Buñuelos guatemaltecos

Buñuelos guatemaltecos con miel de canela y anís
Receta de Buñuelos guatemaltecos

Los buñuelos guatemaltecos son uno de los postres tradicionales más apreciados durante la Navidad y los días fríos en Guatemala. Se preparan con una masa de harina, huevos y mantequilla que se fríe en pequeñas porciones hasta conseguir bolitas doradas, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Su sabor se completa con una dulce miel aromatizada con canela y anís, que se vierte sobre los buñuelos calientes para aportarles humedad y un aroma característico. El resultado es un postre casero reconfortante, perfecto para compartir en familia.

En cuanto a su origen e historia, los buñuelos forman parte de una tradición culinaria extendida por distintos países, aunque cada lugar ha desarrollado su propia versión. En Guatemala, es habitual encontrarlos en ferias, puestos callejeros y celebraciones especiales, especialmente durante diciembre y Año Nuevo. También se disfrutan en reuniones familiares y otras ocasiones festivas. Prepararlos en casa permite recuperar ese sabor tradicional y servirlos recién hechos, acompañados de abundante almíbar de canela y anís, tal como se acostumbra en muchas cocinas guatemaltecas.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 30 minutos
  • Tiempo total: 50 minutos
  • Raciones: 12
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Guatemalteña
  • Calorías por ración: 204 kcal

Ingredientes

Para los buñuelos

  • 240 ml de agua
  • 125 g de harina de trigo común
  • 60 g de mantequilla sin sal
  • 4 huevos grandes
  • 5 g de polvo de hornear
  • 2 g de sal
  • 1 cucharadita de semillas de anís (opcional)
  • Aceite vegetal suficiente para freír

Para la miel

  • 500 ml de agua
  • 250 g de azúcar
  • 1 rama de canela
  • 1 cucharada de semillas de anís

Como hacer Buñuelos guatemaltecos

  1. Prepara la miel de anís y canela: En una olla, mezcla el agua, el azúcar, la rama de canela y las semillas de anís. Lleva a ebullición a fuego medio, removiendo al principio para disolver el azúcar. Reduce el fuego y deja hervir suavemente durante 10–15 minutos, hasta obtener un almíbar ligero y aromático. Retira la olla del fuego y cuela la miel para eliminar las semillas y la canela. Reserva mientras preparas los buñuelos.
  2. Hierve el agua con la mantequilla: Vierte el agua en una olla mediana y añade la mantequilla, la sal y, si deseas, las semillas de anís. Calienta a fuego medio hasta que la mantequilla se derrita y el líquido comience a hervir. Si prefieres una masa sin semillas, puedes colar el líquido antes de continuar.
  3. Incorpora la harina: Mezcla la harina con el polvo de hornear. Cuando el agua esté hirviendo, retira la olla del fuego y agrega la mezcla de harina de golpe. Remueve enérgicamente con una cuchara de madera hasta formar una masa compacta y homogénea. Vuelve a colocar la olla a fuego bajo durante uno o dos minutos, sin dejar de mover, hasta que la masa se despegue de las paredes y del fondo. Retira del fuego y deja que se temple durante unos 10 minutos antes de añadir los huevos.
  4. Añade los huevos: Incorpora los huevos uno a uno, mezclando vigorosamente después de cada adición hasta que queden completamente integrados antes de añadir el siguiente. La masa debe quedar lisa, brillante y espesa, y caer lentamente de la cuchara. Comprueba la consistencia antes de incorporar el último huevo, ya que la absorción puede variar ligeramente según la harina y el tamaño de los huevos. Si la masa ya está suave y mantiene su forma, no es necesario añadir más huevo.
  5. Calienta el aceite: Vierte abundante aceite vegetal en una olla profunda, suficiente para que los buñuelos puedan flotar sin tocar el fondo. Calienta a fuego medio hasta alcanzar aproximadamente 170–175 °C. Si no tienes termómetro, deja caer una pequeña cantidad de masa en el aceite: debe burbujear de inmediato y dorarse gradualmente, sin oscurecerse demasiado rápido. Mantén el fuego moderado para que los buñuelos puedan cocinarse por dentro.
  6. Forma y fríe los buñuelos: Con la ayuda de dos cucharas ligeramente engrasadas, toma pequeñas porciones de masa y déjalas caer con cuidado en el aceite caliente. Fríe pocas unidades a la vez para evitar que baje demasiado la temperatura del aceite. Los buñuelos se irán hinchando y, en ocasiones, se darán la vuelta solos; si es necesario, ayúdalos suavemente con una espumadera. Cocina durante unos 5–7 minutos, dependiendo del tamaño, hasta que estén inflados y dorados por todos los lados. Si se doran demasiado rápido, baja el fuego para que el interior no quede crudo.
  7. Escurre el exceso de aceite: Retira los buñuelos con una espumadera y colócalos sobre una bandeja cubierta con papel absorbente. Déjalos escurrir durante uno o dos minutos antes de servirlos. Continúa friendo el resto de la masa en tandas, procurando mantener una temperatura estable del aceite para conseguir una textura ligera y uniforme.
  8. Sirve con la miel: Coloca los buñuelos en platos individuales y vierte generosamente la miel de anís y canela por encima mientras todavía están calientes. También puedes servir la miel aparte para que cada persona añada la cantidad que prefiera. Sírvelos recién hechos, cuando están dorados por fuera, tiernos por dentro y han absorbido parte del almíbar aromático.

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