Ejotes a la mexicana
Los ejotes a la mexicana son una de esas recetas tradicionales que demuestran cómo ingredientes sencillos pueden transformarse en un platillo lleno de sabor. Elaborados con ejotes tiernos, jitomate, cebolla y chile, forman parte de la cocina casera mexicana y suelen servirse como acompañamiento de carnes, arroz, frijoles o tortillas. Gracias a su preparación rápida y a sus ingredientes accesibles, esta receta se ha convertido en una de las favoritas dentro de los hogares mexicanos y de los clásicos guisados que se disfrutan todos los días.
Además de ser deliciosos, los ejotes destacan por sus propiedades nutricionales, ya que aportan fibra, vitaminas y minerales esenciales. Su nombre proviene del náhuatl "exotl", que significa vaina verde de frijol, y forman parte de la tradición culinaria de México desde hace generaciones. En esta receta aprenderás cómo preparar unos auténticos ejotes a la mexicana, tiernos y jugosos, con una salsa casera de jitomate que resalta todo su sabor. Una opción fácil, saludable y perfecta para enriquecer cualquier comida con el auténtico toque de la cocina mexicana.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 20 minutos
- Tiempo total: 35 minutos
- Raciones: 4
- Categoría: Guarniciones
- Tipo de cocina: Mexicana
- Calorías por ración: 115 kcal
Ingredientes
- 700 g de ejotes frescos
- 3 jitomates medianos maduros
- ½ cebolla blanca mediana
- 1 chile serrano
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- 1 cucharadita de sal
Como hacer ejotes a la mexicana
- Preparar los ejotes: Lava muy bien los ejotes bajo agua corriente para eliminar cualquier resto de tierra o impurezas. Retira las puntas de ambos extremos y córtalos en trozos de aproximadamente 4 a 5 centímetros. Utilizar ejotes frescos permitirá obtener una mejor textura y conservar el color verde característico del platillo una vez terminado.
- Cocer los ejotes: Llena una olla con suficiente agua y lleva a ebullición. Agrega los ejotes y cuécelos durante 4 a 6 minutos, o hasta que estén tiernos pero todavía firmes. Escúrrelos y resérvalos para más adelante. Evita cocinarlos en exceso, ya que podrían perder su textura agradable y adquirir un color apagado durante la cocción final.
- Preparar los ingredientes del guiso: Corta los jitomates en cubos pequeños y pica finamente la cebolla, el chile serrano y el diente de ajo. Si prefieres un nivel de picante más moderado, puedes retirar las semillas y las venas del chile antes de picarlo. Los jitomates bien maduros son ideales porque aportan más jugo y desarrollan una salsa con mejor sabor y color.
- Sofreír la cebolla, el chile y el ajo: Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio. Agrega la cebolla y el chile serrano picados y cocínalos durante varios minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que la cebolla comience a verse transparente. Incorpora el ajo y continúa cocinando brevemente mientras mezclas para evitar que se queme, ya que un ajo demasiado dorado puede aportar un sabor amargo al platillo.
- Cocinar el jitomate: Añade el jitomate a la sartén y mezcla con los demás ingredientes. Cocina a fuego medio durante varios minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que el jitomate se ablande y libere sus jugos. Continúa la cocción hasta obtener una salsa ligeramente espesa y bien integrada. Este paso es importante porque permite concentrar los sabores y formar la base característica de los platillos preparados a la mexicana.
- Incorporar los ejotes: Agrega los ejotes cocidos a la sartén y mezcla cuidadosamente para cubrirlos por completo con la salsa de jitomate. Cocina durante 3 o 4 minutos más para que absorban los sabores del guiso y todos los ingredientes se integren de manera uniforme. Si notas que la preparación se seca demasiado, puedes añadir una pequeña cantidad de agua para conservar una textura jugosa sin alterar el sabor tradicional.
- Servir: Prueba la preparación y ajusta la sal si fuera necesario. Sirve los ejotes a la mexicana bien calientes como acompañamiento de carnes, pollo, arroz, frijoles o tortillas recién hechas. También pueden disfrutarse como plato principal ligero dentro de una comida casera. Si sobran, guárdalos en refrigeración durante dos o tres días y recaliéntalos suavemente en una sartén para mantener mejor su sabor y textura.