Tortilla de manzana

Tortilla de manzana asturiana
Receta de tortilla de manzana

La tortilla de manzana es un postre tradicional y sorprendente que transforma un puñado de ingredientes sencillos en un dulce con aspecto de tortilla española. La manzana sustituye a la patata y se cocina lentamente con azúcar, mantequilla y canela, antes de mezclarse con huevo y cuajarse en sartén. El resultado es una tortilla dorada por fuera, tierna por dentro y con un delicioso aroma a fruta caramelizada. Aunque existen diferentes formas de prepararla, esta versión conserva ese carácter casero de los dulces de la abuela, con una elaboración sencilla y pocos ingredientes. Es una receta perfecta para quienes buscan un postre de manzana diferente y fácil de preparar en casa.

Esta tortilla dulce está especialmente vinculada con Asturias, donde las manzanas forman parte de numerosas recetas tradicionales y donde la variedad Reineta resulta especialmente apropiada para esta preparación. Su aspecto recuerda inmediatamente a una tortilla de patatas, pero al cortarla aparecen las láminas de manzana y su aroma revela el toque dulce. La tortilla de manzana asturiana puede servirse recién hecha como postre o merienda, y resulta una opción original para aprovechar manzanas de temporada.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 25 minutos
  • Tiempo total: 40 minutos
  • Raciones: 4
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Asturiana
  • Calorías por ración: 280 kcal

Ingredientes

  • 450 g de manzana (reineta)
  • 4 huevos
  • 40 g de azúcar
  • 30 g de mantequilla
  • 1 rama de canela
  • Canela molida para servir (opcional)
  • Mantequilla extra para engrasar la sartén

Como hacer tortilla de manzana

  1. Preparar las manzanas: Pela las manzanas, retírales el corazón y córtalas en láminas finas y de tamaño parecido, como harías con las patatas para una tortilla española. Procura que los trozos tengan un grosor similar para que se cocinen de manera uniforme y mantengan su forma durante la cocción.
  2. Cocinar las manzanas: Pon una sartén amplia a fuego bajo y añade los 30 g de mantequilla. Cuando se haya derretido, incorpora las manzanas, la rama de canela y 20 g del azúcar. Remueve con cuidado para que la mantequilla y el azúcar impregnen bien toda la fruta, tapa la sartén y cocina durante 10-15 minutos a fuego suave, removiendo de vez en cuando. La manzana debe quedar tierna pero entera, sin llegar a convertirse en puré. Si la fruta estuviera demasiado seca, puedes añadir una cucharada de agua para ayudar a que se ablande, aunque normalmente no será necesario.
  3. Batir los huevos: Casca los huevos en un bol y añade el resto del azúcar. Bátelos hasta obtener una mezcla homogénea. Cuando las manzanas estén tiernas, retira la rama de canela y deja que se templen unos minutos antes de incorporarlas al huevo, ya que si están demasiado calientes podrían comenzar a cuajarlo. Añade la fruta al bol y mezcla suavemente hasta repartirla de manera uniforme.
  4. Cuajar la tortilla: Engrasa con un poco de mantequilla una sartén antiadherente de unos 16-18 cm de diámetro y caliéntala a fuego medio-bajo. Vierte toda la mezcla de huevo y manzana y distribúyela bien por la sartén. Cocina durante unos 3-4 minutos, hasta que la parte inferior esté cuajada y ligeramente dorada. Es importante mantener un fuego suave, ya que el azúcar puede caramelizarse y quemarse antes de que el interior de la tortilla esté hecho.
  5. Dar la vuelta a la tortilla: Cuando la tortilla esté suficientemente cuajada por la primera cara, coloca un plato llano sobre la sartén y dale la vuelta con un movimiento rápido y firme. Deslízala de nuevo dentro de la sartén y cocina otros 2-3 minutos a fuego suave, hasta que esté cuajada por dentro. Si prefieres una tortilla más jugosa, puedes reducir ligeramente este tiempo, mientras que para conseguir una textura más firme bastará con prolongar unos minutos la cocción.
  6. Servir: Cuando la tortilla esté lista, pásala a un plato y déjala reposar un par de minutos antes de servir. Puedes espolvorearla con un poco de canela molida y, si te gusta más dulce, añadir una pequeña cantidad de azúcar por encima. Está especialmente rica templada, aunque también puede servirse a temperatura ambiente.

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