Crema de leche casera
Preparar crema de leche casera en casa es una forma sencilla de conseguir una preparación cremosa y versátil para acompañar tus recetas favoritas. Con solo 2 ingredientes, puedes elaborar una alternativa práctica utilizando leche entera y mantequilla sin sal, sin necesidad de añadir azúcar, sal u otros ingredientes. Su textura y sabor neutros permiten incorporarla tanto a preparaciones dulces como saladas, por lo que resulta especialmente útil cuando necesitas una crema de leche para una receta y no tienes una opción comercial a mano. Una vez refrigerada, adquiere una consistencia más espesa y agradable que facilita su uso en diferentes elaboraciones.
La crema de leche casera puede utilizarse para enriquecer salsas, sopas y otros platos, además de aportar suavidad y cremosidad a numerosos postres. También es una opción práctica para cocinar, ya que puedes incorporarla directamente a la preparación según la textura que necesites. Su elaboración consiste en fundir la mantequilla con la leche y batir la mezcla para integrarla antes de refrigerarla. El resultado es una crema casera sencilla, económica y muy versátil.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 5 minutos
- Tiempo total: 8 horas y 25 minutos
- Raciones: 4
- Categoría: Salsas y cremas
- Tipo de cocina: Internacional
- Calorías por ración: 850 kcal
Ingredientes
- 200 ml de leche entera
- 200 g de mantequilla sin sal
Como hacer crema de leche casera
- Calentar la leche y la mantequilla: Coloca la leche entera y la mantequilla sin sal en una cacerola y calienta a fuego medio-bajo. Remueve constantemente mientras la mantequilla se derrite para que ambos ingredientes se integren. Es importante evitar que la leche llegue a hervir, por lo que debes controlar el fuego y retirar la cacerola cuando la mantequilla se haya fundido por completo y la mezcla esté bien caliente y uniforme.
- Dejar reposar la mezcla: Retira la cacerola del fuego y deja reposar la preparación durante unos 15 a 20 minutos, hasta que esté templada pero todavía líquida. Este reposo permite que la mezcla pierda parte del calor antes de batirla y facilita su posterior manipulación.
- Batir para emulsionar: Vierte la mezcla templada en una licuadora o utiliza una batidora de mano y bate durante aproximadamente 2 minutos, hasta obtener una preparación completamente homogénea y bien integrada. La mezcla puede presentar un tono ligeramente amarillento debido a la mantequilla, pero debe verse uniforme y sin una separación evidente entre la grasa y la leche.
- Refrigerar: Pasa la crema de leche a un recipiente limpio con tapa y deja que se enfríe. Una vez fría, tápala y refrigérala durante un mínimo de 4 horas, aunque lo recomendable es dejarla entre 6 y 8 horas o durante toda la noche para que adquiera una consistencia más espesa. Si durante el enfriamiento se forma una capa de grasa en la superficie, remueve la preparación para reincorporarla y continúa refrigerando.
- Utilizar la crema de leche: Una vez bien fría y con una textura cremosa, remueve la preparación y utilízala en las recetas que necesiten crema de leche. Puedes emplearla líquida en preparaciones saladas, salsas y otras recetas, o utilizarla en preparaciones dulces. Al tratarse de una crema neutra, no lleva azúcar, estevia ni sal, lo que permite utilizarla indistintamente en diferentes tipos de platos.