Asadillo manchego

Asadillo manchego con pimientos asados y tomate
Receta de Asadillo manchego

El asadillo manchego es una tradicional ensalada de pimientos rojos asados y tomate, aliñados con ajo, cominos y aceite de oliva virgen extra. Muy ligado a la cocina de Ciudad Real y al recetario de Castilla-La Mancha, este plato sencillo aprovecha las hortalizas de temporada para conseguir un resultado lleno de sabor. Los pimientos se asan hasta que quedan tiernos y ligeramente tostados, se pelan y se mezclan con el tomate, mientras el ajo y el comino aportan ese aroma tan característico de la cocina manchega.

Se puede disfrutar templado, a temperatura ambiente o frío, como entrante, tapa, guarnición o sobre una buena rebanada de pan. Aunque la preparación tradicional es vegetal, admite distintos acompañamientos como huevo, bonito, atún o ventresca, e incluso bacalao. También puede servirse con garbanzos para convertirlo en una opción más completa. Su sencillez y versatilidad han hecho que el asadillo siga siendo uno de los platos más reconocibles y apreciados de la cocina manchega.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 55 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
  • Raciones: 4-6
  • Categoría: Ensalada
  • Tipo de cocina: Castellano-manchega
  • Calorías por ración: 220 kcal

Ingredientes

  • 5 pimientos rojos grandes para asar
  • 1 kg de tomates maduros
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de cominos en grano
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto

Para acompañar (opcionales)

  • 2 huevos
  • Bonito en conserva

Como hacer Asadillo manchego

  1. Asar los pimientos: Lava y seca los pimientos y colócalos enteros en una bandeja de horno. Úntalos ligeramente con aceite de oliva y añade una pizca de sal. Ásalos a 200 °C, con calor arriba y abajo, durante unos 40-50 minutos, dándoles la vuelta cada 15 minutos para que se asen de manera uniforme. Deben quedar bien tostados por fuera y con la piel desprendida, pero sin quemarse en exceso.
  2. Dejar sudar los pimientos: Retira los pimientos del horno y pásalos inmediatamente a una cazuela, fuente o recipiente con tapa. Cúbrelos y déjalos reposar unos 15 minutos para que suden con su propio vapor. Este paso facilita mucho retirar la piel y ayuda a que la carne quede tierna. Cuando estén templados, pela los pimientos, retira los pedúnculos y las semillas y córtalos en tiras con las manos o con un cuchillo. Recoge todo el jugo que hayan soltado durante el reposo y resérvalo, ya que aporta mucho sabor al asadillo.
  3. Preparar el tomate: Mientras se asan los pimientos, prepara los tomates. Pela los tomates y trocéalos. Calienta una parte del aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia, incorpora los tomates y añade una pizca de sal. Cocina a fuego bajo durante unos 25-35 minutos, removiendo de vez en cuando y aplastando los tomates conforme se ablanden, hasta que pierdan buena parte de su agua y quede una preparación espesa y concentrada. Si los tomates son especialmente ácidos, puedes añadir una pequeña cantidad de azúcar para equilibrarlos, aunque no es necesaria en la receta y no conviene que el resultado quede dulce.
  4. Preparar el majado: Coloca los dientes de ajo pelados y los cominos en grano en un mortero junto con una pizca de sal. Maja hasta obtener una pasta rústica y aromática y añade poco a poco un poco del aceite de oliva virgen extra restante. Mezcla bien y reserva el majado hasta el momento de incorporarlo al asadillo.
  5. Incorporar los pimientos: Cuando el tomate esté bien reducido, añade las tiras de pimiento asado y vierte también el jugo que habías reservado, pasándolo previamente por un colador si contiene semillas o restos de piel. Mezcla con cuidado para mantener los trozos de pimiento enteros y cocina todo junto durante unos 5-10 minutos a fuego bajo, hasta que los sabores se integren y el conjunto quede jugoso, pero sin exceso de líquido.
  6. Añadir el majado: Incorpora el majado de ajo y cominos y mezcla delicadamente para repartirlo por toda la preparación. Cocina durante unos minutos más a fuego bajo para que el ajo y el comino perfumen el tomate y los pimientos. Prueba el asadillo y ajusta de sal si es necesario. Añade el resto del aceite de oliva virgen extra al gusto, preferiblemente al final, para conservar mejor su aroma.
  7. Reposar y servir: Retira el asadillo del fuego y pásalo a una fuente, preferiblemente de barro o cerámica. Puedes servirlo templado, a temperatura ambiente o frío, aunque dejarlo reposar unas horas permite que los sabores se integren mejor. El asadillo manchego se disfruta tradicionalmente con buen pan y, de manera opcional, puede acompañarse con huevos cocidos o bonito en conserva. Si utilizas huevos, cuécelos durante unos 10 minutos, enfríalos, pélalos y córtalos en cuartos antes de colocarlos sobre el asadillo al servir.

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