Pastel Biarritz
El pastel Biarritz es uno de los dulces más emblemáticos de Barbastro, en Huesca, y una especialidad ligada a la tradición pastelera de la familia Albás. Su historia se remonta a 1903, cuando Pedro Albás creó este pastel de almendra y lo bautizó con el nombre de la entonces famosa localidad francesa de Biarritz, destino habitual de la alta sociedad europea. La receta original continúa siendo un secreto familiar, pero su fórmula conocida destaca por una sencillez sorprendente: huevos, azúcar y almendra molida.
Esta versión casera permite preparar en casa un pastel Biarritz tierno, aromático y con una delicada textura de almendra, respetando los tres ingredientes que han dado fama a este dulce tradicional. Además, es una elaboración naturalmente sin gluten, sencilla y perfecta para acompañar el café o disfrutar como postre. Para reproducir su característica presentación, utilizaremos un molde rectangular de 28 × 18 cm, horneando la masa en dos capas y terminando las porciones con azúcar glas. Un dulce tradicional y casero.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 25 minutos
- Tiempo de cocinado: 45 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 10 minutos
- Raciones: 12
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Española
- Calorías por ración: 278 kcal
Ingredientes
- 6 huevos L
- 300 g de almendra molida
- 300 g de azúcar
- Azúcar glas (para decorar)
Como hacer Pastel Biarritz
- Montar las claras: Precalienta el horno a 165 ºC, con calor arriba y abajo. Separa las claras de las yemas y coloca cada parte en un recipiente limpio y completamente seco. Monta las claras con unas varillas y, cuando empiecen a ganar volumen, incorpora poco a poco 150 g de azúcar. Continúa batiendo hasta obtener un merengue firme, brillante y estable; es importante que quede bien montado porque no se utiliza levadura y el volumen de las claras ayuda a conseguir la textura característica del pastel.
- Batir las yemas: Bate las 6 yemas con los 150 g de azúcar restantes durante varios minutos, hasta que la mezcla esté pálida, cremosa y haya aumentado claramente de volumen. Un buen batido de las yemas ayuda a que la masa quede más ligera y evita que el resultado final sea excesivamente compacto.
- Incorporar la almendra: Añade 150 g de almendra molida a la mezcla de las yemas y los otros 150 g al merengue, incorporándola en ambos casos poco a poco y con movimientos envolventes. No es necesario añadir ningún tipo de harina, levadura, mantequilla o grasa, ya que la receta tradicional se basa únicamente en huevo, azúcar y almendra.
- Unir las preparaciones: Incorpora poco a poco la mezcla de yemas, azúcar y almendra al merengue, utilizando una espátula y realizando movimientos envolventes hasta obtener una masa homogénea. Hazlo con suavidad y sin batir, procurando conservar la mayor cantidad de aire posible para que el pastel quede tierno y ligeramente esponjoso.
- Hornear la primera capa: Forra un molde rectangular de aproximadamente 28 × 18 cm con papel de horno y vierte en él la mitad de la masa. Extiéndela con una espátula hasta conseguir una capa uniforme y de grosor similar por toda la superficie. Hornea durante 20-25 minutos, hasta que la parte superior esté ligeramente dorada y la primera capa haya adquirido suficiente consistencia.
- Formar la segunda capa: Retira el molde del horno y vierte cuidadosamente sobre la primera capa el resto de la masa. Extiéndela con suavidad para cubrir toda la superficie sin presionar demasiado sobre la capa inferior. Baja la temperatura a 160 ºC y hornea durante otros 18-20 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el pastel esté completamente cuajado.
- Enfriar y cortar: Deja reposar el pastel unos minutos en el molde y después pásalo a una rejilla para que se enfríe por completo. Una vez frío, desmóldalo con cuidado y, si los bordes han quedado irregulares, recórtalos con un cuchillo de sierra. Después, corta el pastel en piezas rectangulares de aproximadamente 8 × 5 cm, aunque el tamaño puede adaptarse según se prefiera.
- Espolvorear con azúcar glas: Coloca las piezas ya cortadas sobre una bandeja y espolvorea generosamente azúcar glas por toda la superficie. El Pastel Biarritz se sirve frío, cuando las dos capas de masa de almendra han terminado de asentarse y presentan su característica textura tierna, húmeda y ligeramente compacta.