Chiles rellenos guatemaltecos

Chiles rellenos guatemaltecos tradicionales
Receta de Chiles Rellenos Guatemaltecos

Los chiles rellenos guatemaltecos son uno de los platillos más emblemáticos de Guatemala y forman parte de la cocina casera tradicional que ha pasado de generación en generación. Su preparación consiste en chiles pimientos asados y rellenos con una mezcla espesa de papa, verduras y carne molida o picada de res, todo cubierto con huevo batido y frito hasta obtener una textura suave y dorada. Este platillo destaca por su sabor casero, su presentación colorida y la deliciosa salsa de tomate natural con la que tradicionalmente se sirve.

La historia y el origen de los chiles rellenos en Guatemala están ligados a la cocina familiar y festiva de regiones como Quetzaltenango, donde suele acompañarse con arroz, tortillas, lechuga fresca y cebolla. A diferencia de otras versiones latinoamericanas, los chiles rellenos chapines tienen un relleno compacto y bien sazonado que combina ingredientes sencillos con técnicas tradicionales que conservan el auténtico sabor de la gastronomía guatemalteca.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 45 minutos
  • Tiempo de cocinado: 2 horas
  • Tiempo total: 2 horas y 45 minutos
  • Raciones: 8 raciones
  • Categoría: Plato principal
  • Tipo de cocina: Guatemalteca
  • Calorías por ración: 520 kcal

Ingredientes

Para los chiles

  • 8 chiles pimientos rojos grandes
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • Sal al gusto

Para el relleno

  • 1½ libras de carne de bolovique de res
  • 1½ libras de papa
  • 3 zanahorias medianas
  • ½ libra de ejotes
  • 1 cebolla blanca grande
  • 5 dientes de ajo
  • 2 tomates grandes
  • 3 hojas de laurel
  • 2 ramitas de tomillo o ½ cucharadita de tomillo seco
  • ½ cucharadita de pimienta negra
  • Sal al gusto
  • 2 cucharadas de aceite vegetal

Para el capeado

  • 5 huevos grandes
  • 1 cucharada de harina
  • Aceite vegetal suficiente para freír

Para la salsa tradicional

  • 3 tomates maduros
  • ¼ de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • Sal al gusto

Para servir

  • Perejil picado
  • Rodajas de cebolla
  • Arroz blanco
  • Queso fresco rallado (opcional)
  • Crema guatemalteca (opcional)

Como hacer Chiles Rellenos Guatemaltecos

  1. Cocinar la carne: Coloca la carne de bolovique en una olla con suficiente agua y agrega media cebolla, 2 dientes de ajo, las hojas de laurel, el tomillo, sal y pimienta. Cocina hasta que la carne quede suave y con buen sabor. En olla tradicional puede tardar entre una hora y media y dos horas, mientras que en olla de presión tomará alrededor de 35 a 40 minutos. Reserva parte del caldo porque servirá para cocinar las verduras y aportar más sabor al relleno. Cuando la carne enfríe, pícala finamente o desmenúzala ligeramente. La textura tradicional no es completamente molida; debe sentirse la carne en pequeños trozos.
  2. Cocinar las verduras: Pela las papas y las zanahorias y córtalas en cubos pequeños. Retira las puntas y las hebras de los ejotes y pícalos finamente. Cocina todas las verduras en el caldo reservado de la carne hasta que estén suaves pero todavía firmes para que no se deshagan al mezclarlas. Luego escúrrelas muy bien. El relleno tradicional debe quedar compacto y algo seco para que los chiles mantengan su forma al freírlos.
  3. Preparar el relleno tradicional: Pica finamente la cebolla restante, los dientes de ajo y los tomates. Calienta el aceite en una sartén amplia y sofríe primero la cebolla y el ajo hasta que estén suaves y aromáticos. Agrega el tomate y cocina hasta que suelte sus jugos y comience a reducir. Incorpora la carne picada y las verduras cocidas y mezcla constantemente mientras todo termina de cocinarse junto. Sazona con sal y un poco más de pimienta si es necesario. Cocina a fuego medio hasta que la mezcla pierda humedad y quede compacta, casi como una masa suave. Esa textura firme es una de las características más tradicionales de los chiles rellenos guatemaltecos. Deja enfriar completamente antes de rellenar los chiles.
  4. Asar y limpiar los chiles: Asa los chiles pimientos directamente sobre el fuego o en horno caliente hasta que la piel esté quemada y ampollada por todos lados. Luego colócalos dentro de una bolsa plástica o cúbrelos con un paño húmedo durante unos minutos para que suden y sea más fácil retirarles la piel. Pela cuidadosamente los chiles sin romperlos y haz una abertura pequeña para retirar semillas y venas. Agrega un poco de vinagre blanco y sal dentro de cada chile, ya que ese toque ligeramente ácido es muy tradicional en Guatemala.
  5. Rellenar los chiles: Toma porciones del relleno ya frío y colócalas dentro de cada chile presionando suavemente con las manos para compactarlo bien. Los chiles deben quedar completamente llenos y firmes para que no se abran durante la fritura. Si el relleno todavía tiene demasiada humedad, cocínalo unos minutos más antes de usarlo.
  6. Preparar el capeado: Separa las claras de las yemas. Bate las claras hasta obtener picos firmes y luego incorpora las yemas poco a poco sin dejar de batir. Agrega la harina y mezcla suavemente para mantener el aire del huevo. El capeado debe quedar ligero, alto y esponjoso. Tradicionalmente se prepara justo antes de freír para que conserve volumen y cubra bien los chiles.
  7. Freír los chiles rellenos: Calienta suficiente aceite en una sartén amplia a fuego medio. Pasa cada chile relleno por el huevo batido cubriéndolo completamente y colócalo cuidadosamente en el aceite caliente. Fríe hasta que estén dorados por todos lados, girándolos con cuidado para no romper el capeado. Es importante no usar fuego demasiado alto para que el interior alcance a calentarse antes de que el huevo se dore demasiado. Cuando estén listos, colócalos sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa.
  8. Preparar la salsa y servir: Hierve los tomates junto con la cebolla y el ajo hasta que estén suaves. Licúa todo y cocina la salsa en una sartén con un poco de aceite y sal hasta que espese ligeramente y tome un sabor más concentrado. Sirve los chiles rellenos calientes bañados con la salsa de tomate natural. Tradicionalmente se acompañan con arroz blanco, perejil picado y rodajas de cebolla, y en muchos hogares también se agrega queso fresco rallado o un poco de crema guatemalteca encima.

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