Tarta de ricota

Tarta de ricota argentina casera
Receta de tarta de ricota

La tarta de ricota es uno de esos postres clásicos de la repostería argentina que nunca falla. Perfecta para acompañar el mate o una merienda, destaca por su masa suave y ligeramente quebradiza que envuelve un relleno cremoso y aromático. Esta preparación, además de deliciosa, es fácil y económica, lo que explica por qué aparece tanto en panaderías de barrio como en las mesas familiares. Para los más golosos, siempre existe la posibilidad de sumar una cucharada de dulce de leche al servirla, creando un contraste irresistible con la suavidad de la ricota.

Aunque muchos la consideran un postre puramente local, esta receta tiene raíces italianas, ya que proviene de la crostata di ricotta, un dulce muy antiguo de ese país. Con la inmigración italiana, la preparación se adaptó y terminó convirtiéndose en una tradicional torta de la cocina argentina. Su equilibrio entre dulzura, frescura y textura cremosa la transforma en una opción perfecta para cualquier momento del día, especialmente después de unas horas de frío que permiten que el relleno tome la consistencia ideal.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 45 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
  • Raciones: 8
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Argentina
  • Calorías por ración: 420 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 200 g manteca (mantequilla)
  • 150 g azúcar
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita esencia de vainilla
  • 1 limón
  • 1 pizca sal
  • 400 g harina 0000
  • 1 cucharadita polvo de hornear

Para el relleno

  • 600 g ricota
  • 180 g azúcar
  • 2 huevos
  • 200 g queso crema (opcional)
  • 2 cucharadas almidón de maíz (maicena)
  • 1 cucharadita esencia de vainilla
  • 1 limón

Para terminar

  • 1 huevo (para pincelar)
  • azúcar impalpable, cantidad necesaria

Como hacer tarta de ricota

  1. Preparar la masa: Colocar la manteca en un bowl y batirla junto con el azúcar durante unos minutos hasta obtener una crema clara y suave. Incorporar los huevos uno a uno mientras se sigue mezclando para que se integren bien y luego perfumar con la esencia de vainilla y la ralladura de medio limón, que se obtiene en este momento con un rallador fino. Aparte, mezclar la harina con el polvo de hornear y la pizca de sal, e incorporarla poco a poco a la preparación anterior utilizando una espátula o cornet. Integrar hasta formar una masa tierna sin trabajarla demasiado, ya que amasarla en exceso desarrollaría el gluten y la volvería dura. Formar un bollo, envolverlo y llevarlo a la heladera durante unos 30 minutos para que la manteca se enfríe y la masa resulte más fácil de estirar después.
  2. Preparar el relleno de ricota: Colocar la ricota en un bowl grande y, si tuviera suero, presionarla o dejarla escurrir previamente para retirar el exceso de líquido, ya que una ricota demasiado húmeda puede afectar la textura final de la tarta. Añadir el azúcar, los huevos, el queso crema y la esencia de vainilla. Rallar en ese momento la cáscara de un limón sobre la preparación para aportar aroma y frescura. Mezclar o batir hasta obtener una crema lisa y homogénea sin grumos. Incorporar el almidón de maíz y mezclar nuevamente para integrarlo bien, ya que este ingrediente ayudará a estabilizar el relleno durante la cocción y permitirá que la tarta mantenga su forma al cortarla.
  3. Preparar el molde y estirar la masa: Precalentar el horno a 170–180 °C. Retirar la masa de la heladera y dividirla en dos partes, reservando aproximadamente dos tercios para la base y el resto para la cubierta. Estirar la porción más grande sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener un espesor de unos pocos milímetros y utilizarla para forrar una tartera de aproximadamente 24–26 cm previamente enmantecada y enharinada, presionando suavemente para cubrir tanto la base como los bordes. Si la masa se rompe en algún punto no hay problema, ya que se puede unir fácilmente presionándola con los dedos, algo habitual en este tipo de masas suaves.
  4. Rellenar y cubrir la tarta: Verter el relleno de ricota dentro del molde ya forrado y distribuirlo de manera pareja con una espátula. Estirar la porción restante de masa y colocarla encima para formar la tapa de la tarta. Cerrar bien los bordes presionando con los dedos para sellarlos y evitar que el relleno se escape durante la cocción. Con un tenedor o un pequeño corte en el centro, realizar algunos pinchazos en la superficie para permitir que el vapor salga mientras se hornea. Batir el huevo destinado a la terminación y pincelar la superficie para que la masa adquiera un color dorado más atractivo durante la cocción.
  5. Hornear la tarta: Llevar la tarta al horno ya caliente y cocinar durante unos 40 a 45 minutos, hasta que la masa esté dorada y el relleno se vea firme. El tiempo puede variar ligeramente según el horno, por lo que conviene observar que la superficie esté bien cocida y que el centro haya tomado consistencia. Una vez lista, retirar del horno y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente antes de desmoldar, ya que el relleno termina de asentarse mientras se enfría.
  6. Enfriar y servir: Cuando la tarta haya alcanzado temperatura ambiente, se recomienda llevarla a la heladera durante al menos un par de horas para que el relleno adquiera una textura más firme y cremosa al mismo tiempo. Antes de servir, espolvorear azúcar impalpable sobre la superficie para darle el acabado clásico de las panaderías. La tarta se corta mejor cuando está fría y muchas personas consideran que su sabor mejora después de unas horas de reposo, ya que los aromas del limón y la vainilla se integran mejor con la ricota.