Tamales de fresa
Los tamales de fresa son una deliciosa versión de los clásicos tamales mexicanos, elaborados con masa de maíz suave y esponjosa, combinada con el sabor natural de la fruta y un toque dulce irresistible. Preparados con ingredientes como maseca, mantequilla o incluso manteca, estos tamales destacan por su textura tierna y su aroma envolvente durante la cocción al vapor. Ya sea que prefieras una receta más tradicional o una versión moderna con relleno de mermelada y pasas, esta preparación es perfecta para sorprender en desayunos, meriendas o celebraciones familiares.
Aunque muchos piensan que los tamales solo son salados, en realidad los tamales dulces tienen una larga historia que se remonta a la época prehispánica, donde eran ofrendados a deidades como Xipe Tótec. Con el paso del tiempo, su popularidad creció hasta convertirse en un símbolo cultural dentro y fuera de México. Hoy en día, los tamales de fresa son una opción colorida, aromática y deliciosa que combina tradición y creatividad en cada bocado.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 2 horas
- Tiempo de cocinado: 1 hora 15 minutos
- Tiempo total: 3 horas 15 minutos
- Raciones: 30–40 tamales
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Mexicana
- Calorías por ración: 280 kcal
Ingredientes
Para la masa
- 4 tazas de masa harina para tamales
- 1 taza de mantequilla o manteca (a temperatura ambiente)
- ¾ – 1 taza de azúcar
- 1 ½ cucharaditas de polvo para hornear
- 1 cucharadita de sal
- 2 tazas de fresas
- 1 ½ tazas de leche (puede ser normal o vegetal)
- ½ taza de agua (o la necesaria)
- Colorante rojo o ½ taza de jugo de betabel (opcional)
Para el relleno (opcional)
- 1 taza de mermelada de fresa
- ½ taza de pasas o arándanos (opcional)
Para envolver
- 30–40 hojas de maíz secas
Como hacer Tamales de Fresa
- Preparar las hojas de maíz: Coloca las hojas de maíz en un recipiente grande con agua muy caliente y déjalas reposar entre 1 y 2 horas hasta que estén suaves y flexibles. Es importante mantenerlas completamente sumergidas, por lo que puedes poner un plato encima como peso. Este paso es fundamental para evitar que se rompan al formar los tamales, y mientras más suaves estén, más fácil será trabajar con ellas. Una vez listas, escúrrelas y resérvalas, procurando mantenerlas húmedas para que no se sequen durante el armado.
- Preparar el licuado de fresa: Lleva a la licuadora las fresas junto con la leche y parte del azúcar, y procesa hasta obtener una mezcla completamente suave. Aquí es donde defines el sabor principal del tamal, por lo que si quieres un sabor más intenso ajusta el dulzor en este punto. Si prefieres un color más natural, puedes añadir jugo de betabel en lugar de colorante, lo cual también aporta un tono rojo más tradicional sin alterar demasiado el sabor.
- Batir la grasa y crear base esponjosa: En un recipiente amplio, bate la mantequilla o manteca durante varios minutos hasta que se vea más clara, esponjosa y haya aumentado ligeramente su volumen. Este paso es clave para lograr tamales suaves y aireados, ya que incorpora aire en la mezcla. Después añade el azúcar restante, el polvo para hornear y la sal, continúa batiendo hasta integrar completamente. No apresures este proceso, ya que una mala incorporación aquí dará como resultado tamales pesados.
- Formar la masa: Incorpora poco a poco la masa harina mientras continúas batiendo, alternando con el licuado de fresa. Mezcla hasta obtener una masa homogénea y añade el agua solo si es necesario, buscando una consistencia similar a la de un batido espeso que se pueda untar fácilmente. Si la masa queda muy seca, los tamales saldrán duros; si queda demasiado líquida, perderán forma. Un truco tradicional para saber si está lista es tomar una pequeña porción de masa y colocarla en agua: si flota, está perfectamente aireada; si se hunde, necesita más batido.
- Reposar la masa: Cubre la masa y déjala reposar en refrigeración entre 30 minutos y 1 hora. Este descanso permite que la masa se hidrate mejor y mejora notablemente la textura final del tamal. Después del reposo, vuelve a mezclar ligeramente y ajusta la consistencia si es necesario añadiendo un poco más de líquido, ya que puede espesarse durante este tiempo.
- Preparar el relleno y las hojas: Escurre bien las hojas de maíz y sécalas ligeramente con un paño o papel para retirar el exceso de agua. Si algunas hojas son muy grandes puedes cortarlas o separarlas con las manos para obtener tamaños manejables. Ten listo el relleno de mermelada y las pasas o arándanos, recordando que estos últimos son opcionales pero muy usados en recetas tradicionales para aportar textura y contraste dulce.
- Formar los tamales: Toma una hoja de maíz con la parte lisa hacia arriba y coloca una porción de masa en el centro. Extiéndela formando un rectángulo sin llegar a los bordes. Añade en el centro una cucharada de mermelada y un poco de pasas o arándanos si decides usarlos. Luego dobla los lados hacia el centro para encerrar el relleno y finalmente dobla la parte inferior hacia arriba. Es importante no sobrecargar de masa para evitar que los tamales se abran durante la cocción.
- Preparar la vaporera: Llena una vaporera con agua sin que esta toque la rejilla y cubre la base con hojas de maíz. Coloca los tamales en posición vertical con la abertura hacia arriba, apoyándolos unos contra otros para que no se caigan. Si queda espacio, rellénalo con más hojas para mantenerlos firmes. Cubre la parte superior con hojas adicionales para atrapar el vapor y asegurar una cocción uniforme.
- Cocinar los tamales: Cocina los tamales al vapor durante aproximadamente 60 a 75 minutos a fuego medio. Es importante revisar periódicamente que no se evapore toda el agua y añadir más caliente si es necesario. Para comprobar si están listos, retira uno y deja enfriar ligeramente; si la hoja se desprende con facilidad, están en su punto. Si no, continúa la cocción en intervalos de 10 a 15 minutos. La cocción lenta y constante es clave para lograr una textura perfecta.
- Reposar y servir: Una vez cocidos, deja reposar los tamales tapados durante 15 a 20 minutos antes de servir. Al principio pueden parecer muy suaves, pero se firmarán conforme enfríen ligeramente. Este reposo final ayuda a que la masa termine de asentarse. Puedes servirlos tal cual o acompañarlos con leche condensada, crema o un poco más de mermelada para intensificar el sabor.