Pan de yuca

Pan de yuca
Receta de pan de yuca

El pan de yuca es una receta tradicional de Ecuador y también muy popular en Colombia, donde se disfruta como desayuno, merienda o entrada. Este delicioso panecillo se prepara con almidón de yuca, abundante queso, huevos, mantequilla y pocos ingredientes más, logrando una textura única: suave, ligeramente esponjoso por dentro y con una capa exterior apenas firme. Su sabor casero recuerda a esas recetas de la abuela que siempre acompañaban el café de la tarde.

Preparado al horno, el pan de yuca destaca por su aroma irresistible y su equilibrio entre lo tierno y lo ligeramente crocante. En algunas regiones también se conoce como pan de queso y tiene versiones similares como el pão de queijo brasileño. Es una receta fácil, sin gluten y perfecta para servir recién hecha, sola o acompañada de yogur, chocolate caliente o café, convirtiéndose en un bocado ideal para cualquier momento del día.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 25 minutos
  • Tiempo de cocinado: 15 minutos
  • Tiempo total: 40 minutos
  • Raciones: 18-20 unidades
  • Categoría: Panes y masas
  • Tipo de cocina: Ecuatoriana y colombiana
  • Calorías por ración: 185 kcal

Ingredientes

  • 2 ½ tazas (300 g) de almidón de yuca (almidón de tapioca, mandioca o fécula de yuca)
  • 4 tazas (450 a 480 g) de queso rallado fresco, quesillo o mozzarella seca
  • 1 cucharadita de polvo de hornear (tipo Royal)
  • ½ cucharadita de sal
  • 4 cucharadas (60 g) de mantequilla sin sal
  • 2 huevos grandes
  • ¼ taza (60 ml) de leche entera

Como hacer pan de yuca

  1. Preparar el horno: Precalienta el horno a 220 °C (425 °F) para que esté bien caliente al momento de hornear y forra una bandeja con papel de horno o engrásala ligeramente con mantequilla o aceite para evitar que los panes se peguen. El pan de yuca necesita un golpe de calor fuerte desde el inicio para que se infle correctamente y conserve su textura suave, tierna y ligeramente elástica por dentro.
  2. Mezclar los ingredientes secos: En un bol grande coloca el almidón de yuca, el polvo de hornear y la sal, luego mezcla bien con una cuchara o con las manos hasta integrar todo por completo. La cantidad de sal puede ajustarse según el queso que uses, ya que si este es bastante salado conviene reducirla ligeramente para mantener el equilibrio del sabor final.
  3. Incorporar el queso: Ralla el queso si aún no lo está y agrégalo al bol con los ingredientes secos, mezclando bien con las manos para que el almidón lo cubra de forma uniforme. La mejor textura suele lograrse con una mezcla de mozzarella seca, queso fresco, quesillo o queso costeño, mientras que conviene evitar la mozzarella fresca muy húmeda porque puede volver la masa demasiado blanda y difícil de trabajar.
  4. Añadir los ingredientes húmedos: Incorpora la mantequilla a temperatura ambiente, los huevos y la leche poco a poco, mezclando primero con una cuchara y luego con las manos hasta comenzar a formar una masa uniforme. La leche debe añadirse gradualmente porque no siempre se necesita toda, ya que depende de la humedad del queso; la masa ideal debe quedar suave, húmeda, brillante y maleable, pero nunca pegajosa, por lo que si está seca puedes añadir un poco más de leche y si está muy húmeda un poco más de almidón.
  5. Amasar la masa: Trabaja la masa durante 2 o 3 minutos hasta obtener una textura lisa, suave y homogénea, sin necesidad de amasar en exceso, solo lo suficiente para integrar bien todos los ingredientes. Este paso puede hacerse a mano o con procesador de alimentos; si usas procesador, mezcla hasta que comiencen a formarse pequeñas bolitas de masa y luego termina de unirla con las manos para controlar mejor la consistencia.
  6. Formar las bolitas: Toma pequeñas porciones de masa de aproximadamente 30 a 40 gramos y forma bolitas lisas y redondas con las palmas de las manos, colocándolas sobre la bandeja con espacio entre cada una para que puedan crecer durante el horneado. El pan de yuca tradicional suele prepararse en piezas pequeñas y no grandes, ya que así conserva mejor su textura característica y se cocina de forma más uniforme.
  7. Refrigerar antes de hornear: Lleva la bandeja con las bolitas a la refrigeradora durante 20 a 30 minutos antes de hornear, ya que este reposo ayuda a que mantengan mejor su forma, mejora la textura final y permite que el pan quede más tierno. También puedes preparar las bolitas con varias horas de anticipación o incluso congelarlas crudas para hornearlas directamente después sin necesidad de descongelarlas.
  8. Hornear: Hornea durante 12 a 15 minutos hasta que los panes estén inflados, cocidos y apenas dorados, procurando que no se tuesten demasiado ni se oscurezcan. El mejor pan de yuca queda claro por fuera, suave por dentro y ligeramente elástico, y el error más común es hornearlo en exceso, ya que eso lo vuelve seco y duro; si deseas un poco más de color, puedes dejarlo solo 2 o 3 minutos adicionales.
  9. Servir caliente: Retira del horno y sirve inmediatamente, solos o acompañados con ají de tomate de árbol, café caliente, chocolate caliente o yogur casero. El pan de yuca siempre sabe mejor recién horneado, porque su auténtica textura húmeda, suave y elástica se disfruta mucho más cuando aún está tibio, aunque también puede recalentarse más tarde para recuperar parte de esa textura.