Mazamorra de durazno

Mazamorra de durazno peruana
Receta de mazamorra de durazno

La mazamorra de durazno es un postre casero de la gastronomía peruana, económico, reconfortante y muy fácil de preparar, perfecto para disfrutar durante los meses fríos. Se elabora con duraznos frescos, azúcar, canela y clavo de olor, y se espesa tradicionalmente con chuño o maizena. El resultado es una preparación suave, aromática y con trozos de fruta que puede servirse caliente, tibia o fría. El durazno, también conocido como melocotón en otros países, es una fruta apreciada por su sabor dulce y jugoso, además de formar parte de numerosas preparaciones caseras como mermeladas, almíbares, jugos y mazamorras.

Esta receta de mazamorra de durazno destaca por sus beneficios nutricionales y por aprovechar una fruta naturalmente deliciosa dentro de un postre sencillo. El durazno aporta vitaminas y minerales como calcio y fósforo, nutrientes relacionados con el mantenimiento de los huesos. Por su textura tierna, también puede adaptarse para los bebés cuando su alimentación ya permite este tipo de preparaciones, siempre evitando ingredientes o cantidades no apropiadas para su edad. Con pocos ingredientes y un procedimiento sencillo, tendrás un postre tradicional para compartir en familia.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 40 minutos
  • Tiempo total: 55 minutos
  • Raciones: 8
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Peruana
  • Calorías por ración: 250 kcal

Ingredientes

  • 1 kg de duraznos frescos
  • 1,2 litros de agua
  • 180 g de azúcar
  • 1 rama de canela
  • 4 clavos de olor
  • 50 g de chuño o maicena
  • 120 ml de agua fría (para disolver el espesante)

Como hacer mazamorra de durazno

  1. Preparar los duraznos: Lava muy bien los duraznos y retira cuidadosamente la cáscara con un pelador, reservándola porque ayudará a aportar sabor al líquido de cocción. Después, retira los huesos y corta la pulpa en cubos medianos. Procura que los trozos tengan un tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme y conserven parte de su textura.
  2. Aromatizar el agua: Coloca en una olla el agua junto con las cáscaras de los duraznos, la rama de canela y los clavos de olor. Lleva a fuego medio y, cuando comience a hervir, deja cocinar durante 10 a 15 minutos para que los aromas se incorporen bien al líquido. Esta cocción previa permite aprovechar las cáscaras y obtener una base con más sabor a durazno.
  3. Cocinar los duraznos: Retira de la olla las cáscaras, la canela y los clavos de olor. Incorpora los duraznos y el azúcar al líquido aromatizado y cocina a fuego medio durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando con cuidado para no deshacer demasiado la fruta. Los duraznos deben quedar tiernos, pero conservar su forma y parte de su textura.
  4. Preparar el chuño o la maicena: Coloca el chuño o la maicena en un recipiente y añade los 120 ml de agua fría. Mezcla muy bien hasta obtener una preparación completamente lisa y sin grumos. Es importante utilizar agua fría para disolver el espesante, ya que incorporarlo directamente sobre el líquido caliente puede formar grumos.
  5. Espesar la mazamorra: Lleva nuevamente la preparación a un hervor suave y añade el chuño o la maicena disuelta poco a poco, en forma de hilo, mientras remueves constantemente con una cuchara o batidor manual. Continúa mezclando durante toda la incorporación para distribuir el espesante de manera uniforme y evitar que se pegue al fondo de la olla.
  6. Dar el punto final: Cocina a fuego bajo durante unos 5 a 8 minutos, removiendo continuamente, hasta que la mazamorra adquiera una textura espesa, cremosa y ligeramente brillante. Si utilizas chuño, evita cocinarlo durante demasiado tiempo una vez que haya espesado, ya que puede perder parte de la textura característica que aporta. La mazamorra debe quedar espesa, pero todavía ligeramente fluida, porque se afirmará más al reposar.
  7. Servir la mazamorra: Retira la olla del fuego y deja reposar la preparación unos minutos antes de servir. Puedes disfrutarla caliente, tibia o fría; al enfriarse adquirirá una consistencia más firme. Si deseas, puedes terminar cada porción con una ligera espolvoreada de canela en polvo, aunque es completamente opcional.

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