Galletas María caseras

Galletas María caseras
Receta de Galletas María caseras

Las galletas María caseras son un clásico atemporal que ha acompañado desayunos y meriendas durante generaciones. Ligeras, crujientes y doradas, destacan por su sabor suave y su increíble versatilidad, ya sea como postre, base de otras recetas o simplemente para disfrutar con café o leche. Prepararlas en casa es mucho más fácil de lo que parece, ya que requieren ingredientes básicos y un proceso sencillo que en menos de una hora te permitirá obtener unas galletas mucho más naturales y sabrosas que las comerciales.

Aunque hoy son un básico en todo el mundo, las galletas María tienen un origen aristocrático. Nacieron en Londres en 1874 como las originales “Marie Biscuit”, creadas por la empresa Peek, Frean & Co para conmemorar la boda del príncipe Alfred con la duquesa María Alexandrovna. Su éxito fue inmediato y con el tiempo se popularizaron en numerosos países, convirtiéndose en un imprescindible del hogar. Esta receta recupera su esencia tradicional para que puedas disfrutar en casa de su auténtico sabor.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 12 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 32 minutos
  • Raciones: 30-35 galletas
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Internacional
  • Calorías por ración: 120 kcal

Ingredientes

  • 375 g de harina de trigo
  • 150 g de azúcar (puedes usar blanco, moreno o mezcla)
  • 100 g de mantequilla sin sal
  • 1 huevo tamaño L
  • 50 ml de leche
  • 5 g de levadura química
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal

Como hacer Galletas María caseras

  1. Preparar la mezcla base: En un bol amplio bate el huevo junto con el azúcar, la leche, la vainilla y la sal hasta que el azúcar esté parcialmente disuelto y la mezcla se vea homogénea. No es necesario montar ni espumar en exceso, pero sí mezclar bien para que el azúcar se integre, ya que esto influye directamente en la textura final de la galleta, ayudando a que quede fina y uniforme como las clásicas María.
  2. Incorporar la mantequilla: Derrite la mantequilla y deja que se temple antes de añadirla a la mezcla anterior, evitando que esté caliente para no alterar el huevo. Mézclala bien hasta integrarla completamente, ya que una buena emulsión en este punto aporta sabor y una textura más delicada que otras grasas como el aceite.
  3. Añadir los ingredientes secos: Tamiza la harina junto con la levadura química y añádela poco a poco al bol, mezclando primero con una espátula o cuchara hasta que la masa empiece a tomar forma. Este paso evita grumos y asegura una textura más fina en la galleta, algo clave en este tipo de preparación tradicional.
  4. Amasar la masa: Continúa mezclando con las manos hasta obtener una masa homogénea, suave y que no se pegue. Amasa solo durante unos pocos minutos, lo justo para integrar todo, ya que un exceso de amasado puede endurecer las galletas. Si notas la masa seca o quebradiza puedes añadir unas gotas de leche, y si está demasiado pegajosa, un poco de harina, ajustando siempre poco a poco para no alterar el equilibrio.
  5. Reposo en frío: Forma una bola con la masa, envuélvela en film y llévala a la nevera durante al menos 1 hora, siendo ideal dejarla entre 2 y 3 horas. Este reposo no solo facilita el estirado posterior, sino que mejora la textura final y ayuda a que las galletas mantengan mejor su forma durante el horneado.
  6. Estirar la masa: Saca la masa del frío y colócala sobre una superficie ligeramente enharinada. Estírala con un rodillo hasta alcanzar un grosor de aproximadamente 2 a 3 mm, procurando que quede uniforme. Este grosor es fundamental para conseguir el acabado clásico de las galletas María: finas, crujientes y ligeramente doradas.
  7. Formar y decorar las galletas: Corta la masa con un molde redondo o un vaso y coloca las galletas sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Puedes marcar los bordes con un tenedor o un molde decorativo y pinchar ligeramente el centro para evitar que se inflen durante el horneado, logrando así su apariencia tradicional.
  8. Hornear: Con el horno previamente precalentado a 180 ºC con calor arriba y abajo, introduce la bandeja y hornea durante unos 10 a 12 minutos, vigilando el proceso. Las galletas deben dorarse ligeramente en los bordes sin oscurecerse demasiado, ya que un exceso de cocción las endurecería en lugar de dejarlas crujientes y ligeras.
  9. Enfriar y conservar: Retira las galletas del horno y déjalas enfriar sobre una rejilla para que pierdan la humedad y adquieran su textura crujiente definitiva. Una vez frías, consérvalas en un recipiente hermético donde se mantendrán en buen estado durante varios días, conservando su sabor y textura característicos.