Chicharritas de plátano (mariquitas cubanas)
Las chicharritas de plátano, también conocidas como mariquitas cubanas, son uno de los aperitivos más tradicionales de la gastronomía cubana. Se preparan con plátano macho verde cortado en láminas muy finas y fritas hasta quedar ligeras, doradas y extremadamente crujientes. Aunque muchas personas distinguen las chicharritas de las mariquitas por la forma del corte, ambos nombres suelen utilizarse para este clásico cubano que se disfruta como entrante, snack o guarnición. Su sencillez, elaboradas únicamente con plátano, aceite y sal, ha convertido esta receta en una de las más populares de la isla.
En esta receta descubrirás cómo preparar unas auténticas chicharritas con la textura perfecta y todos los consejos para que queden crujientes en cada bocado. Tradicionalmente se sirven acompañando arroz con frijoles negros, carnes asadas o un buen mojo de ajo, aunque también resultan irresistibles para picar entre horas. Además, si prefieres una versión más ligera, puedes adaptarlas fácilmente a la freidora de aire (air fryer), obteniendo un resultado muy similar con menos aceite.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 15 minutos
- Tiempo total: 30 minutos
- Raciones: 4
- Categoría: Aperitivo
- Tipo de cocina: Cubana
- Calorías por ración: 260 kcal
Ingredientes
- 2 plátanos machos verdes
- 750 ml de aceite vegetal (canola, girasol, maíz o similar), para freír
- 1 cucharadita de sal fina
Como hacer chicharritas de plátano (mariquitas cubanas)
- Pelar los plátanos: Haz un corte superficial a lo largo de la cáscara de cada plátano y retírala con ayuda de un cuchillo. Si el látex dificulta el trabajo, puedes untar ligeramente la hoja del cuchillo con unas gotas de aceite para evitar que se pegue. Una vez pelados, córtalos en rodajas muy finas, preferiblemente de 1 a 2 mm de grosor. Lo más fácil es utilizar una mandolina para conseguir un grosor uniforme, aunque también puedes hacerlo con un cuchillo muy afilado. La forma tradicional en Cuba es en rodajas redondas, aunque también pueden cortarse longitudinalmente si se prefieren más grandes.
- Preparar las rodajas: Si deseas unas chicharritas todavía más crujientes, puedes colocar las rodajas en un recipiente con agua fría y una cucharadita de sal durante 10 a 15 minutos. Aunque este paso no forma parte de todas las recetas tradicionales, muchas personas lo utilizan para mejorar la textura. Después, escúrrelas muy bien y sécalas completamente con papel de cocina o un paño limpio, ya que cualquier resto de humedad puede provocar salpicaduras y hacer que no queden igual de crujientes. Si prefieres seguir la preparación más tradicional, puedes pasar directamente a la fritura.
- Calentar el aceite: Vierte el aceite en una sartén profunda o en un cazo y caliéntalo hasta alcanzar aproximadamente 175 °C. Si no dispones de termómetro, bastará con introducir una rodaja para comprobar que el aceite está listo; si comienza a burbujear inmediatamente, tendrá la temperatura adecuada. Mantener el aceite bien caliente durante toda la fritura es fundamental para que las chicharritas queden ligeras y no absorban exceso de grasa.
- Freír las chicharritas: Fríe las rodajas en pequeñas tandas para evitar que la temperatura del aceite descienda demasiado. Nada más incorporarlas, sepáralas suavemente con una espumadera o un tenedor para impedir que se peguen entre sí. Cocina durante unos 3 a 5 minutos, removiéndolas de vez en cuando hasta que adquieran un color amarillo dorado y una textura completamente crujiente. Vigílalas constantemente, ya que pasan de estar perfectamente doradas a quemarse en muy pocos segundos.
- Escurrir y servir: Retira las chicharritas con una espumadera y déjalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Espolvorea la sal mientras todavía estén calientes para que se adhiera mejor. Sírvelas de inmediato, ya que es cuando ofrecen su mejor textura, aunque también pueden conservarse una vez frías en un recipiente hermético para mantenerlas crujientes durante más tiempo. Tradicionalmente se disfrutan como aperitivo o como acompañamiento de platos cubanos como arroz con frijoles negros, carnes asadas, cerdo o pollo.