Torta de aceite de Vélez-Málaga

Torta de aceite de Vélez-Málaga
Receta de Torta de aceite de Vélez-Málaga

En la repostería tradicional española, la Torta de aceite de Vélez-Málaga destaca como uno de los dulces más emblemáticos de la gastronomía malagueña, especialmente en la comarca de la Axarquía. Este postre de origen humilde y posible raíz árabe se caracteriza por su sencillez y por el uso de ingredientes básicos como el aceite de oliva, la harina, el azúcar y el toque aromático del anís, que le aporta su sabor tan característico. Su textura esponjosa y ligera la convierte en una opción perfecta para desayunos y meriendas, manteniendo viva la esencia de la repostería malagueña más auténtica.

Además, esta receta tradicional es una elaboración sin huevo, lo que la hace aún más especial dentro de los dulces caseros de toda la vida. Su superficie suele decorarse con almendras crudas y azúcar, creando un contraste crujiente irresistible sobre su miga suave y aromática. Fácil de preparar y muy económica, la Torta de aceite de Vélez-Málaga conserva ese sabor de pueblo que enamora a quien la prueba, siendo una de las joyas más queridas de la repostería del sur de España.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 35 minutos
  • Tiempo total: 55 minutos
  • Raciones: 10 raciones
  • Categoría: Postres
  • Tipo de cocina: Malagueña
  • Calorías por ración: 430 kcal

Ingredientes

  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra suave
  • 200 ml de leche entera
  • 200 g de azúcar
  • 400 g de harina de trigo de repostería
  • 16 g de levadura química (polvos de hornear)
  • 1 cucharada de matalahúva (anís en grano)
  • 1 pizca de sal
  • 1 limón (solo la piel amarilla, sin parte blanca)
  • 80 g de almendras crudas peladas (en láminas o troceadas, opcional dentro de la masa)
  • 50 g de almendras crudas peladas enteras (para la superficie)
  • 2 cucharadas de azúcar (para espolvorear)

Como hacer Torta de aceite de Vélez-Málaga

  1. Aromatizar el aceite con limón y matalahúva: En un cazo o sartén calienta suavemente el aceite de oliva junto con la piel del limón, que debe estar pelada en tiras grandes sin parte blanca para evitar amargor. Cuando el aceite empiece a calentarse sin llegar a hervir, retíralo del fuego y añade la matalahúva para que se infusione con el calor residual. Este paso es clave en la tradición de Vélez-Málaga, ya que concentra el aroma del anís y suaviza el carácter del aceite. Deja reposar hasta que el aceite esté completamente templado y retira la piel del limón antes de usarlo.
  2. Mezclar la base líquida de la masa: En un bol grande mezcla la leche con el azúcar, removiendo con varillas hasta que el azúcar empiece a disolverse y la mezcla se vuelva homogénea. A continuación incorpora el aceite ya infusionado con el anís, asegurándote de incluir también los granos de matalahúva para potenciar el sabor tradicional. Este tipo de mezcla líquida es importante en esta torta porque ayuda a conseguir una miga tierna y ligeramente húmeda, característica de la repostería casera de la Axarquía.
  3. Incorporar los ingredientes secos y formar la masa: Añade la harina de repostería tamizada junto con la levadura química y la pizca de sal, incorporándola poco a poco mientras mezclas para evitar grumos. Si decides usar almendra dentro de la masa, agrégala ahora en trozos irregulares o laminada para aportar textura. Mezcla hasta obtener una masa espesa, uniforme y sin grumos, que debe ser fácil de extender pero no líquida, manteniendo el equilibrio típico de las tortas de aceite tradicionales.
  4. Preparar el molde y extender la masa: Forra una bandeja de horno o un molde bajo con papel vegetal, humedeciéndolo ligeramente y arrugándolo antes para que se adapte mejor a la forma. Vierte la masa y extiéndela con una espátula hasta dejarla uniforme, sin necesidad de que quede perfectamente lisa, ya que su aspecto rústico es parte de su identidad tradicional. Este tipo de preparación permite que la torta suba de manera homogénea durante el horneado sin perder su textura característica.
  5. Primer horneado y predecoración: Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo e introduce la torta, bajando inmediatamente la temperatura a 180 °C. Hornea durante unos 12 a 15 minutos hasta que la superficie empiece a cuajar ligeramente pero sin dorarse del todo. En este punto sácala del horno con cuidado y espolvorea por encima el azúcar junto con las almendras enteras distribuidas de forma uniforme, un paso tradicional que crea la costra dulce típica de la torta veleña.
  6. Horneado final hasta dorado perfecto: Vuelve a introducir la torta en el horno y continúa la cocción entre 15 y 20 minutos más, vigilando que adquiera un tono dorado uniforme sin quemarse. Este segundo horneado es el que fija las almendras en la superficie y crea la textura crujiente del azúcar caramelizado, mientras el interior permanece tierno. En la tradición local se busca un equilibrio entre superficie tostada y miga suave, por lo que es importante no excederse en el tiempo.
  7. Reposo y presentación tradicional: Saca la torta del horno y déjala reposar dentro del molde unos minutos antes de desmoldarla para evitar que se rompa. Después pásala a una rejilla hasta que se enfríe por completo, ya que este reposo ayuda a que la textura se asiente y el sabor del anís y el aceite se estabilice. Tradicionalmente se sirve tal cual o acompañada de café, leche o vino dulce de Málaga.

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