Mazamorra de maicena

Mazamorra de maicena peruana
Receta de Mazamorra de maicena

La mazamorra de maicena peruana es uno de esos postres caseros sencillos que evocan recuerdos de infancia y tardes en familia. Su textura suave, cremosa y delicada se consigue con pocos ingredientes, principalmente leche, maicena, azúcar, canela y clavo de olor. Es una preparación económica, rápida y reconfortante, ideal para disfrutar como postre después de una comida o como una merienda ligera. Además, puedes ajustar fácilmente la cantidad de azúcar según tu gusto, logrando una mazamorra más dulce o una versión de sabor más suave y refrescante.

Preparar esta mazamorra es muy fácil incluso si tienes poca experiencia en la cocina. La maicena permite conseguir una consistencia agradable sin complicadas técnicas, mientras las especias aportan ese aroma tradicional que caracteriza a esta receta peruana. Por su textura tierna, también es una preparación que muchas familias han ofrecido a los más pequeños, incluso como comida para bebé cuando corresponde a su alimentación. Aprende a preparar en casa una auténtica mazamorra de maicena, cremosa, aromática y deliciosa, perfecta para compartir en cualquier ocasión.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 15 minutos
  • Tiempo total: 30 minutos
  • Raciones: 4
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Peruana
  • Calorías por ración: 290 kcal

Ingredientes

  • 500 ml de leche evaporada
  • 500 ml de agua
  • 80 g de azúcar blanca o azúcar rubia
  • 50 g de maicena
  • 1 rama de canela
  • 2 clavos de olor
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • Canela molida para espolvorear

Como hacer Mazamorra de maicena

  1. Infusionar el agua con las especias: Coloca el agua en una olla y añade la rama de canela y los clavos de olor. Lleva a fuego medio y deja hervir durante unos 4 minutos, hasta que el agua adquiera el aroma y un ligero color de las especias. Retira la rama de canela y los clavos antes de continuar, para que su sabor no resulte demasiado intenso.
  2. Disolver la maicena: Reserva aproximadamente 150 ml de la leche evaporada en un recipiente y agrega la maicena. Mezcla muy bien con un batidor hasta obtener una preparación completamente lisa y sin grumos. Es importante que la leche esté fría al incorporar la maicena, ya que así se disuelve correctamente y evita que se formen grumos al añadirla a la preparación caliente.
  3. Incorporar la leche y el azúcar: Vierte el resto de la leche evaporada en la olla con el agua infusionada y agrega el azúcar y la pizca de sal. Cocina a fuego medio hasta que la mezcla esté bien caliente, removiendo ocasionalmente para que el azúcar se disuelva y la leche no se pegue al fondo. La pizca de sal ayuda a equilibrar el dulzor y realzar el sabor de la leche y las especias.
  4. Añadir la maicena: Remueve nuevamente la maicena disuelta, porque puede haberse asentado en el fondo del recipiente. Agrégala poco a poco a la olla mientras bates constantemente, procurando incorporarla en un hilo fino. No dejes de remover durante este proceso, ya que esto es fundamental para conseguir una mazamorra lisa y sin grumos.
  5. Cocinar hasta espesar: Mantén la olla a fuego medio-bajo y continúa removiendo constantemente, pasando el batidor también por el fondo y las paredes de la olla. La mezcla comenzará a espesarse en pocos minutos y, cuando aparezcan burbujas y alcance una consistencia cremosa y espesa, continúa cocinando durante aproximadamente 1 minuto más. No es necesario prolongar demasiado la cocción una vez que ha espesado, porque al enfriarse la maicena hará que la mazamorra adquiera todavía más cuerpo.
  6. Añadir la vainilla: Retira la olla del fuego y agrega la esencia de vainilla. Mezcla bien hasta integrarla por completo. En este momento puedes probar la mazamorra y ajustar ligeramente el azúcar si lo consideras necesario, teniendo en cuenta que al enfriarse los sabores se perciben de manera un poco diferente.
  7. Servir y espolvorear: Reparte la mazamorra inmediatamente en tazones o vasitos, ya que comenzará a espesar conforme pierda temperatura. Espolvorea canela molida por encima y sírvela caliente, tibia o fría. Si la dejas enfriar, adquirirá una consistencia más firme y ligeramente gelatinosa, mientras que recién preparada tendrá una textura más suave y cremosa.

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