Pastel de jaiba
El pastel de jaiba es un clásico de la cocina tradicional de Chile, especialmente presente en restaurantes de Santiago y zonas costeras, donde este plato chileno se ha convertido en una de las preparaciones más apreciadas del mar. Elaborado con carne de jaiba desmenuzada, pan remojado, cebolla, ajo, vino blanco y especias suaves, destaca por su textura cremosa y su sabor intenso a marisco, convirtiéndose en una receta representativa de la gastronomía chilena casera y de restaurante. En muchas versiones actuales se utiliza carne de jaiba congelada, lo que permite disfrutarlo durante todo el año sin perder su esencia.
La combinación se enriquece con crema de leche, mantequilla y un gratinado de queso parmesano que aporta una capa dorada irresistible al horneado en pailas de greda o fuentes tradicionales. Este plato suele acompañarse con pan crujiente y vino blanco, manteniendo su carácter festivo y reconfortante. Su preparación, aunque sencilla, refleja la tradición culinaria del país y el amor por los sabores del mar en la cocina chilena, convirtiéndolo en un imprescindible de la mesa costera.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 25 minutos
- Tiempo de cocinado: 35 minutos
- Tiempo total: 1 hora
- Raciones: 6 raciones
- Categoría: Plato principal
- Tipo de cocina: Chilena
- Calorías por ración: 520 kcal
Ingredientes
- 800 g de carne de jaiba
- 2 cebollas medianas
- 2 dientes de ajo
- 80 g de mantequilla
- 1 marraqueta grande o 3 rebanadas de pan de molde sin corteza
- 1 taza de leche
- 1 taza de crema de leche
- 1/2 taza de vino blanco
- 1 taza de queso parmesano rallado
- 1 cucharadita de ají color o paprika
- Sal
- Pimienta
- Merkén (opcional)
- Mantequilla para engrasar pailas o fuente
Como hacer Pastel de Jaiba
- Remojar el pan y formar la base cremosa: Desmenuza la marraqueta y colócala en un bol con la leche, dejándola reposar hasta que absorba completamente el líquido. Luego aplástala con un tenedor hasta obtener una pasta homogénea. Este paso es clave en la tradición chilena porque el pan remojado da la textura cremosa característica del pastel de jaiba sin necesidad de otros espesantes. Si prefieres una versión más firme puedes escurrir ligeramente el exceso de leche, pero lo clásico es mantener una mezcla bien húmeda.
- Preparar los ingredientes base: Revisa la carne de jaiba con cuidado para retirar cualquier resto de caparazón o durezas, ya que la textura debe ser completamente suave al comer. Desmenúzala suavemente sin romperla demasiado para conservar trozos visibles. Pela la cebolla y píquela en cubos muy pequeños para que se integre al sofrito sin dominar la textura final. Haz lo mismo con el ajo, dejándolo finamente picado para que aporte sabor sin quemarse ni destacar en exceso.
- Hacer el sofrito tradicional: Derrite la mantequilla en una sartén amplia a fuego medio-bajo y añade la cebolla, cocinándola lentamente hasta que esté transparente y ligeramente dulce. Este punto es importante porque una cebolla dorada de más cambiaría el carácter delicado del plato. Incorpora el ajo y cocina solo un minuto más, cuidando que no se queme. Agrega el ají color o paprika, sal, pimienta y un toque muy leve de merkén si decides usarlo, integrando todo para formar una base aromática suave pero sabrosa.
- Incorporar la jaiba y formar el relleno: Añade la carne de jaiba al sofrito y mezcla con cuidado para no deshacerla. Vierte el vino blanco y deja cocinar unos minutos hasta que el alcohol se evapore completamente, manteniendo solo el aroma. Luego incorpora el pan remojado y mezcla hasta integrar. Agrega la crema de leche y cocina a fuego medio-suave hasta obtener una preparación espesa, cremosa y homogénea. Este es el momento de probar y ajustar sal y pimienta, asegurando que el sabor quede bien concentrado antes del horno, ya que después solo se gratinará.
- Montar y preparar para el horno: Precalienta el horno a 200 °C y engrasa con mantequilla las pailas de greda o una fuente apta para horno, luego distribuye la mezcla de jaiba de manera uniforme sin compactarla demasiado para mantener su textura cremosa, coloca opcionalmente una o dos pinzas de jaiba cocidas sobre la superficie presionándolas suavemente para que queden visibles, y cubre todo con queso parmesano rallado en una capa pareja que será la base del gratinado dorado característico del pastel de jaiba.
- Hornear y gratinar: Hornea durante 15 a 20 minutos hasta que el pastel esté burbujeante y la superficie ligeramente dorada. Luego activa el grill o calor superior por unos minutos para intensificar el gratinado, vigilando cuidadosamente para que el queso no se queme. Sirve inmediatamente, bien caliente, idealmente en la misma paila de greda, para mantener el calor y la textura cremosa característica del pastel de jaiba tradicional chileno.