Flan napolitano

Flan napolitano
Receta de flan napolitano

El flan napolitano es uno de los postres más queridos de la gastronomía mexicana. Aunque su nombre pueda sugerir un origen italiano, esta receta nació en México como una versión más cremosa del flan tradicional gracias a la incorporación de queso crema, leche condensada y leche evaporada. Su textura suave, firme y sedosa recuerda a una tarta de queso, mientras que su irresistible cobertura de caramelo aporta el equilibrio perfecto de sabor. Preparado en un molde grande y cocinado lentamente al baño maría, este clásico dulce conquista por su sencillez y elegancia.

Esta receta de flan napolitano casero conserva todo el sabor de los postres de la abuela, aquellos que reunían a la familia alrededor de la mesa en celebraciones y comidas especiales. La cocción lenta en el horno garantiza una consistencia uniforme y cremosa que se deshace en cada cucharada. Si buscas un postre tradicional mexicano, fácil de preparar y con un resultado espectacular, este flan napolitano es una apuesta segura para cualquier ocasión.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 1 hora y 15 minutos
  • Tiempo total: 7 horas y 35 minutos
  • Raciones: 8
  • Categoría: Postres
  • Tipo de cocina: Mexicana
  • Calorías por ración: 420 kcal

Ingredientes

  • 200 g de azúcar
  • 6 huevos grandes
  • 1 lata de leche condensada (395 g)
  • 1 lata de leche evaporada (360 ml)
  • 250 g de queso crema
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla

Como hacer flan napolitano

  1. Preparar el caramelo: Coloca los 200 g de azúcar en una sartén o cazo de fondo grueso a fuego medio. Deja que el azúcar se derrita poco a poco sin remover con cuchara, ya que esto puede provocar que el caramelo se cristalice. En su lugar, mueve suavemente la sartén de vez en cuando para ayudar a que el calor se distribuya de forma uniforme. Cuando el azúcar se haya transformado en un caramelo de color ámbar dorado, retíralo inmediatamente del fuego para evitar que se queme y adquiera un sabor amargo. Vierte el caramelo en el molde y muévelo con cuidado para cubrir toda la base antes de que se endurezca.
  2. Preparar la mezcla del flan: Coloca en una licuadora los 6 huevos grandes, la leche condensada, la leche evaporada, el queso crema y el extracto de vainilla. Licúa durante aproximadamente 1 minuto o hasta obtener una mezcla completamente homogénea, cremosa y sin grumos. Es recomendable que el queso crema esté a temperatura ambiente para que se integre con mayor facilidad y no queden trozos visibles. Si observas espuma en la superficie después de licuar, deja reposar la mezcla durante unos minutos para que las burbujas desaparezcan y el flan adquiera una textura más fina y uniforme.
  3. Llenar el molde: Cuando el caramelo se haya endurecido ligeramente, vierte la mezcla del flan sobre él de manera lenta y constante. Este paso ayuda a evitar la formación de burbujas y mantiene intacta la capa de caramelo en el fondo del molde. Si deseas una textura especialmente suave y sedosa, puedes pasar la mezcla por un colador fino antes de verterla. Una vez lleno el molde, cúbrelo con papel aluminio y sella bien los bordes para evitar que entre vapor o agua durante la cocción.
  4. Cocinar al baño María: Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Coloca el molde dentro de una bandeja profunda para horno y añade agua caliente en la bandeja hasta cubrir aproximadamente la mitad de la altura del molde. El baño María permite que el flan se cocine lentamente y de manera uniforme, evitando que se reseque o se formen agujeros en su interior. Hornea durante aproximadamente 1 hora y 15 minutos. Procura no abrir el horno durante la mayor parte de la cocción para mantener una temperatura estable. Para comprobar si está listo, introduce un cuchillo o un palillo en el centro; debe salir prácticamente limpio.
  5. Enfriar y refrigerar: Retira el molde del horno y del baño María con cuidado. Deja que el flan se enfríe completamente a temperatura ambiente antes de llevarlo al refrigerador. Una vez frío, refrigéralo durante al menos 6 horas, aunque el resultado será mucho mejor si permanece toda la noche. Este tiempo de reposo es fundamental para que el flan termine de asentarse, alcance la textura cremosa característica del flan napolitano y desarrolle plenamente su sabor.
  6. Desmoldar y servir: Pasa un cuchillo fino por todo el borde interior del molde para despegar el flan. Coloca un plato de servir sobre el molde y voltéalo con un movimiento firme y seguro. Levanta el molde lentamente para permitir que el caramelo líquido cubra la superficie y forme una deliciosa salsa alrededor del postre. Corta en porciones y sirve bien frío para disfrutar de toda su cremosidad y de su característico sabor a vainilla, leche y queso crema.

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