Milanesa de pollo napolitana

Milanesa de pollo napolitana con tomate, jamón y mozzarella gratinada
Receta de Milanesa de pollo napolitana

La milanesa de pollo a la napolitana es una receta jugosa, crujiente y muy fácil de preparar, perfecta para una comida familiar o una cena especial. Esta versión de la clásica milanesa combina pollo empanizado y dorado con una deliciosa cobertura de salsa de tomate, jamón cocido, mozzarella y orégano, que se termina en el horno hasta conseguir un queso fundido y ligeramente dorado. Aunque suele asociarse con la cocina italiana por sus sabores, su verdadero origen se encuentra en Argentina, donde la milanesa a la napolitana se convirtió en uno de los platos más populares de su gastronomía.

Cuando se prepara con pollo, en Argentina también recibe el nombre de suprema napolitana. Es una alternativa deliciosa a la tradicional versión de ternera y resulta especialmente atractiva para quienes buscan recetas con pechuga de pollo. Para disfrutarla como manda la tradición rioplatense, puedes acompañar esta milanesa con papas fritas bien doradas o un cremoso puré de papas. El resultado es un plato reconfortante, abundante y lleno de sabor.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 20 minutos
  • Tiempo total: 40 minutos
  • Raciones: 2
  • Categoría: Plato principal
  • Tipo de cocina: Argentina
  • Calorías por ración: 750 kcal

Ingredientes

Para las milanesas

  • 2 pechugas de pollo, 600 g
  • 2 huevos
  • 60 g de harina de trigo
  • 180 g de pan rallado
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de perejil fresco
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • Aceite de oliva suave o aceite de girasol, para freír

Para la cobertura napolitana

  • 100 g de salsa de tomate
  • 4 lonchas de jamón cocido
  • 160 g de mozzarella rallada
  • 1 cucharadita de orégano seco

Para servir

  • Papas fritas o puré de papas

Como hacer Milanesa de pollo napolitana

  1. Prepara las pechugas de pollo: Abre cada pechuga longitudinalmente sin llegar a separarla por completo, de manera que puedas desplegarla como un libro. Coloca cada pechuga entre dos hojas de papel de horno y golpéala suavemente con una maza para carne hasta conseguir un grosor uniforme de unos 5-7 mm. No conviene dejarla demasiado fina, ya que el pollo podría secarse durante la cocción.
  2. Sazona el pollo: Salpimienta las pechugas por ambos lados y resérvalas mientras preparas el empanado. Al ser una preparación con pocos ingredientes, es importante sazonar bien el pollo para que la milanesa tenga sabor también debajo de la cobertura de tomate, jamón y queso.
  3. Prepara el huevo aromatizado: Bate los huevos en un recipiente amplio y añade los dientes de ajo finamente picados y el perejil picado. Mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes. El ajo y el perejil aportan el sabor característico de muchas preparaciones de milanesa y no es necesario añadir mostaza, paprika, parmesano u otras especias para conseguir una versión tradicional.
  4. Empana las pechugas: Pasa cada pechuga primero por la harina, sacudiendo el exceso; después por el huevo batido y, finalmente, por el pan rallado. Presiona ligeramente con las manos para que el pan rallado quede bien adherido por toda la superficie y no queden zonas sin cubrir. Si quieres un empanado más grueso y crujiente, puedes repetir el paso del huevo y del pan rallado una segunda vez.
  5. Deja reposar las milanesas: Coloca las pechugas ya empanadas sobre una bandeja y déjalas reposar durante 5-10 minutos antes de freírlas. Este pequeño reposo ayuda a que el empanado se adhiera mejor al pollo y se desprenda menos durante la fritura.
  6. Fríe las milanesas: Calienta abundante aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, incorpora las milanesas sin amontonarlas y fríelas durante unos 2-3 minutos por cada lado, dependiendo de su grosor, hasta que estén doradas por fuera y completamente cocinadas por dentro. No utilices un fuego demasiado fuerte, porque el pan rallado podría dorarse demasiado antes de que el pollo estuviera hecho.
  7. Escurre el exceso de aceite: Retira las milanesas de la sartén y colócalas sobre una rejilla o sobre papel absorbente durante unos instantes para eliminar el exceso de aceite. Si utilizas una rejilla, el empanado conservará mejor su textura crujiente, algo especialmente importante porque después añadiremos la salsa de tomate.
  8. Añade la salsa de tomate: Coloca las milanesas sobre una bandeja de horno y extiende sobre cada una unos 50 g de salsa de tomate, procurando formar una capa fina y uniforme. No pongas demasiada salsa, porque el exceso de humedad puede ablandar el empanado y hacer que la milanesa pierda parte de su textura crujiente.
  9. Cubre con jamón y mozzarella: Coloca dos lonchas de jamón cocido sobre cada milanesa y distribuye por encima la mozzarella rallada. Termina espolvoreando el orégano seco. La combinación de tomate, jamón cocido y queso es la cobertura característica de la milanesa a la napolitana, por lo que no hace falta añadir otros ingredientes para conseguir el resultado tradicional.
  10. Gratina las milanesas: Precalienta el horno con la función de grill o gratinador a unos 220-230 °C y coloca la bandeja en la parte superior. Gratina durante unos minutos, vigilando constantemente, hasta que la mozzarella esté completamente fundida y ligeramente dorada. No es necesario mantenerlas mucho tiempo en el horno, ya que el pollo ya está cocinado y solo buscamos calentar la cobertura y fundir el queso.
  11. Sirve inmediatamente: Retira las milanesas del horno y sírvelas bien calientes para disfrutar del contraste entre el empanado crujiente, el tomate, el jamón cocido y la mozzarella fundida. La guarnición más clásica son las papas fritas, aunque también puedes acompañarlas con puré de papas o una ensalada si buscas una opción más ligera.

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