, puede prepararse un almíbar con una taza de azúcar y un tercio de taza de agua, calentándolo hasta punto de bola blanda (115–118 °C) y vertiéndolo en hilo sobre las claras mientras se baten antes de añadir la pulpa, logrando así una textura más resistente.
- Servir y decorar: Coloque la espumilla en una manga pastelera o sírvala con cuchara formando un copete alto dentro de los conos de helado. Bañe la superficie con el arrope de mora frío y termine con grajeas y coco rallado al gusto. La espumilla debe servirse inmediatamente para disfrutar su textura más ligera y aireada; aunque puede mantenerse firme algunas horas, es mejor consumirla el mismo día. Manténgala en un lugar fresco y evite la refrigeración prolongada, ya que la humedad puede afectar su consistencia.