Arroz con leche venezolano
Hay postres que forman parte de la memoria de una familia y el arroz con leche venezolano es uno de ellos. Esta preparación tradicional destaca por su textura suave y cremoso resultado, conseguido al cocinar lentamente el arroz con leche, azúcar, canela y un delicado toque de limón. Su origen se encuentra en una preparación de raíces españolas que llegó a América durante la época colonial y que, con el paso del tiempo, adquirió características propias en cada país. En Venezuela, se convirtió en un postre casero sencillo, dulce y reconfortante, presente tanto en reuniones familiares como en meriendas cotidianas.
La historia de este postre también está ligada a esos sabores que evocan la cocina de las abuelas, casi como una canción que permanece en la memoria. Nuestra versión apuesta por una elaboración sin leche condensada, respetando una combinación sencilla de ingredientes y una cocción pausada que permite que el arroz quede tierno y la leche adquiera una consistencia cremosa. Puede disfrutarse tibio, a temperatura ambiente o bien frío, servido como postre después de una comida o como una merienda casera. El resultado es un arroz con leche equilibrado, aromático y lleno de sabor.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 55 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 5 minutos
- Raciones: 6
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Venezolana
- Calorías por ración: 360 kcal
Ingredientes
- 1 taza de arroz blanco
- 2 tazas de agua
- 6 tazas de leche entera
- ¾ de taza de azúcar
- 1 rama de canela
- 1 tira de cáscara de limón
- ½ cucharadita de sal
- 2 clavos de olor (opcional)
- Canela en polvo (para servir)
Como hacer arroz con leche venezolano
- Cocina el arroz: Coloca el arroz y el agua en una olla junto con la rama de canela y los clavos de olor, si los utilizas. Corta una tira de la cáscara de limón procurando retirar la mayor parte de la parte blanca para evitar que aporte amargor y agrégala a la olla. Lleva a fuego medio-alto hasta que hierva y luego baja a fuego medio-bajo. Cocina durante unos 15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el arroz esté parcialmente cocido y haya absorbido casi toda el agua.
- Incorpora la leche: Calienta la leche en otra olla hasta que esté bien caliente, pero sin necesidad de dejar que hierva. Retira aproximadamente 1 taza y resérvala por si fuera necesario ajustar la consistencia al final. Agrega el resto de la leche caliente al arroz y mezcla bien. Continúa la cocción a fuego medio-bajo, removiendo con frecuencia para evitar que el arroz se pegue al fondo de la olla.
- Cocina hasta que el arroz esté tierno: Cocina durante unos 30-40 minutos, removiendo cada pocos minutos, hasta que el arroz esté completamente tierno y la leche haya comenzado a reducirse y adquirir una textura cremosa. No dejes que la preparación se seque por completo, ya que el arroz continuará absorbiendo líquido después de retirar la olla del fuego y espesará todavía más al enfriarse.
- Añade el azúcar: Incorpora el azúcar cuando el arroz esté completamente cocido y remueve bien para que se disuelva. Cocina a fuego bajo durante unos 10 minutos más, removiendo prácticamente de forma constante para evitar que el azúcar se caramelice en el fondo y para conseguir una mezcla uniforme y cremosa.
- Ajusta la cremosidad: Comprueba la consistencia y, si el arroz con leche está demasiado espeso, incorpora poco a poco parte de la leche que habías reservado hasta conseguir una textura cremosa, pero todavía ligeramente suelta. Recuerda que continuará espesando mientras reposa y especialmente después de enfriarse.
- Retira las especias y deja reposar: Apaga el fuego y retira la rama de canela, los clavos de olor y la cáscara de limón. Deja reposar el arroz con leche durante unos minutos antes de servir. Es importante retirarlo del fuego cuando todavía conserve algo de líquido, porque al reposar el arroz seguirá absorbiendo la leche y la preparación se espesará de manera natural.
- Sirve el arroz con leche: Reparte el arroz con leche en dulceras o recipientes individuales y sírvelo tibio o déjalo enfriar completamente y refrigéralo para disfrutarlo frío. Antes de servir, espolvorea canela en polvo al gusto. Si después de refrigerarlo queda demasiado espeso, puedes incorporar una pequeña cantidad de leche y mezclar suavemente para recuperar su textura cremosa.