Cañoncitos de dulce de leche

Cañoncitos de dulce de leche caseros
Receta de Cañoncitos de dulce de leche

Los cañoncitos de dulce de leche son una de las facturas más irresistibles de la pastelería argentina. Se preparan con una masa de hojaldre crujiente y dorado, enrollada hasta formar pequeños tubos que luego se rellenan generosamente con dulce de leche repostero. Aunque suelen encontrarse en panaderías y confiterías, hacerlos caseros en casa permite disfrutar de un hojaldre recién horneado, con capas delicadas y una textura que contrasta deliciosamente con el relleno cremoso. Son ideales para acompañar el desayuno, la merienda o un café.

Preparar estos cañoncitos requiere paciencia, especialmente durante los descansos y vueltas del hojaldre, pero el resultado siempre merece completamente la pena. Además, no necesitas comprar un molde especial: puedes utilizar cilindros metálicos o preparar moldes caseros con papel de aluminio. En esta receta te explicamos paso a paso cómo elaborar el hojaldre, formar los cañoncitos, hornearlos hasta conseguir un bonito color dorado y rellenarlos con dulce de leche para obtener una factura tradicional, crujiente y deliciosa.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 2 horas y 40 minutos
  • Tiempo de cocinado: 20 minutos
  • Tiempo total: 3 horas
  • Raciones: 20 cañoncitos
  • Categoría: Repostería
  • Tipo de cocina: Argentina
  • Calorías por ración: 310 kcal

Ingredientes

Para el amasijo

  • 500 g de harina de trigo 0000
  • 250 ml de agua fría
  • 10 g de sal

Para el empaste

  • 300 g de manteca
  • 50 g de harina de trigo

Para el relleno y la terminación

  • 700 g de dulce de leche repostero
  • Azúcar impalpable

Como hacer cañoncitos de dulce de leche

  1. Preparar el amasijo: Coloca la harina y la sal en un recipiente amplio y mezcla. Añade poco a poco el agua fría mientras integras los ingredientes hasta obtener una masa homogénea. Pasa la masa a la mesa de trabajo y amásala durante unos minutos, solo hasta que quede lisa y uniforme. No es necesario desarrollar demasiado el gluten, ya que la masa tendrá varios períodos de descanso durante el proceso de laminado. Forma un rectángulo, envuélvelo y déjalo reposar en la heladera durante unos 30 minutos.
  2. Preparar el empaste: Mientras el amasijo reposa, coloca la manteca a temperatura fría pero manejable en un recipiente y añade los 50 g de harina. Mezcla hasta conseguir una preparación uniforme, sin grumos de harina. Coloca el empaste entre dos hojas de papel para horno o film y aplánalo hasta formar un rectángulo de aproximadamente la mitad del tamaño del amasijo. Llévalo a la heladera hasta que esté firme pero todavía flexible; no debe quedar tan duro que se quiebre al estirarlo.
  3. Encerrar el empaste: Retira el amasijo de la heladera y estíralo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta formar un rectángulo suficientemente grande para envolver completamente el empaste. Coloca el empaste frío en el centro y dobla la masa sobre él hasta cubrirlo por completo, procurando que no queden partes de manteca expuestas. Presiona suavemente las uniones para sellarlas. En este punto es importante que tanto el amasijo como el empaste tengan una consistencia similar; si la manteca está demasiado dura, se romperá durante el estirado, y si está demasiado blanda, se escapará de la masa.
  4. Dar la primera vuelta: Coloca la masa sobre la mesa ligeramente enharinada y estírala con el palo de amasar hasta obtener un rectángulo largo, procurando ejercer una presión uniforme para distribuir el empaste sin romper las capas. Divide visualmente la masa en tres partes y lleva un extremo hacia el centro; después, dobla el otro extremo por encima, formando una vuelta simple de tres capas. Envuelve la masa y déjala descansar en la heladera durante 30 minutos para que la manteca vuelva a enfriarse y el gluten se relaje.
  5. Completar las vueltas del hojaldre: Retira la masa fría y colócala nuevamente sobre la superficie de trabajo, manteniendo la orientación del pliegue. Estírala otra vez hasta formar un rectángulo alargado y realiza una segunda vuelta simple doblando la masa en tres partes. Envuelve y refrigera durante otros 30 minutos. Repite el procedimiento hasta completar cuatro vueltas simples en total, respetando los descansos en frío entre ellas. Si en algún momento la masa se encoge, ofrece mucha resistencia al estirarla o la manteca comienza a ablandarse, no la fuerces; déjala reposar en la heladera durante 20 a 30 minutos antes de continuar. Estos descansos son fundamentales para conseguir un hojaldre con capas definidas y evitar que la manteca se mezcle con la masa.
  6. Estirar y cortar la masa: Precalienta el horno a 200 °C. Retira la masa de la heladera y estírala sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener un rectángulo de aproximadamente 3 a 4 mm de grosor. Recorta los bordes con un cuchillo bien afilado para dejarlos rectos y permitir que las capas del hojaldre se abran correctamente durante el horneado. Después, corta tiras de aproximadamente 2 cm de ancho. Realiza los cortes de una sola pasada y evita arrastrar o aplastar la masa, ya que esto puede perjudicar el laminado.
  7. Formar los cañoncitos: Utiliza moldes cilíndricos para cañoncitos de aproximadamente 10 cm de largo y entre 2 y 2,5 cm de diámetro. Si no tienes moldes metálicos, puedes hacer cilindros firmes con papel de aluminio. Unta ligeramente los moldes con manteca o aceite para facilitar el desmolde. Enrolla cada tira de masa alrededor del molde, comenzando por uno de los extremos y superponiendo ligeramente cada vuelta. No aprietes demasiado la masa contra el molde, porque necesita espacio para expandirse y formar sus capas. Al llegar al final, presiona suavemente la punta para sellarla y coloca cada cañoncito sobre una bandeja para horno con la unión hacia abajo.
  8. Hornear los cañoncitos: Introduce la bandeja en el horno precalentado a 200 °C y hornea los cañoncitos durante aproximadamente 15 a 20 minutos, o hasta que estén bien inflados y tengan un color dorado intenso. El tiempo puede variar según el horno y el tamaño de las piezas, por lo que conviene vigilarlos a partir de los 12 minutos. Es importante que queden suficientemente dorados, ya que un hojaldre poco horneado puede perder su textura crujiente al enfriarse. Retíralos del horno y déjalos reposar unos minutos antes de quitar los moldes. Después, deja que se enfríen completamente.
  9. Rellenar con dulce de leche: Coloca el dulce de leche repostero en una manga pastelera y rellena generosamente cada cañoncito. Para asegurarte de que el relleno llegue hasta el interior, introduce la manga por uno de los extremos y rellena hasta aproximadamente la mitad; después, gira el cañoncito y completa el relleno desde el otro extremo. El dulce de leche repostero es el más adecuado para esta preparación porque tiene una consistencia firme que permite rellenar las piezas sin que el dulce se salga fácilmente. Si utilizas un dulce de leche demasiado fluido, puede escurrirse y humedecer el hojaldre.
  10. Decorar y servir: Espolvorea los cañoncitos con azúcar impalpable justo antes de servir. Lo ideal es consumirlos el mismo día, cuando el hojaldre conserva mejor su textura crujiente y contrasta con el dulce de leche cremoso. Si quieres prepararlos con anticipación, puedes hornear y guardar los cañoncitos sin rellenar en un recipiente hermético y rellenarlos poco antes de servir.

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